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SEO r-Evolution: técnicas de antes, ahora y siempre

Todo cambia. De un día para otro, de un plumazo. Nunca des nada por seguro. Lo más probable es que tengas que modificar tu discurso a medida que lo recitas… Así es esta nuestra era digital, una espiral de cambios imposibles, rizos que lo rizan todo y vuelen al mundo un poco más loco, un poco más patas arriba. Día sí, día también. La vida misma. Pero, elevada a la máxima potencia, podríamos decir que ésa es la vida de un SEO.

Los cambios en el sector en el último año (y, más concretamente, en los últimos meses) ha sido un continuo camino de ida y vuelta, de ramificaciones, atajos, calles sin salida y vías muertas. Hace unas semanas comentábamos el declive de una de las prácticas más utilizadas para mejorar el posicionamiento de una web, el fin del guest blogging o guest posting. Pero éste es solo uno de los mil y un cambios que el zoo de Google nos ha ido dejando para este 2014.

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Pero hagamos un pequeño repaso y un análisis serio sobre qué realmente debemos descartar y abandonar para siempre y qué, a pesar de los pesares (y digan lo que digan) se mantiene como técnica válida para contribuir a mejorar la visibilidad de una web o blog.

¿En qué consiste el trabajo de un SEO?

Detrás de esas siglas que dan nombre a esta profesión se esconden tareas mecánicas, algunas sencillas -otras no tanto-, estrategia, miles de informes e infinitas horas de paciencia y trabajo. Pero, para entender exactamente en qué consistía y consiste el trabajo de un SEO es necesario ponerse en la piel de uno: entender a los buscadores, estudiar a fondo su funcionamiento, estar al tanto de todos sus cambios (al menos, de los más importantes) y aplicar ese conocimiento a la otra parte del juego: los usuarios, los que utilizan el buscador. Es decir, casi el 100% de las personas que hoy en día navegan por Internet.

Un buen SEO, antes de nada, ha de hacer un estudio del sector para entender cómo buscan los usuarios ese tipo de información o producto que vende el cliente. De hecho, las formas en que se busca la información en Internet, aunque a priori no lo parezcan, cambian mucho no solo entre sectores sino también en el tiempo. Si hace unos años la mayoría poníamos como mucho 2 palabras en la caja de consulta del buscador, hoy muchos ya realizamos consultas de 3-4 palabras o incluso escribimos preguntas completas, tal y como las formularían en lenguaje natural (ojo en este punto porque uno de los grandes cambios que Google ha llevado a cabo en los últimos meses va en esta línea, en la de avanzar hacia un buscador más semántico. Para más información, Google Hummingbird).

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Una vez que el SEO ha finalizado ese proceso de investigación acerca de las búsquedas para un determinado sector o producto, comienza una de las partes más importantes de su trabajo, lo que vendría a ser la columna vertebral sobre la que se sustentará toda su estrategia de posicionamiento para ese sitio web del cliente. ¿En qué consiste? Pues se trata de seleccionar aquellos términos de búsqueda que, con un mejor margen de competencia, puedan reportar más visitas a las diferentes páginas de la web. Aquí hay que tener en cuenta la diferencia entre web (todo el conjunto de páginas que conforman mi sitio) y página (cada url única que integra mi web) porque aunque muchos son los que realizan estrategias basados en 3-4 términos para posicionar la home (que es por naturaleza la página más importante de un sitio web) pero eso no es suficiente y, sobre todo, a la larga, es improductivo.

¿Por qué si la home es la página más importante de mi web? Bien, eso es cierto y es seguro también que, aún por pocos esfuerzos que hagas, si una página de tu web ha de posicionarse ésa es la página de inicio… Pero has de tener en cuenta que olvidando el resto de páginas que integran el sitio estás perdiendo capacidad de posicionar para otras búsquedas más específicas, para otros términos y otras motivaciones.

Ante todo esto, un SEO que se enfrenta a un sitio web de nueva creación deberá iniciar un proceso de decisiones para desarrollar la mejor estructura de las diferentes páginas web del sitio posible. Aquí es cuando se elabora la arquitectura de la web, el diseño de interiores de la misma, por decirlo de algún modo. Si hay búsquedas frecuentes, con competencia baja y relacionadas con algún producto o servicio de la web del cliente, un SEO debe contemplar la posibilidad de crear páginas con contenido que respondan a esas búsquedas, organizar todo el contenido de la web y ordenarlo de acuerdo a las prioridades que ponen de manifiesto lo que busca la audiencia a la que quiere llegar el cliente.

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Por el contrario, si el SEO está ante un sitio ya creado y estructurado, es posible que, en algunos casos se vea en la necesidad de cambiar esa arquitectura para mejorar la navegación de los usuarios y favorecer el proceso de conversión (compra, suscripción, descarga de productos…) de la web. En este caso, también es habitual que, cuando el SEO vea una carencia de contenido para una búsqueda o motivación que se ha demostrado interesante, sea necesario crear contenido ad hoc para eso dentro de la web. Una buena fórmula es crear nuevas secciones o páginas de aterrizaje (landing pages) que sirvan de recepción para esos usuarios que buscan eso que nos interesa de forma concreta. Son páginas relativamente sencillas de posicionar ya que ofrecen grandes posibilidades de optimización sin exigir demasiado esfuerzo o grandes cambios en el plan de marketing de contenidos inicial.

¿Qué fue de las meta etiquetas?

Para cada página de la web, el SEO definirá las motivaciones por las cuales un usuario podría buscar esa página y redactará las meta etiquetas (el nombre y apellidos de cada página), alineándolas con las palabras de búsqueda más frecuentes detectadas online (hay varias herramientas que se pueden usar en este sentido, algunas de pago muy buenas y otras gratuitas, como la que ofrece el propio Google, antes llamada Keyword Tool y ahora Keyword Planner. Es un poco más engorrosa y orientada a publicidad en buscadores, pero aún proporciona información interesante y orientativa).

La redacción de meta etiquetas es precisamente una de las tareas del SEO de toda la vida (bueno, desde que Google marcó un antes y un después en nuestra forma de movernos por Internet) de la que mucho se ha hablado y que muchos consideran que está agotada. Desde luego, no tienen la relevancia que tenían hace unos años, cuando prácticamente un SEO podía lograr posicionar una página web en los primeros resultados del buscador trabajando ese etiquetado e insistiendo en esas palabras clave a lo largo de todo el contenido de la página. Se hablaba incluso de porcentajes de densidad. Ahora, pasarse de denso con las palabras clave puede generar el efecto contrario y acabar siendo marcado como spam por el propio buscador (keyword stuffing, se le llama en el sector). No obstante, redactar las meta etiquetas de todas las páginas de una web (especialmente Title y Description; Keywords cayó en desuso después de grandes abusos de spam por parte de muchos SEO) sigue siendo fundamental porque es un elemento básico para el buscador a la hora de interpretar y entender qué ofrece dicha página y qué la diferencia de otras similares.

Esa información, antes, era suficiente para trabajar en un posicionamiento. A día de hoy, y tras los cambios de los últimos meses, es vital todavía que cada página la tenga, pero ya no pueden lograr nada por sí sola. La información que aportan las meta etiquetas es más bien una parte de la indumentaria de una página que siempre debe estar para mostrarle al buscador que la web es impecable, pero ha de estar redactada con un lenguaje más natural, menos insistente en palabras clave. De hecho, la meta etiqueta Description a día de hoy solo es realmente interesante porque, además de dar información al buscador, es la frase que se nos muestra bajo el título de la página y la URL de la misma en la página de resultados de los buscadores (SERP) y que puede llevar al usuario a hacer clic o no en dicho resultado.

¿Y el linkbuilding?

El linkbuilding es otra de las grandes técnicas SEO que se ha ido complicando poco a poco, cada vez más, hasta el punto de que hoy ya se habla de linkearning como nuevo concepto: no se trata de construir enlaces que apunten a la página de tu cliente, ya que éstos son -en general- conseguidos de forma artificial y movidos por el interés, bien mediante intercambio, compra o incluso mediante técnicas de spam. Se trata de ganar enlaces sinceros, de usuarios que realmente valoren la página, ya sea por su información o sus productos. Es decir: otra faceta fundamental del posicionamiento que se va escapando del control directo de un SEO.

A pesar de todo, lo cierto es que el linkbuilding, hecho con moderación y de forma coherente, sostenida en el tiempo y con contenido relevante, sigue vigente y funciona: cada enlace a una página es como un voto para la misma. No todos los votos valen igual y aún quedan muchos votos (los de contenidos compartidos en redes sociales) por medir, aunque algunos buscadores llevan ya tiempo trabajando en ello. Sin embargo, todo apunta a que esa faceta social, a esas relaciones públicas 2.0 va a ser la piedra filosofal de esta nueva era del linkearning.

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El contenido de autor y la importancia de la marca personal en Internet (algo que ya hemos comentado en otras ocasiones) serán la claves, junto con la presencia constante en redes sociales de las marcas y la capacidad que tengan para convertirse en influenciadores o expertos que sirvan de ayuda a su comunidad. Mimar a esa gente que nos sigue supondrá, a la larga, que nuestro negocio será más visible en buscadores y, en general, en todas las plataformas que actualmente se utilizan para disfrutar de todo el contenido que nos ofrece Internet.

Ya no basta con generar enlaces desde agregadores, blogs amigos en los que colaboramos o marcadores sociales, ahora habrá que conseguir llegar a la comunidad, pero no de forma intrusiva (el trabajo sucio sigue en manos de la publicidad pura y dura) sino de un modo amable, cercano y, sobre todo, paciente. Muy paciente: cada vez menos gente regala un me gusta sin más.

¿Conclusión?

El trabajo de un SEO es cada vez más difícil. La competencia para posicionarse en buscadores es atroz en casi todos los sectores y solo hay un primer puesto para cada búsqueda en los resultados de Google. No todos pueden estar ahí y eso es algo que se le debe dejar siempre claro, desde el principio, al cliente. El que prometa un primer puesto, miente o está haciendo trampas y… ya se sabe: se pilla antes a un mentiroso que a un cojo.

Hacerlas cosas bien en SEO es fundamental para poder mantener esta carrera de fondo con buena nota. De nada vale correr si luego tenemos que volver a la casilla de salida. La paciencia ha de ser infinita y, aún así, nadie puede garantizar nada. Eso sí, y lo digo por experiencia, un buen trabajo siempre recoge sus frutos.

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SEO r-Evolution: así empezó todo

Por Eva Diz

El trabajo de SEO (Search Engine Optimization) ha cambiado tanto en mis últimos meses de ausencia que me ha costado toda la semana pensar por dónde empezar y retomar el tema. Después de darle vueltas y repasar esos apuntes que siempre estoy dejando en trozos de papel por encima del escritorio, he creído que, quizás, lo mejor sea empezar por poner un poco de contexto a todo el lío y luego meternos en harina sobre cómo afrontar y mejorar nuestra forma de movernos por Internet.

Érase una vez el SEO

Hace no mucho tiempo -aunque a veces lo parezca-, cuando nació la World Wide Web, las autopistas de la información estaban casi vacías. Uno iba a una página porque conocía su dirección y la escribía tal cual en la barra de navegación, sin prisas, sin más atascos que los de la propia velocidad de su conexión y con la certeza de que eso que había ahí era prácticamente lo mejor que podía encontrar.

Por suerte, pronto, los sitios fueron proliferando (y mejorando): algunas instituciones y empresas de cierta importancia contaban ya con web corporativa, surgen los portales (Terra, Yahoo, Lycos…), se pueden leer las noticias online -el sector de la comunicación vivió entonces su primer terremoto-, el correo electrónico se convierte en una forma de captar nuevos usuarios… Y, para poner orden y concierto a todo lo que se iba creando en la red, aparecieron los buscadores, algunos de los cuales han desaparecido y de los que apenas nos queda de ellos un leve recuerdo (Altavista (1995), por ejemplo, que fue comprado por Yahoo y ha ido sobreviviendo a su sombra hasta hace poco).

Buscador Altavista Logo

Los buscadores surgieron con el objetivo de ordenar y crear un índice en el que figuraran todas las páginas existentes en la red. Herederos de los primitivos directorios (Dmoz), se desarrollaron de una forma casi sorprendente porque supieron responder a una necesidad básica y tan fundamental como es la de permitirte encontrar lo que estás buscando entre infinidad de respuestas, de forma fácil y gratuita.

Su funcionamiento es sencillo: uno introduce una búsqueda en el cajetín y da a enter, espera a ver qué resultados muestra y, si encuentra algo interesante entre los 3-4 primeros resultados, lo abre. Si no, vuelve al cajetín y repite la búsqueda. Este comportamiento puso de relieve el que es uno de los pilares básicos del SEO (sino el más básico de todos): si una web no aparece entre los primeros resultados que ofrece el buscador, nadie la verá y, por lo tanto, es como si no existiera.

Y ahí nace el SEO, el que ahora se suele llamar SEO tradicional, que no es otra cosa que mejorar tu página web de acuerdo con las guías que marcan Google y compañía para poder estar entre los primeros resultados que el buscador quiera mostrar para determinadas búsquedas (evidentemente, si vendes teléfonos móviles, no querrás salir el primero cada vez que alguien busque “lavadoras” en el buscador…).

Relevancia SEO

La relevancia es, por tanto, otro de los pilares sobre los que se sostiene el SEO y está muy vinculado a cómo buscan los usuarios, algo que, al igual que el SEO e Internet en general, ha evolucionado muchísimo en los últimos años. Tu web tiene que tener un contenido relevante para los usuarios que buscan eso a lo que tú te dedicas y tiene que dar la respuesta más aproximada posible a la búsqueda que realizan esos usuarios. ¿Cómo lo hago? Esa fue la pregunta que resolvieron los primeros SEO. Analizaron el comportamiento del robot del buscador y su algoritmo: se mueve de enlaces a enlaces, solo lee texto no imágenes y archiva las páginas de un sitio web en su índice de acuerdo con la idea principal o tema que transmite tu web.

Así -más o menos- fue como empezó la maravillosa relación del SEO con las palabras clave, la optimización de textos para búsquedas y las meta etiquetas. Conceptos que ahora están prácticamente en boca de todos, incluso de los que saben poco o nada de este trabajo, y que, por suerte -o por desgracia para algunos-, han dejado de ser uno de esos pilares básicos que sostienen al SEO.

Es cierto que cuando aún hoy trabajas para posicionar una web debes tener en cuenta cómo buscarán los usuarios la información o productos que ofreces en tu sitio para poder introducir en tus textos y en ciertos elementos principales de la página aquellas palabras que resumen mejor ese contenido y que, al mismo tiempo, dan respuesta a la pregunta que esperas que formule tu potencial visitante. Pero eso ya no es el único trabajo que debe hacer un SEO.

Más que palabras

Desde que apareció Google en escena los cambios han ido sucediéndose casi a la misma velocidad a la que ha cambiado nuestra relación cotidiana con la tecnología. El gigante de las búsquedas introdujo uno de los factores fundamentales que dieron la vuelta a la forma en que los buscadores hacían funcionar su índice: la relevancia, el Page Rank, nombre que recibe en honor a uno de los creadores del buscador –Larry Page– quien decidió que Google tendría en cuenta el número de enlaces que recibe una página desde otras páginas ajenas a ella para mostrarla o no entre los primeros resultados. Si mucha gente te enlaza es un síntoma de que tu contenido es bueno, cada enlace es un voto de confianza, un punto positivo a tu favor.

Google Logo España

Y así fue como al apasionante mundo de las keywords se sumó el del link building. Y todos los SEO empezaron a trabajar para lograr enlaces desde otros sitios que le dieran cierta “popularidad”. En eso, además de mantener optimizado su contenido para determinadas búsquedas, de garantizar que la velocidad de carga del sitio fuera suficientemente buena y de asegurarse que todo su sitio fuera rastreable por el robot del buscador.

Las cosas han cambiado mucho (muchísimo) desde entonces. Por eso, aquel que pretenda vender SEO basándose únicamente en estas premisas solo está a medio camino de llegar a hacer, de verdad, un buen SEO. Huid de los que solo hablen de keywords y enlaces. Como a todos, les guste o no, les tocará evolucionar. En la próxima entrada trataré de explicar cómo 🙂

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