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SEO social: la era del contenido de autor

Por Eva Diz
SEO social: la era del contenido de autor. Creo que esta frase resume de forma muy gráfica los últimos cambios de algoritmos de Google y nos introduce en una nueva manera de hacer las cosas, allí donde la calidad manda, el tiempo importa y el esfuerzo vale dinero. Hace unos meses escribí sobre ello,  sobre el SEO social según Google Panda, cuando Penguin no había siquiera asomado el pico pero ya se vislumbraba lo que podía llegar a ser la realidad actual del posicionamiento en Internet. Y, zas, sin casi darnos cuenta y en cuestión de 2 meses y medio, el pingüino de Google llegó con su frac impecable dispuesto a cambiar las reglas del juego.

Muchos son los que lo han notado. Sus posiciones en la primera página de resultados se han visto alteradas, algunos incluso las han perdido casi de golpe… Y las quejas reciben ecos por doquier y, también, críticas: dicen por ahí que el que cae con Penguin es porque ha estado jugando con fuego. Yo creo más bien que, simplemente, el que ha sufrido el castigo del pingüino es aquel que ha estado haciendo lo que hasta el momento funcionaba,  pero no se dio cuenta (o no quiso ver) que algo más estaba pasando a su alrededor, que todo estaba cambiando.

Aunque la gente sigue buscando información a través de los buscadores, aunque sigue comprando fundamentalmente en las páginas web, los usuarios han cambiado sus hábitos y han consolidado una nueva forma de interactuar en Internet: las redes sociales. Crean, consumen, coparten, opinan, piden consejo, recomiendan… Ese es el nuevo Page Rank: ya no vale un simple enlace desde un sitio muy enlazado y relacionado con nuestra temática, sino que éste enlace debe ir acompañado de un engagement, de un sentimiento positivo por parte del emisor hacia nuestro contenido.

El nuevo Page Rank mira también los +1, los “me gusta”, los RT, los favoritos y todo tipo de “share this” que nos encontremos por la web. El que no quiera verlo, que no mire, pero algo ha cambiado: hemos pasado del si te enlazan es porque eres bueno, al si te comparten es porque vales. Y poco hay más exigente que un prosumidor en Internet.

La nueva vía para estar los primeros en los resultados de los buscadores responde a esta nueva realidad que a muchos ha pillado desprevenidos. No es cuestión de abandonar la técnica y dejar el title de una página manga por hombro: no. Pero el SEO ya no camina solo y ahora pasa -más que nunca- por integrar su estrategia con las redes sociales. Para ello, el objetivo es conseguir que compartan y difundan nuestro contenido. Lograr ser reconocidos en las redes sociales por el valor de nuestro conocimiento o trabajo. ¿Cómo? El plan es relativamente sencillo de describir, aunque no tan fácil de alcanzar: crear contenido de referencia para ser un autor de referencia.

Bienvenidos a la era de las marcas personales, bienvenidos a la era del contenido de autor: bienvenido SEO social.

Crear una buena marca personal tiene su miga. Hay mil formas de lograrlo, cada uno tendrá que encontrar la suya, aquella en la que se sienta más cómodo y seguro. Pero hay un consejo que no falla: ten paciencia y sé constante, la red no se teje en un día.

Aquí os dejo algunos trucos que pueden ayudar si uno decide lanzarse a probar suerte en este nuevo mundo del SEO social, veréis que es más divertido y creativo de lo que a simple vista parece:

  1. Párate y piensa. Identifica qué tienes para comunicar, cuál es el mensaje central, qué recursos tienes, qué recursos puedes conseguir fácilmente, cuáles te costará más. Márcate un planning de actuaciones y estructura tu camino hacia la meta: conseguir que unan tu nombre a un trabajo de calidad.
  2. Trabaja todos esos recursos, la información, el tono, el estilo y crea una especie de guía que te permita ser fiel a unas pautas y llegar de forma clara al público que a ti te interesa. No conviene desperdiciar balas apuntado a todo aquel que se nos pueda poner a tiro. Mejor ser selectivos, cuidadosos y escuchar para realmente poder entender a nuestra audiencia.
  3. Llega el momento de darle forma a todo eso que tenemos. Es el momento del trabajo de calidad. Sé ambicioso, inconformista, cúrratelo. La gente está pidiendo a gritos calidad aunque los grandes productores de contenidos parece que a veces no escuchan: aprovecha, dáselo tú.
  4. Paciencia. Sí, insisto. Muuuuucha paciencia. La red no solo no se teje en un día sino que tampoco se hace con un solo contenido de calidad. Has de tener una producción constante (eso no significa crear 20 cosas buenas al día, ojo). La reputación hay que trabajarla, tiene que ser fruto de un esfuerzo: las trampas no están de moda (aunque en los tiempos que corren pueda parecer lo contrario).
  5. ¡Cuidado con las malas compañías! Como en la vida real, en la virtual también sirve el dicho de dime con quién andas y te diré quién eres. En fin, poco que añadir a la sabiduría popular, solo que lo tengáis en cuenta a la hora de enlazar y dejar que os enlacen.
  6. Contenido y calidad. Indisoluble. Volvemos a poner el acento donde nunca ha debido dejar de ponerse. No todo vale, se acabó el el contenido en formato churros, ha llegado el momento de los contenidos gourmet. El valor añadido que puedas imprimir a tus escritos, vídeos o audios son lo que realmente te van a dar branding y posicionamiento. Cuida cada detalle. Más vale poco y bien que mucho y recopiado. Innova, descubre.
  7. Las fuentes. Fundamental tener una buena información de fuente (de esto los periodistas sabemos un rato, aunque también esta faceta se haya ido oxidando con los años), busca fuentes nuevas, diferentes: ha llegado el momento de perderle el miedo al teléfono. Pide una entrevista, haz un trabajo de investigación. Tu objetivo: aportar algo a la red que valga la pena.
  8. Conectividad. Ten siempre presente que, ahora, la interacción con los usuarios es necesaria para tener un buen posicionamiento, que el contenido que los usuarios comparten de nosotros nos ayuda a tener una mejor posición, más solida y fundamentada. Por eso, al trabajar debemos pensar en que ese contenido debe lograr un +1 o un me gusta.
  9. Conversación. Difunde, conversa, comparte con otros y lo de otros: no vale con quedarse de brazos cruzados esperando a que sean os demás los que nos descubran y nos viralicen. Ahora nuestro trabajo tendrá que ser cada vez más social, abrir nuevos canales o utilizar mejor los que ya tenemos. La mejor forma de optimizar un canal social es que cada acción esté siempre encaminada a aportar algo a la comunidad en la que la realizamos. Ya sea divertir, entretener, informar, jugar, lo que sea.
  10. Todo esto te dará lo que realmente buscas: una red de prescriptores que, poco a poco, irá creciendo y te hará la vida más fácil. Ya no tendrás que venderte, tu trabajo se venderá solo, lo venderán ellos. Porque creen en ti, porque das algo que les aporta que les gusta, porque les dedicas tiempo. Y eso, hoy por hoy, no abunda 😉

¿Qué os parece? ¿Os animáis a probar?

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Analytics: Métricas para tu web (II)

Por Eva Diz
¿Ya tienes tu cuenta de Analytics? ¿Ya has visto cuáles son las métricas de tu web? Seguro que muchos todavía tenéis un No para esas preguntas: Doy por hecho de que no puedo convenceros a todos en el primer post… Veamos si va mejor con el segundo 🙂

Sí, seguimos con analítica web una semana más porque el tema da para un lustro de debates (y más). Nosotros para empezar, iremos poco a poco. El otro día hablábamos de los beneficios que puedes obtener si dedicas un tiempo a la semana a vigilar las métricas de tu blog. Hoy nos daremos de bruces con la cruda realidad: No basta con abrir el panel de Google Analytics y quedarse ahí, mirando la página principal y bailando con todas esas cifras. Entender esos datos es fundamental porque en ellos radican las pistas para desarrollar una mejor estrategia online con poco esfuerzo.

Lo primero es pasar del primer panel, abandonar el tablón general donde aparece esa cifra tan llamativa que es la de visitas totales a tu blog. Hay vida más allá: Una vida riquísima que te ayudará a hacer contenidos más adaptados a tu audiencia, te animará a escribir más a menudo y te orientará a crear páginas con un diseño más práctico (quizás tener tus tweets en directo en tu blog, si no sueles actualizarlo, sea un desperdicio de espacio o incluso dé mala imagen… por ejemplo)

Fíjate en la columna izquierda de tu Analytics y verás que todos los datos están divididos de forma muy específica:

  • De tu público: Son de todo tipo, demográficos, de comportamiento, tecnológicos, sociales…
  • Tus campañas de Adwords: Si has decidido hacer una campañas de promoción de tu site, podrás seguir todos los datos de tu campaña desde aquí (eso sí, no olvides que has de vincular las cuentas y, para eso, el usuario de gmail de las 2 ha de ser el mismo ;-)). Este apartado aparece en tu columna izquierda como “Publicidad”.
  • De dónde te llegan las visitas: Tráfico directo, a través de buscadores, por redes sociales… En este apartado, llamado “Fuentes de tráfico”, puedes vincular tu Analytics con tus Webmaster tools y completar así aún más tus datos, pero eso lo explicaré en otro post para evitar líos 🙂
  • Qué contenido gusta más a tus visitas: Aquí verás qué páginas son las que reciben más visitas, en las que tus lectores pasan más tiempo o con las que tienen más interacción. El apartado “Contenido” es muy cómodo para reflexionar sobre nuevos temas y desarrollar mejores planes de contenido.
  • Conversiones: Esto último te interesará sobre todo si eres un e-commerce o vendes a través de Internet. No obstante, hay que recordar que una conversión no es solo una venta, si que puede ser un formulario que se rellena, un documento que se descarga, una determinada página que se consulta…

Muchos de estos datos que se presentan en Analytics son en un primer momento un tanto opacos para los que empezamos en esto. ¿Tráfico directo? ¿Página de  destino? ¿Embudos multicanal? ¿Referencias? No saber muy bien qué significan la mayoría es de lo más normal,  pero eso hará que sean más difíciles (o imposibles) de leer y de extraer conclusiones que nos sirvan.

¿Qué significa que la mayor parte de tu tráfico te llegue de una página web externa? Que ese sitio tiene un enlace a tu blog. El tráfico que te reporta este enlace (y otros) lo puedes consultar en Fuentes de Tráfico – Referencias. Ahí te aparece un listado con las plataformas que más visitas te aportan. Es importante este tráfico a nivel SEO porque, cuantos más enlaces externos tengamos de sitios con buen tráfico, mejor posicionamiento tendremos.

¿Qué es tráfico directo? Es todo aquel usuario que para llegar a tu blog ha escrito directamente la dirección en el navegador. Este dato, si es alto, es una muy buena noticia ya que implica que tu marca está consolidada y tus esfuerzos de branding han tenido éxito ( o bien es que tienes muchísiiiiimos amigos y familia 😀 ).

¿Qué es una página de destino? Es la página por la que entran tus usuarios y que no tiene que ser necesariamente la página de inicio. Puede estar vinculada a una campaña de adwords y entonces quizás que te suene más si escribo “landing page”. Sí, es una página de aterrizaje porque es a la que llegan tus usuarios y ahí es donde has de convencerlos de que se queden y prolonguen su visita.

¿Qué es una página de salida? Es la última página que ve un usuario antes de irse. Es necesario tenerlas en cuenta y revisarlas bien porque es el lugar por el cual nos abandonan nuestros lectores: Tenemos que saber por qué se van y, en la medida de lo posible, cambiarlo.

Con todas las métricas que nos aporta Google Analytics pueden hacerse infinitas combinaciones y es precisamente ahí, cruzando unos datos con otros, cuando de verdad obtendremos la información que vamos buscando.

Os dejo esta semana un enlace a la web de Bryan Eisenberg donde encontraréis algunos recursos (artículos, guías, vídeos) sobre el uso de Analytics (en inglés). Ojo, Analytics ha renovado sus funcionalidades en 2012 y desde el año pasado tiene nueva interfaz, así que miradlos salvando las distancias 🙂

Para estar actualizados al máximo, lo mejor, el propio Google: http://www.google.com/intl/en/analytics/iq.html?

PD: Muchos habéis apuntado el tema de la inexactitud de los datos que nos aporta la herramienta de análisis de Google. Sí, los datos absolutos pueden no ser exactos al 100%,  pero -coincido con Roberto- son muy fiables para poder reorientar estrategias, mejorar aspectos de nuestra web y, en general, contribuir a que nuestra presencia online sea cada día mejor y esté mejor afianzada.

Las inexactitudes se pueden deber a un montón de factores diversos: Desde tecnológicos (los servidores desde los que se toman los datos de referencia, los javascript utilizados en la web…) a incluso los propios usuarios, que deciden controlar su privacidad y borran diariamente sus cookies.

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Adsense: Cómo rentabilizar tu blog

Por Eva Diz
Adsense o cómo rentabilizar tu blog. Hay un momento en el que la cuestión se hace inevitable, para unos llega tras los primeros 40 post, para otros, tarda años y carpetas de post interminables. A mí aún no me ha llegado. Y contesto así a Roberto, que el otro día compartía con nosotros un interesante comentario sobre el valor del periodismo y las oportunidades que tiene en Internet en la entrada sobre el SEO social. Pero me gustaría responder también a Carmelo que, en el mismo post, comentaba su intención de lanzarse al maravilloso mundo de monetizar los esfuerzos de escribir una bitácora.

Adsense es una herramienta perfecta, cómoda y relativamente sencilla de ganar dinero con tu blog: Google te paga por poner anuncios de sus clientes de la red de display de Adwords en tu página. La interfaz del servicio es muy similar a la de Adwords: Básica y simple, pero con un montón de facilidades, como la creación de informes de rendimiento, que te servirán para extraer también datos del comportamiento de tus visitas y sus gustos.

El alta en el servicio se puede hacer con solo tener una cuenta de Gmail, pero no es inmediata: Tu petición la revisará un trabajador de Google de forma manual. Aún así, nunca suele tardar más de un día. Así que, sin prisa pero sin pausa.

El servicio te permite elegir entre formatos gráfico y de texto o combinar los dos modelos. Puedes seleccionar las ubicaciones, controlar el formato, el estilo (colores, por ejemplo) y el tamaño de los anuncios que se visualizan en tu página; asimismo te dejará  filtrar y bloquear anuncios de competidores o de productos que no consideres adecuados para tu público.

Otra fórmula de Adsense que puedes ofrecer en tu blog es una caja de búsqueda en Google y acotarlo a que busque solo en las páginas que tú consideres (por relación temática, porque te fias más de ellas que de otras, etc.). Los anuncios de Google aparecerán no en tu blog directamente sino en la página de resultados que imprima ese buscador personalizado que has integrado en él. Es, por tanto, una fórmula menos intrusiva que la de que los anuncios aparezcan en tu página… Eso sí, piensa que cuanto más discretos y disimulados estén los anuncios menos rentables te serán económicamente.

Porque ahí está el quid de la cuestión: Con Adsense no cobras por la cesión de tu espacio (El llamado cobro por impresiones, antes muy usado por prensa digital pero cada vez más en desuso, más centrado en campañas de branding), sino por cada clic que tus visitas hagan en esos anuncios. Y para que se note, has de tener una buena media de visitas ya que, de todos ellos, un escasísimo tanto por ciento será el que interactúe con los anuncios de Google que tú permites en tu blog.

¿Compensa?
Pues con eso pasa como con los colores, que es para gustos 😉

Y tú, ¿qué opinas?

 

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Posicionamiento o SEO: Tú eliges

Por Eva Diz
Posicionamiento o SEO. Permitidme que hoy dedique el post de la semana a una reflexión. Posicionamiento y SEO pueden llegar a parecer lo mismo (en la mente de mucha gente lo son), pero no. Son muy distintos. Y la diferenciación no es mía (ojalá) sino de Javier Casares, uno de los mayores expertos en SEO de nuestro país, que ahora está en pleno cambio profesional -atentos a algo llamado Kept It Simple Lab-, y eso siempre ofrece nuevas perspectivas sobre las cosas.

Posicionamiento no es lo mismo que SEO. Esta frase resume, en mi opinión, la auténtica esencia de lo que hemos venido viendo en las últimas semanas: Puedes buscar únicamente el posicionamiento, usar trucos, técnicas (incluyendo las poco éticas –BlackHatSEO-) y herramientas y llegar a obtener una buena posición… al menos durante un tiempo. Eso es posicionamiento. Pero eso no garantizará que tu tráfico sea de calidad, que tu tasa de rebote sea baja, que tus conversiones aumenten y tu imagen de marca también. Eso sucedería si, en lugar de limitarte a buscar ante todo y contra todo tu posicionamiento, buscaras hacer un buen SEO para tu web.

La mayoría (yo me incluyo hasta hace unos días) creemos que son sinónimos y, de hecho, a menudo se usan como tal, pues es cierto que un buen trabajo de SEO te reporta un buen posicionamiento. Pero, en esencia, son diferentes. Y la diferencia radica en el planteamiento. Casares, que lleva en esto desde 1999, defiende que uno no debe volverse loco en intentar posicionar una web para 4 o 5 palabras clave, cada una para su página, con sus metaetiquetas, sus palabras estratégicamente repetidas como si fueran cuentas de un rosario… NO. él aboga por un trabajo bien hecho, fino, cuidado en todos sus detalles: desde la tecnología (con el muro hemos topado, amigos periodistas), hasta el contenido y la red social. Sin obsesiones, solo buen trabajo.

¿Y cómo se hace bien? Pues pensando en el usuario. Como cuando escribes una página de un periódico y quieres que te lean a ti y no al de la página 4: Pasas tiempo con los maquetadores buscando la mejor solución; hablas con el fotógrafo, seleccionas la mejor imagen; estudias el titular una, dos y hasta mil veces; haces destacados bien pensados; el subtítulo, la entradilla con gancho, un texto redondo, de esos en los que casi estás más orgulloso del final que del principio… Todo eso que en nuestro día a día hacemos sin darnos apenas cuenta, eso, es SEO en papel, señores.

Y en Internet funciona igual. Hay gente que hace un buen titular y luego el texto no vale ni para dedicarle dos minutos. La red es peor: 2 minutos de tiempo en un blog es como para estar satisfecho. Hay usuarios que nada más entrar, en cuestión de un segundo, se van. Zas. Sin compasión. Eso es porque sales posicionado para algo para lo que no aportas realmente algo importante, interesante, atractivo, útil o curioso. Háztelo mirar.

Poco ganas a largo plazo saliendo entre los primeros en Google para las palabras clave que meticulosamente has seleccionado si luego el aporte que haces en Internet te convierte en un sitio en el que la gente no pasa ni un minuto de su tiempo. Es más, la imagen que se llevarán de ti será más bien mala que buena. Y eso, una vez pasado un tiempo, es un estigma que empieza a pesar.

Hay mucha gente que lo hace. Cuidado, puede que muchos te ofrezcan servicios encaminados a lograr una buena posición. E incluso puede que en un momento dado, para un objetivo concreto, te interese. Pero piénsalo bien…

Si tienes que elegir, elige hacer SEO. Cuida tu sitio. Cuida tu servidor, tenlo cerca. Vigila la velocidad de descarga de tu web, mímala: Baja esos malvados (aunque estupendos) elementos de javascript al final de tu código, sube los CSS (hojas de estilo), marca el tiempo de caducidad de un contenido, dile al navegador si es útil o no que el usuario se descargue según qué… Pónselo fácil. Sé que esto os suena a chino a muchos de vosotros (a mí, la primera), pero está bien conocer lo básico para poder pedírselo a tu desarrollador web de confianza. Ellos saben de qué va todo eso 🙂

Y, así, tú podrás dedicarte a lo que de verdad es lo tuyo: Generar contenido útil, innovador y multimedia que sorprenda al usuario, lo retenga y, sobre todo, lo haga volver.

Un usuario que repite es un tesoro. En prensa, se le llama suscriptor 😉

 

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El SEO social, según Google Panda

Por Eva Diz
El SEO social es la nueva forma de hacer SEO. Es la vida online después de Google Panda. La nueva piedra angular para ser visto y leído en Internet. Y algo más: La mejor forma de labrarte una buena reputación en la red. La llegada de Google Panda ha sido una puñeta para muchos sitios web y para muchos SEO, pero también será la luz al final del túnel para muchos de los que nos dedicamos al ingrato mundo del periodismo y demás profesionales de la información. Como os comentaba en los dos post anteriores (SEO para periodistas I y SEO para periodistas II) ahora es nuestro momento.

La profesión de SEO, como señala Mari-Carmen Marcos -una de mis profesoras del máster en buscadores de la Pompeu-, es muy joven, al igual que es joven la web 2.0, que ahora nos suena ya casi a pasado. En sus escasos años de vida, no ha parado de sufrir constantes cambios. La mayoría de ellos fruto de las malas prácticas (BlackHat SEO) a las que nuestra naturaleza humana siempre acaba por tender: Google hace la ley y algunos SEO hacen la trampa. De modo que, Google continúa poniendo cada vez reglas más estrictas, para evitar que los listos de turno se aprovechen de cualquier rendija para colar en los resultados una web que no se parece en nada a lo que estabas buscando.

Panda es la última ley de Google y es una ley difícilmente corruptible: Es la ley de la calidad, la exclusividad, la relevancia, la confianza y la credibilidad del contenido. De nada vale que tengas tu web perfectamente optimizada, con tu código correcto, tus meta etiquetas medidas al dedillo, tus keywords colocadas cuanto más arriba y a la izquierda mejor… si tus textos no son originales, interesantes, útiles y susceptibles de ser compartidos en redes sociales por tus visitas.

Se acabaron los post de 300 palabras a 0,70 céntimos que demandan todavía algunos seres y empresas patéticas por la red. #GratisnotrabajoGracias Google: Panda solo considerará a aquellos sitios que ofrezcan contenidos de calidad, temas completos, tratados en profundidad, con una media entre 500 y 600 palabras por página, con una buena construcción gramatical y una excelente ortografía (¡por fin acabaremos con ese dolor que produce abrir una página sin comas ni acentos!). Ah, y actualizados con frecuencia y sin descuidar el diseño: Moderno, actualizado, cómodo…

Se acabó copiar el contenido de otros y llevarse el mérito. Se acabó hacer un post de tres líneas y plantar un vídeo sin más. Punto y final a las páginas llenas de anuncios en las que tienes que sortear media web para encontrar lo que buscabas. Adiós a los remakes de los temas propios, ciao a los textos pensados solo para SEO. Bienvenidos a la era del contenido, donde el usuario es el rey. Cuidadlo, mimadlo, escuchadlo y dadle lo que busca. Google, dixit.

Parece fácil, pero no lo es. No todo el mundo está preparado para dar la talla que ha marcado Panda. Ahora habrá que invertir en buenos profesionales capaces de generar buenos textos, capaces de desarrollar completas estrategias de contenidos. Y los periodistas, en eso (menos es nada), tenemos un poco de ventaja. Habrá que aprovecharla.

 

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SEO para periodistas (II)

El periodista SEO… Imagino que después de la versión SEO para periodistas (I) de la semana pasada muchos os habréis animado a pensar en ello como una opción. Pues bien, hoy vengo a azuzar las ganas un poco más. El SEO tiene su ciencia, como todo, y no se aprende de una día para otro, pero hay profesionales que lo tienen más fácil que otros. Sí, los informáticos, pero también los periodistas. Redactar bien es una de las claves para un buen posicionamiento. E, insisto, redactar bien, que no escribir -la literatura pura y dura, dejémosla para los ebooks-, porque escribir bien para web consiste, básicamente, en hacer una cuidada redacción periodística… de las de toda la vida.

¿Cuáles son las claves para hacer un artículo perfecto para SEO? Eso quiero contaros hoy. O eso voy a  intentar. Espero no defraudar y aclarar alguna que otra duda. Y si algo no cuadra o me dejo trucos en el cajón, invito desde aquí al Señor Muñoz –uno de los expertos invitados a mi máster en buscadores y artífice de este reto- a que nos dé algún buen consejo que llevarnos a la práctica 😉

La pirámide invertida: el Big Bang.

La pirámide invertida. Sí, con ella empezó todo. Aún cuando no había ordenadores, ni bits, ni bytes. La tecnología siempre ha marcado al periodista. Y, cuando digo tecnología, hablo de aquel telégrafo que funcionaba a ratos, cuando quería, y que dejaba las noticias a medio contar. Para evitar que la redacción se quedara sin lo realmente importante, el aguerrido periodista de entonces escribía en un orden piramidal, de mayor a menor importancia, todos los detalles del suceso. Bien, pues, siglos más tarde, con las pantallas táctiles dominando el mundo, la técnica básica sigue siendo la misma. Empezar por el principio, por redundante que sea. Esa es la clave: el qué, el cómo, el cuándo, el dónde y el por qué (si se supiera).

Un periodista digital debe conocer y manejar la pirámide invertida mejor que el teclado de su iPhone. Ha de saber que el internauta es un lector inquieto, insaciable, ansioso e impaciente y que no se quedará con un texto a menos que ese texto le dé lo que le tiene que dar. Hasta ahí casi como en el papel: Tu compites con el resto de secciones de tu periódico, de tu informativo de tele o de tu programa de radio por su atención. Solo que, en Internet, esa competencia se eleva a la máxima potencia. Y, para rizar el rizo, has de conquistar no sólo a tus lectores, sino también al buscador, que será el anfitrión de la fiesta que te presentará (o no) a nuevos lectores. ¿Difícil? No, exigente.

Bien lo saben los periodistas de agencia, que llevan la pirámide invertida por bandera: Lo principal sobre lo secundario (aunque sea más mundano y menos lucido), lo concreto sobre lo abstracto, lo descriptivo sobre lo adjetivo, lo palpable sobre lo imaginable. Directo, simple, conciso, eficaz. Comprensible, claro. Fácil de leer. Y de entender.

Ingredientes para una buena redacción SEO:

  1. La pirámide invertida para redactar los contenidos. Esta recomendación no es mía sino del gran Guillermo Franco, autor del mejor libro de redacción web: Cómo escribir para la web  (¡gracias Iván!) Sin embargo, no negaré que tengo mis reparos: Yo soy de las que defiendo que alguna que otra metáfora a tiempo, bien medida y bien usada no entorpece, es más, enriquece el texto…
  2. El título principal. Es tan importante que debería ser el primer punto de nuestra lista. Pero quisiera tratarlo aquí para no robarle protagonismo a la pirámide, base de todo lo que sigue. El título es el gancho, la única oportunidad que tenemos de ganarnos al lector y lograr que se quede con nosotros. En Internet, seguimos rizando el rizo y la victoria nos la jugamos en las tres primeras palabras de ese título: O convencen o la mayoría ni siquiera hará clic cuando aparezcamos en Google. No os digo nada cuando mandemos el enlace a campar por Twitter: cero RTs.
    Por eso, el título hay que elegirlo antes que nada y distribuir bien el resto de la información. Y aquí sí que tenemos que quitarnos el traje de escrúpulos periodísticos old-style:
    Títulos con cifras (incluso mejor si empiezan con una cifra -sí, duele al principio, pero luego uno se acostumbra)
    Títulos con estadísticas, el título de porcentaje, el “uno de cada tantos…”
    – El how to… Cómo hacer esto, cómo conseguir lo otro, cómo aquello, y así hasta el infinito.
    – El título preguntón: ¿Sabes qué tiene la zarzamora…?
    – O el título apocalíptico: Cosas que nunca debes hacer si…
    – Ah, y los dos puntos: El efecto de moda (ya lo abusa hasta El País)
  3. Las palabras clave, al principio. Si queremos posicionar bien, los conceptos esenciales de nuestro contenido han de ir al principio del primer párrafo. Y luego repetirlos poco a poco, a lo largo del texto, con un ritmo natural. Nada debe sonar forzado o artificial o los buscadores nos penalizarán y nadie querrá leernos. Por cansinos.
  4. Una idea por párrafo. Si queremos contar demasiadas cosas en muy poco tiempo o espacio, fracasaremos estrepitosamente. Tenemos que procurar que no haya demasiadas ideas por párrafo y que las frases sean cortas, directas, para mejorar la fluidez de la lectura y facilitar la comprensión. Y esto se puede aplicar también al papel, aunque la prensa escrita juega con una ventaja: Su lector es más atento que el nuestro. Adiós a mi adorado párrafo largo. Snif.
  5. Palabras conocidas y sencillas. “Escribe/locuta para que te entienda tu abuela”, esta frase que me dijeron durante la carrera siempre me funcionó cuando trabajaba en la agencia (aunque a veces la olvide) y creo que en su aplicación en la red sigue teniendo vigencia. A la hora de redactar para web hay que optar por un lenguaje simple y huir de palabras demasiado técnicas o sofisticadas. La gente busca información en Google con los mismos términos que utiliza en su vocabulario habitual, así que, si queremos ser encontrados, más nos vale ser cercanos y conectar con la gente. (Ojo, no coloquiales, que hasta ahí, aún hay un trecho).
  6. Temas útiles, divertidos, únicos o polémicos. Como la vida misma. Si quieres que te lean, has de dar algo a cambio. No solo de buena redacción web vive el lector. El que busca en Google, encuentra tu post y lee quiere aprender, que le resuelvas una duda, un problema, que le cuentes algo muy interesante o divertido, que seas el primero en hacerlo o bien el único que lo hace. Pero tienes que dar algo. Y si das algo bueno, tranquilo, porque tendrás un enlace y una recomendación (un Tweet, un Me Gusta o un +1 asegurados).
  7. Las formas importan. Más allá de los que marque la maquetación básica del periódico, tú eres el que rellenas el titular principal, el antetítulo, el subtítulo, la entradilla y los ladillos. En la web, igual. Hay que tener especial cuidado con los detalles de distribución de la información en la página. A cada concepto fundamental darle una forma diferente, importante para el lector e imprescindible para que los buscadores sepan hacerse una idea más completa (y positiva) de nuestro contenido. Esas llamadas de atención han de colocarse siempre de mayor a menor. De lo más importante, a lo menos. Si os atrevéis con el código, en la parte de <head> encontraréis unas etiquetas h1, h2, h3… que vendrían a ser como subtítulos ordenados por tamaños (por importancia).
  8. Negrita, para destacar. Las formas importan mucho y, una de las que más importa -al menos a los buscadores- es la negrita. Al buscador le sirve para saber qué palabras consideramos más importantes o representativas de nuestro contenido y al lector le ayudamos con su lectura en diagonal, tan cómoda ella.

La magia de lo hipertextual

Pero no hay pirámide invertida a la que agarrarse si no se tiene en cuenta la realidad de la web, su auténtica esencia: su naturaleza hipertextual. La gran diferencia con el papel, la interconexión que puede haber entre un texto y otro y otro y otro y otro más… Así, hasta donde el lector quiera llegar. Bienvenidos a la lectura poliédrica. Existen infinidad de puertas y el lector/buscador puede entrar por cualquiera de ellas. Nuestra labor consistirá en conseguir que, entren por donde entren a nuestra web, la vean entera. Y les guste.

Esta es mi bala en la recámara. Harina de otro costal que ya tocaremos en el próximo post. Sólo deciros que…

To be continued.

 

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SEO para periodistas (I)

Por Eva Diz

SEO para periodistas. Quizás tenía que haber empezado por aquí y nos hubiéramos ahorrado muchas preguntas (y yo hubiera ganado muchas visitas, captando vuestra atención hacia un futuro que promete y que puede darle una salida digna a eso de escribir y ser útiles). Cuando empecé a hablaros de mis nuevos proyectos como periodista SEO,  se me olvidó contaros bien qué era exactamente eso (fallo garrafal imperdonable en periodismo: ¡Nunca te olvides del qué!).

Soy consciente de que sois bien espabilados todos y creo que -con un apunte de aquí, una lecturita de allá y algo que os he comentado en otros posts- ya os habéis hecho una pequeña idea. Pero aún así, creo que os debo una buena explicación: el SEO puede abrir un futuro para muchos de los que nos dedicamos al mermado oficio del periodismo, la comunicación y las varietés (porque en esta profesión, señores, uno puede llegar a hacer casi de cualquier cosa).

Después de una buena cura de desintoxicación, perdida sin 3G en mi querido rural gallego, volví a Palma, a mis rutinas. Mi ordenador, mis horas de lectura geek, mis instapapers… y a mi máster en buscadores. Año nuevo, módulo nuevo: Posicionamiento, puro y duro. Hala. ¿No querías SEO? Pues toma dos tazas.  Y se agradecen. Por fin, SEO, SEO

Pero cuando iba a ponerme a escribir el post de la semana… entonces me di cuenta: Eva, te has dejado muchas cosas en el tintero. Pues sí. Me he dejado lo básico: Nunca os he contado, de verdad y en cristiano, qué es el SEO.  Y hoy pienso enmendar el error. Pasen y lean.

El SEO es, es… como hacer magia con las palabras. En realidad, es un conjunto de técnicas (redacción, análisis de palabras y contenido, optimización de código, generación de enlaces…) que hace las páginas web más accesibles y amables para los buscadores. Una serie de retoques y buenos modales para gustarles más a Google y compañía y hacer que vuelvan a visitarnos.  Pero, sobre todo, para que, si les preguntan por algo que está relacionado con lo que hacemos, los buscadores hablen bien de nosotros. Cuanto mejor hablen, mejor, porque querrá decir que estamos bien posicionados…

… Y estar bien posicionado en Internet significa que una página web aparezca hasta cuando no la buscan directamente, significa que tu sitio web esté entre los primeros resultados del buscador cuando alguien realice una consulta sobre un tema determinado. Es decir, si tienes un bar de tapas y quieres triunfar como la coca-cola entre la gente que visita tu ciudad, has de hacer una buena estrategia SEO para tu web para que, cada vez que alguien busque “bar de tapas tuciudad”, encuentre el tuyo el primero.

¿Y cómo puedo hacer una estrategia SEO para mi sitio? Bueno, sin entrar en detalle y para que os quedéis con lo básico (no usar sin la supervisión de un experto), tenéis que tener en cuenta dos cosas fundamentales:

  1. Las famosas palabras clave: Pensad qué 4-5 palabras (o expresiones) definen mejor vuestro sitio web (su idea de negocio, sus servicios, su contenido), hacer una lista con ellas (y sus derivadas más cercanas) y utilizarlas en vuestros textos con cierta frecuencia (sin abusar, de forma natural). Es importante que aparezcan también en el código HTML que da forma a vuestra página web (buscad en <head> las etiquetas <title>, <meta description> y <meta keywords> -esta última ya no importa mucho, pero nunca está de más- y aseguraos de que en ellas aparecen las 4-5 palabras principales de vuestra web, sin repetir, ojo.
  2. Los escurridizos enlaces entrantes: Son los links que desde otras páginas enlazan a nuestra página. Son la clave de la popularidad, como en la vida misma: cuantos más amigos y de más calidad tienes, más popular eres. Por eso, no vale cualquier enlace. Es importante conseguir enlaces de sitios bien vistos por el buscador. Y, a poder ser, con una temática relacionada con la de nuestra página. Para empezar con buen pie, podemos dar de alta nuestro sitio en el Open Directory (Dmoz) gratuito y muy fácil de usar. Y luego ya se sabe: Family, friends and fools si sus webs son de la misma temática que la nuestra. Y haceos una lista de sitios similares que os interesen y camelaros al webmaster para que os tienda un enlace 🙂

Pero no todo acaba ahí: No vale que hagas una gran estrategia SEO si no tienes buen contenido. Si lo que ofrece tu página no es atractivo, interesante, útil, si no está correctamente redactado o mínimamente bien diseñado. Y aquí es donde enlazo con lo que os decía: El SEO es un complemento perfecto para un periodista. El periodista es capaz de ver las buenas historias, es capaz de encontrarlas entre el mundanal ruido que campa por Internet. Es capaz de analizarlas, escribirlas y presentarlas al público de una forma atractiva… El periodista en Internet, el redactor digital de verdad debería saber cómo hacer que su contenido se lea más, cómo lograr que llegue a más personas. Tanto si escribe para un medio como si decide hacer información para páginas sectoriales, de empresas, blogs temáticos u otro tipo de medios colaborativos. El periodista web no debe olvidar que tiene 2 audiencias: los robots y los internautas. Y ha de convencer a los 2.

Los tiempos han cambiado y un periodista tiene que saber escuchar, detectar, cribar, escribir, grabar, presentar y, ahora también, difundir la información. Y en la democracia monárquica de Internet, donde el contenido es el Rey y el SEO su mano derecha, el dinero no es excusa. Lo que importa es el saber. Que no ocupa lugar, pero exige tiempo.

Use with caution.

 

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Más SEO que nunca

Por Eva Diz
Si quieres estar el primero en  el buscador y que te vean, tendrás que dedicarle más esfuerzo y hacer más SEO que nunca: Más trabajo al detalle, más milimétrico, más difícil. No. Google no nos lo va a poner fácil. El que lo quiera fácil, que pague. Sí, el gigante de Internet, aunque a veces se nos olvide, es una empresa y, como tal, va a lo que va: A ganar dinero. Pero como no quiere ser el malo de la película (porque eso no vende y está muy competido en los tiempos que corren), nos deja un hueco, una rendija por la que colarnos… cada vez más fina.

¡El SEO ha muerto, el SEO ha muerto! La expresión de alarma se repite periódicamente por la web desde hace unos años, tic tac tic tac y, acto seguido -zas- comienza la lluvia de comentarios, los temblores, las críticas… a unos cuantos incluso nos entran las dudas. Ay, ¿Habrá muerto -ahora sí- de veras?

“Claro que no, el SEO no ha muerto y yo diría que está más vivo que nunca“, responde Fernando Macià (y respiramos el resto, afú). Este licenciado en Ciencias de la Información (Comunicación Audiovisual), experto en SEO, marketing online y en casi todo lo que se propone, no titubea ni un segundo en asegurar que la optimización de páginas para buscadores tiene mucho camino que recorrer: “Realmente, si antes el SEO era complicado y había que hacer muchas cosas bien para conseguir buenos resultados, ahora mismo simplemente mantener una Web al día de los cambios que pide Google ya supone un verdadero trabajo“, señalaba estos días en el foro del Master en Buscadores que organiza la Universitat Pompeu Fabra.

Pero… ¿Y qué cambios son esos?: “Cambios en la programación de contenidos paginados, cambios en la programación de contenidos multi idioma y multipaís, meta canonical, enlaces no follow, microformatos, schema.org, control de contenido duplicado, redirecciones de dominios, Google Places, Google Products y muchas cosas más…”

Bien, leyéndolo supongo que muchos pensáis como yo… ¿ein? Sí, esto es un no parar. Uno se da media vuelta y Yahoo! elimina su Site Explorer de un plumazo, y Facebook cambia de look y luego Twitter, y Google, que siempre está buscando la manera de ser el primero de la clase, rediseña todos sus productos y, de paso, saca algunos nuevos (pronto incluirá el análisis de datos en redes sociales en su Analytics)

“Lo que está claro es que Internet muta a una velocidad de vértigo y hay que estar en permanente actualización para mantenerse al día de lo último y aprovechar esa escasa ventaja competitiva que te puede aportar ser de los primeros en implementar los cambios exigidos”, de nuevo Fernando Macià animándonos a plantarle cara al asunto y lanzarnos a por todas: Internet está ahí, es bueno, bonito y barato, pero nada es gratis, que nadie se confíe. El que quiera estar ahí, tendrá que sudar la camiseta, aprender, perfeccionarse cada día, leer, leer y leer y adaptarse a las nuevas realidades.

Casi nada…

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El arte de hablarle a los ojos

Por Eva Diz
Hablarle a los ojos… Qué pena que la metáfora no sea mía, porque me encanta. Las palabras son de Joan Costa en su libro La esquemática: El acto de visualizar, un título menos expresivo y menos poético, desde luego, pero igual de interesante. Costa le llama “hablar a los ojos”, por ejemplo, a ese trabajo increíble que a diario hacen los gráficos en prensa, los que analizan los datos y los transforman en algo que se puede entender con un simple vistazo: Fácil, rápido y eficaz. Hasta bonito.

A mí, mujer de tecla y texto y espíritu de párrafo largo, me parece casi magia. Una magia que la tecnología ha lanzado a la estratosfera, perfeccionando estilos, formas y diseños, convirtiendo los datos en algo vivo, con el que se puede interactuar: En la era de Internet, los gráficos no solo nos permiten entender mejor la realidad que nos rodea, sino casi tocarla, jugar con ella, cambiarla o movernos a través de ella con solo un clic.

Y no hablo de Photoshop (que también cambia realidades), sino de sofisticados software que son capaces de mostrarnos todas las interconexiones que tenemos en Twitter en cuestión de segundos o hacernos entender cómo comenzó y evolucionó el fenómeno del 15M tweet a tweet. ¿Casi magia? No, magia de verdad. Y si no me creéis, mirad, mirad:

O este que nos invita a recorrer una ciudad invisible (en este caso Nueva york) a través de los tweets y de las fotografías que cuelgan sus habitantes en Flickr…

Alucinante, ¿verdad? Bien, pues poco a poco todos nos vamos metiendo en el mundo visual, entrando por los ojos, hablándoles cada vez de una forma más directa, con más confianza. Dicen que la vista es el canal receptor del ser humano con más ancho de banda porque proporciona más información y porque juega con la gran capacidad simbólica que tiene el cerebro (Düsteler, 2002). Y ahora con la moda de los tablets y los smartphones… Está claro que no solo de texto vive ya el hombre.

Por eso, los buscadores (que de eso quería hablaros en realidad) no han querido quedarse atrás. Google ha hecho sus pinitos en los últimos tiempos con la puesta en marcha de Google Maps y su integración en las páginas de resultados, pero no es lo que podríamos decir un buscador muy visual precisamente… Ay, pero haberlos hailos, y algunos son realmente muy originales y divertidos. Recomendables para airearnos de tanto Google y ver qué se cuece en otros buscadores de la red.

Os dejo un par (con fotos, que hoy estamos visuales a tope) de los que hemos dado en el masterenbuscadores y que me han parecido más interesantes:

Carrot Search Engine

SearchCube

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Cómo encontrar lo que buscas

Por Eva Diz
Cómo encontrar lo que buscas. Esa es la gran cuestión a la que todos nos hemos enfrentado alguna vez cuando los resultados que nos ofrece el buscador no responden del todo a lo que le hemos preguntado. Sí, Google, entre sus millones de resultados, nos ofrece aquellos que él cree que se pueden ajustar más a nuestra búsqueda… Pero, ¿realmente hemos sabido decirle qué buscamos?

Búsquedas booleanas

Os invito a todos, sobre todo a los periodistas que usamos Internet como fuente de documentación, a seguir unas pequeñas recomendaciones sobre cómo buscar mejor en la Red.

 

– Mamá, no lo encuentro.
– Eso es que no has mirado bien.

Y, efectivamente, si buscamos mejor, al final, lo encontramos… Las madres siempre tienen razón, por lo menos la mía (aunque a veces me fastidie reconocerlo): Para encontrar, hay que saber buscar, dedicarle tiempo, pensar bien lo que buscamos y dónde lo buscamos. Y entonces sí, lo encontraremos. No es que Google no sepa, a veces, simplemente es que no logra entendernos.

Tenemos que buscar información sobre un tema de actualidad, de vivienda, por ejemplo, y necesitamos datos concretos. Bien, o nos vamos al INE o nos vamos a un buscador. Si eres de los que has escogido la segunda -porque los datos del INE ya están más publicados que las fotos de la boda de la duquesa de Alba-, introduce en la caja de búsqueda esto: Evolución precio pisos nuevos y usados en España. Encontrarás un montón de cosas, sí. Pero fíjate y verás que, entre todo eso -como pasa muchas veces- no hay nada que te acabe de convencer. ¿Por qué? Porque con esa búsqueda lo que le estás diciendo al buscador es que te ofrezca todos los documentos que tenga en su índice que contengan TODAS las palabras que has puesto en la consulta. Y claro, hay mucha información sobre vivienda, dossieres, informes… pero no aparecerán a menos que tenga todas y cada una de las palabras tecleadas.

Esto provoca lo que se llaman silencios: Hay información interesante que no se ha recuperado del índice del buscador, pero que sí está allí y te vendría de perlas. Ay, pero no has sabido buscar. No has sabido preguntar adecuadamente. Fail.

Búsquedas booleanas

Los buscadores no tienen la posibilidad de entender lo que piensas ni cuál es tu intención cuando tecleas una consulta (aunque -lo creas o no- ya están trabajando en ello), de modo que has de ser tú el que aprendas a comunicarte con ellos para sacarles el mayor partido. Y ahí entra en juego el conocimiento de lo que se llama el lenguaje de interrogación, que aunque suene un poco rarito, no es otra cosa que saber formular la consulta de tal manera que el buscador la entienda con precisión.

Si me lo permitís todos, hoy os voy a presentar otro concepto raro (sí ya van 2 y me estoy acercando la cupo, lo sé…). Bien, se trata de las búsquedas booleanas (quizás a muchos os suene, si no por el nombre, en cuanto lo veáis, lo reconoceréis). Estas búsquedas, que toman el nombre de su creador, el irlandés George Boole, utilizan una serie de operadores que permiten al usuario especificar mejor qué es exactamente lo que está buscando.

¿Búsquedas booleanasOperadores?
Sí, AND, OR y NOT… A muchos os sonarán seguro y, de hecho, los usuaréis muy a menudo. De hecho, todo usamos operadores booleanos en nuestras búsquedas sin saberlo: Los buscadores incluyen el operador AND de forma implícita en cada espacio en blanco que dejamos entre palabras. Por eso, en la búsqueda sobre pisos que vimos antes el buscador trata de buscar documentos en los que aparezcan tooooodas y cada una de las palabras introducidas, porque entre ellas entiende que hay un AND y que todas nos interesan por igual.

Si no fuera el caso, es decir, si estuviéramos interesados en encontrar cualquier información sobre la evolución de los precios de la vivienda en España, podríamos ser más explícitos así: España AND evolución AND (pisos OR vivienda) AND (precios OR coste). Las combinaciones son múltiples, todas en función de las necesidades de información que realmente se tengan.

La mayoría de los buscadores (mejor en este caso Yahoo! que Google) usan este tipo de búsquedas y dan la oportunidad de usarlas de un modo sencillo en lo que todos conocemos como búsqueda avanzada (esa opción que, por las prisas, casi nunca usamos y, al final, seguimos perdiendo el tiempo). Pero si quieres fardar y hacer búsquedas realmente profesionales, aquí te dejo las equivalencias de cada operador:

  • AND: Le estás diciendo al buscador que recupere documentos que incluyan las dos palabras que has tecleado en la búsqueda. No una u otra: las 2.
  • OR: En este caso, le estás diciendo al buscador que recupere documentos que, al menos, contengan una de las 2 palabras que van unidas por el operador.
  • NOT: Le dices al buscador que te recupere documentos que tengan la palabra tal, siempre y cuando no tengan la palabra cual (precios NOT coste).

Las búsquedas avanzadas ofrecen más posibilidades: Acotar la búsqueda a documentos solo en tal o cual idioma; en tal o cual formato; en X fechas o en un dominio concreto. También te permiten saber cuántas páginas están enlazando a un sitio web concreto (esto es muy importante para hacer análisis SEO y desarrollar buenas estrategias de posicionamiento), pero eso ya lo veremos en otra ocasión. 🙂

PD: Acotar la búsqueda a formato PDF da muy buenos resultados para periodistas si lo que se buscan son informes de datos con cierta fiabilidad. Probad y ya me contaréis 😉

 

 

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