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Los silencios de la red

Por Eva Diz
Los silencios en Internet son como en la radio: no perdonan. El mío ha durado desde el 17 de julio. Sí, imperdonable. Lo sé. Aunque no me había dado cuenta de que había pasado tanto tiempo hasta hoy, al hacer inventario y estrenar vuelta al cole: ¡más de un mes con la bitácora dormida! Y, no, no me tomé vacaciones…

Ha sido un verano de esos de poca playa y mucha oficina: demasiado trabajo para tanto calor. No me quejo que ya saben que eso de quejarse del trabajo no está de moda, pero -de verdad-, ha sido agotador. Por eso, a golpe de septiembre, no puedo más que inaugurar la temporada de otoño elevando la tecla y diciendo ¡quiero vacaciones!

Todo llegará (me lo prometo 🙂 ) pero, mientras, espero ir recuperando mis buenas costumbres y pasarme por aquí más a menudo, para ponerme al día de lo que pasa en la red, comentar las mejores formas de sacarle partido a un blog o a una web, encontrar herramientas prácticas para trabajar online y analizar proyectos nuevos de los que aprender siempre un poco.

Por el momento, os dejo con una cita a la que me hubiera apetecido muchísimo ir: Branducers, el foro de branded content que este viernes celebra su segunda edición en Vitoria. No es que estos chicos hayan inventado la pólvora (lo del branded content es tan antiguo como la publicidad), pero han sabido ver que es el mejor momento para apostar por ello: es la era del marketing de contenidos, sin duda, en ZinKfo lo sabemos bien 😉

Contenido de marca es aportar algo relevante, es ofrecer algo realmente útil, es entretener transmitiendo los valores de una marca de una forma sutil, elegante, cuidada. Es atraer y conmover. Este año escribiremos mucho de esto. Feliz septiembre.

Nos leemos 🙂

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Periodistas, blogueros y Huffington Post

Por Eva Diz
“En Huffington Post no entendemos el blog como un trabajo”, dijo  la periodista y directora del nuevo medio, Montserrat Domínguez, y… la lió parda.

Mañana se estrenará el Huffington Post made in Spain. Seguro que ya lo habéis oído en algún lado: el anuncio está hasta en la sopa y media España espera con la pancarta de Bienvenido Míster Marshall arriba en lo alto. Yo también, lo confieso. Tengo ganas de ver cómo funciona este fenómeno estadounidense en nuestro país y en el resto de países de habla hispana. Imagino que le irá bien, o eso espero, porque si los datos se repiten, podría crear mucho empleo de aquí en unos años (allá, cuando termine la crisis y solo queden algunos supervivientes al exilio). Pero, por el momento, del Huffintong Post solo cobrarán 7 periodistas, los demás (periodistas o no) colaborarán gratis como bloggers.

Montserrat Domínguez lo anunció en unas jornadas en Granada, en las que argumentó esa decisión de no pagar a sus blogueros con una contraprestación en visibilidad que, sin duda, un medio como el HuffPo podrá aportar más que de sobra:

“Para mucha gente, publicar en un medio como este es una oportunidad valiosa y única de llegar a más gente”, dijo. Y agregó:  “Antes solo escribíamos unos pocos y ahora escribe todo aquel que quiere comunicar, contar, compartir sus experiencias. Hay mucha gente que escribe de cosas que le apasionan. Y muchos lo hacen muy bien”.

Pero sus argumentos calaron en muy pocos: la crisis en la profesión, los despidos masivos, los cambios, amenazas y demás incertidumbres introducidas por internet, hicieron que la noticia corriera como la pólvora por toda la red incendiando Twitter con críticas y reproches, como podemos leer en estos tweets recogidos por Esther Vargas para www.clasesdeperiodismo.com

Muchos periodistas, anónimos o con cargos importantes en asociaciones, mostraron su desacuerdo. Un ejemplo de ellos fue Elsa González, presidenta de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (Fape), quién subrayó que “si se hace periodismo, tiene que pagarse, porque trabajar gratuitamente deteriora al profesional”. En la misma línea, la Asociación de la Prensa de Madrid y su #gratisnotrabajo salieron en defensa de los periodistas profesionales y su derecho a cobrar por su trabajo. Algunos le dedicaron hasta posts enteros, como es el caso de Javier Pérez de Albéniz en su descodificador.

Otros, sin embargo, consideran legítima esta opción y defienden que, efectivamente, la mayoría de los blogs que se escriben no se hacen por trabajo, sino por afición o necesidad de expresarse, comunicar y contar lo que a uno le pasa o le interesa. Y que muchos, cierto ciertísimo, son tan buenos o mejores que algunos de los artículos que hoy en día se publican en prensa, pagados. Incluyo aquí a un periodista del que soy muy fan: www.obamaworld.es y a otros dos que él introduce en su crónica: Antonio Ortiz y Jesús Gordillo.

Llegados a este punto (y si te has leído tooodos los posts) seguro que ya tienes una opinión formada. Yo tengo la mía, desde luego, ahí va:

Creo que todo trabajo debe remunerarse y, el de periodista, es un trabajo. Por trabajo entiendo que existe un horario (o más bien no existe un horario sino una dedicación casi permanente 24/7), una obligación de escribir cierta cantidad de reportajes/posts de cierta calidad (con fuentes contrastadas, variedad de voces y puntos de vista, textos de opinión bien argumentados…) y una responsabilidad ante el medio y ante los lectores. En fin, un trabajo, se haga desde casa o desde el parlamento o el parque del Retiro que ha de pagarse.

Ahora bien, si lo que ofrece el Huffington Post España son blogs de gente a la que le gusta escribir (y lo hace estupendamente), que opinan de lo que consideran, que lo hacen cuando les viene bien, sin mayor responsabilidad que la conciencia de uno mismo, sin estrés por actualizar cada día, con las fuentes que a ellos les parezcan y en el estilo que les venga mejor, pues entiendo que no haya necesidad de remunerar a nadie. En todo caso, el pago con visibilidad es suficiente, ya que el que escribe ahí asume que no está ejerciendo de periodista ni lo está haciendo en un medio de prensa digital sino en un agregador de blogs, como hay tantos (yo, sin ir más lejos tengo uno, modestito, pero uno: www.inforia.es #periodismoenred).

Lo queramos o no, con Internet, cualquiera puede crear un medio de comunicación (deberíamos empezar a pensar en quitar la exclusividad de esta expresión para los medios periodísticos), desde un blog, una web o una página de Facebook. Esa es la bondad (y, para muchos, la perversión) del 2.0, esa es la esencia de lo que algunos llaman periodismo ciudadano, que no es otra cosa que comunicación ciudadana, de toda la vida, pero ampliada y mejorada gracias a una serie de herramientas.

En definitiva, la cuestión está en si escribirías un blog para el Huffington Post si te lo pidieran… Gratis, por supuesto. ¿Qué? ¿Lo harías?

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Adsense: Cómo rentabilizar tu blog

Por Eva Diz
Adsense o cómo rentabilizar tu blog. Hay un momento en el que la cuestión se hace inevitable, para unos llega tras los primeros 40 post, para otros, tarda años y carpetas de post interminables. A mí aún no me ha llegado. Y contesto así a Roberto, que el otro día compartía con nosotros un interesante comentario sobre el valor del periodismo y las oportunidades que tiene en Internet en la entrada sobre el SEO social. Pero me gustaría responder también a Carmelo que, en el mismo post, comentaba su intención de lanzarse al maravilloso mundo de monetizar los esfuerzos de escribir una bitácora.

Adsense es una herramienta perfecta, cómoda y relativamente sencilla de ganar dinero con tu blog: Google te paga por poner anuncios de sus clientes de la red de display de Adwords en tu página. La interfaz del servicio es muy similar a la de Adwords: Básica y simple, pero con un montón de facilidades, como la creación de informes de rendimiento, que te servirán para extraer también datos del comportamiento de tus visitas y sus gustos.

El alta en el servicio se puede hacer con solo tener una cuenta de Gmail, pero no es inmediata: Tu petición la revisará un trabajador de Google de forma manual. Aún así, nunca suele tardar más de un día. Así que, sin prisa pero sin pausa.

El servicio te permite elegir entre formatos gráfico y de texto o combinar los dos modelos. Puedes seleccionar las ubicaciones, controlar el formato, el estilo (colores, por ejemplo) y el tamaño de los anuncios que se visualizan en tu página; asimismo te dejará  filtrar y bloquear anuncios de competidores o de productos que no consideres adecuados para tu público.

Otra fórmula de Adsense que puedes ofrecer en tu blog es una caja de búsqueda en Google y acotarlo a que busque solo en las páginas que tú consideres (por relación temática, porque te fias más de ellas que de otras, etc.). Los anuncios de Google aparecerán no en tu blog directamente sino en la página de resultados que imprima ese buscador personalizado que has integrado en él. Es, por tanto, una fórmula menos intrusiva que la de que los anuncios aparezcan en tu página… Eso sí, piensa que cuanto más discretos y disimulados estén los anuncios menos rentables te serán económicamente.

Porque ahí está el quid de la cuestión: Con Adsense no cobras por la cesión de tu espacio (El llamado cobro por impresiones, antes muy usado por prensa digital pero cada vez más en desuso, más centrado en campañas de branding), sino por cada clic que tus visitas hagan en esos anuncios. Y para que se note, has de tener una buena media de visitas ya que, de todos ellos, un escasísimo tanto por ciento será el que interactúe con los anuncios de Google que tú permites en tu blog.

¿Compensa?
Pues con eso pasa como con los colores, que es para gustos 😉

Y tú, ¿qué opinas?

 

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Mi nueva yo

Por Eva Diz
Iniciado proceso de reconstrucción… Nueva Eva en fase pruebas. Día 1:

(Parafraseando a quien muchos de ustedes saben, jajaja) Hoy es viernes, estoy en mi casa, hace un día de sol espléndido y he amanecido a las 10 de la mañana…

Creo que el balance del primer día de mi nueva vida no está tan mal… He de reconocer que le tenía cierto respeto, pero os informo de que se está mejor de lo que nunca hubiera imaginado. Mi único conflicto vital es saber cómo aprovechar del mejor modo tooooodo el tiempo que tengo. Y en esas ando: estoy debatiéndome entre el dolcefarniente o atender tooooodo ese millón de cosas que tengo en la agenda, y creo que tiraré finalmente por la calle del medio: un poco de todo, sin prisas, sin pausa.

Iré a la biblioteca a renovar y devolver libros, leeré al sol, comeré con un amigo, estudiaré un poquito, haré un rato el vago, me pasearé por alguna tienda a la que tengo echada el ojo… y por la noche, cañas.

Bueno, ¿qué os parece? Mica male, eh… A los que me leáis desde las redacciones/oficinas: ánimo ya queda menos para la hora de salir. Life is out there.

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Sinceramente II

Por Eva Diz
Primero, mis disculpas porque mi reflexión sobre la vida, el trabajo y la felicidad llega un día tarde. Al de ayer le faltaron horas (y fuerza de voluntad, lo reconozco…), y como sé que esperáis mis letras como el café de las mañanas, entono el mea culpa y retomo el post donde lo dejé: sinceramente, ¿lo que hago me llena? ¿Es lo que siempre he querido hacer?

La respuesta, en mi opinión, cambia en función del estadio en el que se esté (no es lo mismo un veinteañero loco por hacerse un hueco que un treintañero con diez años de trabajos en la mochila) y de la trayectoria e intensidad  con la que se viva la vida (laboral, en este caso), así como de otros muchos factores. Lo que nos deja en que hay tantas respuestas posibles como personas. Esta es la mía:

Cuando me dijeron que la plaza la había pedido otra persona y que eso me dejaba fuera de juego, yo llegaba a esa conversación con casi diez años de trabajo a la espalda,  los tres últimos durísimos (y bastante ingratos) , varias mudanzas, un traslado de Galicia-Palma y un cambio de vida radical.

La primera reacción fue considerar que todo ese proceso y esfuerzo era un argumento más de peso que me hacía merecer la plaza y convertir en injustas las normas de selección de la agencia. Quería ese trabajo a toda costa porque de él dependían todos esos planes a corto plazo que, aún sin quererlo, uno se hace para poder seguir tirando con el día a día: viajes, cambio de casa, un e-book, más viajes…

Esa noche no dormí, ni un segundo. Y pensé, mucho. Desprendida ya de la posibilidad que me ataba a ese puesto de trabajo, a su salario y a su estabilidad, me pregunté ¿Pero…esto es lo que yo quería hacer toda mi vida? Entonces, la respuesta salió sola y del alma: no. No lo era y lo sabía, pero no quería indagar en ello porque la comodidad laboral es demasiado gustosa a veces…

A diario -al menos eso me pasaba a mí- uno mira el despertador y mal que bien, se levanta, saca una sonrisa y tira pa’lante. Un día, tras otro, llenando una larga lista de rutinas, por suerte tiznadas de pequeños cambios que a uno le despabilan de cuando en cuando y le dan nuevas razones para seguir perseverando. Y el tiempo pasa, sin que uno casi se de cuenta, cada vez más rápido.

Quizás si todo esto no hubiera pasado, en unos años me habría convertido en de esas personas que se quedan ahí, esperando a prejubilarse y vivir. O, con un poco de  valor, hubiera podido buscar mis prioridades fuera del trabajo y aceptarlo como es: una vía de pagarse la vida real, la que hay después del horario marcado.

Esta hubiera sido mi opción si hubiera seguido en la empresa. Pero, ahora que la veo desde fuera, a punto de cumplir 31 años, creo que me habría equivocado.

Por eso no sé qué haré a partir de ahora, pero tengo claro que hoy por hoy mi prioridad no es tener la comodidad laboral como compañía, tratando de trampear los días para trabajar lo que toca sin quemarse uno demasiado y dejando los sueños para compartirlos con la almohada.

Esta es una profesión muy dura. Me da la sensación que cada día lo es más: demasiada exigencia (en gran parte de uno mismo), demasiada presión y demasiada ingratitud. Y la crisis no ayuda, ahoga: tres que trabajan como cinco, productividad por encima de calidad, beneficios por encima de orgullo profesional.

Conclusión: yo me quedo en esta parada proque me he dado cuenta de que el final de ese trayecto no es el mío. La felicidad está en alguna otra parte. Habrá que aprender a buscar…

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Sinceramente

Por Eva Diz
Estos días ando muy monotemática:  perdonenme, estoy empezando.  Pero el título del blog me lo exige, así que volveré sobre ello. Esta vez, desde una reflexión a la que me gustaría invitaros. Esto no es como la encuesta (que tuvo su éxito, no os creáis), esto es algo sobre lo que todos tenemos mucho que decir. Estoy convencida.

Todo surge de una pregunta que me hice horas después de saber que lo mío con EFE se había terminado y que me ha ayudado mucho (esto del amor, es lo que tiene, que va y viene).

Ahí va:

¿Eres feliz en ese trabajo? ¿Realmente feliz? Si  pudieras hacer cualquier cosa, ¿qué harías? …

Lo dejo ahí por ahora. Pensad. Mañana os cuento lo que yo he pensado.

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Un break

Por Eva Diz
Creo que ya sé lo que quiero. Quiero vivir sin trabajar. Escribir a ratos, cuando el cuerpo lo pida y ganar mucho dinero con ello… Pero eso no va a poder ser. Así que, tomo nota de todos vuestros votos y opiniones (la encuesta sigue abierta) y voy a darme un par de meses al menos para pensar. Para digerir y analizar cuál es la mejor forma de aprovechar esta oportunidad y para aprender un montón de cosas que he descubierto que desconozco por completo. En fin, para recuperar todo ese tiempo que nos roba el trabajo cada día y ser un poquito feliz, chupando del bote común, que para eso lo he engordado durante los últimos años.

Un par de meses de descanso no le hacen mal a nadie. Luego veremos cómo se presentan las cosas y elegiremos.

Eso no quiere decir que pare. Iré tejiendo mi abrigo para el invierno. Pero ahora, toca destaparse, salir a la calle y ver llegar el verano.

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