El periodismo emprendedor

Por Eva Diz y Aarón Añover

Estar al otro lado del micrófono, ser el entrevistado en vez del que entrevista nunca ha acabado de gustarme. Por gracia o por desgracia en los últimos tiempos he sido carne de entrevista en más de una ocasión, siempre hablando de cómo reinventarse en un mundo en el que todo está inventado y en el que parece que hay cosas que ya no funcionan. O no funcionan como antes. El periodismo es una de esas cosas. La última de esas entrevistas estaba centrada en el futuro de la profesión. Su autor, Aarón Añover, estudiante de periodismo, planteó preguntas que desde hacía meses tenía en el tintero como temas para tratar en el blog, así que he decidido recopilar esas reflexiones y exponerlas aquí con el objetivo de abrir el eterno debate y animaros a todos a plantear opciones, opiniones e ideas al respecto.

Periodismo

Una de las primeras preguntas de la entrevista hacía referencia al periodismo emprendedor, un concepto que me ha resultado muy llamativo: ¿así es cómo las nuevas generaciones llaman a buscarse la vida en la profesión? Pues no me parece mal de todo. Emprender es algo que teníamos muy atrofiado y que nunca debimos dejar de hacer. Los periodistas acomodados en una rutina de agendas marcadas por otros no tienen lugar en el nuevo escenario que ha creado Internet… Pero creo que tampoco lo tenían antes, solo que, bueno, a veces es más fácil dejarse llevar que nadar contracorriente.

¿Crees en el periodismo emprendedor? Mi respuesta fue y es la siguiente:

Creo porque no queda otra que creer. Y ya que hay que tener fe en algo, qué mejor que tenerla en uno mismo o en la profesión que uno ha elegido. A mí me tocó emprender. No lo he hecho abriendo otro medio (aunque no me quito de la cabeza alguna que otra idea que me ronda) sino aplicando mis recursos y conocimientos como periodista a otras disciplinas que, hoy por hoy, tienen mejor salida laboral que el periodismo en los medios de comunicación (Comisarios de información, expertos en SEO o en marketing de contenidos…).

A los periodistas nos quedan tantas salidas como puertas a las que queramos llamar. Si hay una profesión preparada para casi todo, esa es la de periodista: entrega, valor, facilidad para adaptarse a las circunstancias, capacidad resolutiva, iniciativa, visión crítica y analítica, creatividad… En nuestro día a día estamos acostumbrados a enfrentarnos a un sinfín de retos si bien, las rutinas y las prisas hacen que, muy a menudo, se nos olvide exactamente qué hacemos, lo complejo e importante que es nuestro trabajo. En los últimos tiempos, por desgracia, he hablado mucho de esto con compañeros y la frase es unánime: “Y si no trabajo en un medio, ¿qué puedo hacer?” Pues casi todo lo que te propongas.

A continuación, la entrevista derivaba en la eterna pregunta, el trillado dilema que, a mi juicio, no es tal: ¿Es Internet la culpable de la crisis del periodismo o una oportunidad para relanzarlo? A lo que respondí como buena gallega y con unas risas:

Ni lo uno ni lo otro y todo a la vez.  Internet ha traído dudas, ha cambiado rutinas de trabajo, ha facilitado cuestiones y ha complicado otras… Pero, precisamente, creo que Internet es lo que me permite decir que un periodista hoy por hoy puede hacer casi todo lo que se proponga. Las facilidades económicas y recursos que proporciona la red a un periodista es algo único que debemos aprender a aprovechar. Es hora de dejar de ver la red como un enemigo y utilizar lo que nos ofrece a nuestro favor.

Y, entonces, llegó la pregunta que todos nos hacemos con mayor o menor angustia: ¿Queda opción para el periodismo más allá de Internet?

Sí, por supuesto. Creo que Internet puede (y debe) ser una parte más de todo proyecto periodístico porque es una forma rápida, económica y cómoda de conectar con la audiencia, lograr difusión y, sobre todo, escuchar a nuestros lectores. Pero creo que sí hay mercado para productos periodísticos en papel/TV/Radio, más enfocados al análisis, a aportar perspectivas nuevas y diferentes… Ya no se puede imprimir para mañana lo que todo el mundo ha leído hoy en Internet, pero sí se puede imprimir algo que dé un valor añadido a eso que he leído hoy. Hay que jugar mucho más con conocimientos de marketing, segmentar bien el producto que se ofrece al lector y, sobre todo, apostar por la calidad, la excelencia. Solo por algo realmente bueno la gente estará dispuesta a pagar. Existen algunos ejemplos de que sí hay opciones. Por ejemplo, el magazine Jot Down, que nació como una revista en Internet y, gracias a su buena acogida, se publicó en papel. Estoy segura de que, de ahora en adelante, veremos más proyectos como éste.

Redacción periodismo