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El SEO y las redes sociales: “sí, quiero”

Nadie daba un duro por ellos. Y han acabado por ser la pareja del año. El matrimonio SEO y redes sociales era una unión antinatural hace no mucho tiempo. Pero todos aquellos que le dieron la espalda a esta ecuación han acabado por admitir que se estaban equivocando. ¿Matrimonio de conveniencia? Pues puede ser. Pero es, indudablemente, una pareja que funciona, de esas que no abundan y merece la pena analizar.

Social-Media-SEO

Las redes sociales han demostrado (nos gusten o no) que no eran una moda pasajera, que, de hecho, se han convertido en algo indispensable y de consulta diaria para muchos, muchísimos, de los que utilizamos Internet habitualmente. Ya sea en el ordenador, en la tablet y, sobre todo, en el móvil.

Podríamos admitir que quizás los diferentes tipos de redes sociales sí tienen más de temporal, de moda. Del mismo modo, hay que reconocer que algunas no han superado el paso del tiempo y que otras han logrado lo impensable en apenas un par de años. Sea como sea, lo que sí está claro es la necesidad de la gente de utilizar las herramientas que les brinda Internet para facilitar su comunicación social, local y global. Y las redes les brindan esos mecanismos de proximidad y contacto virtual. Es lo que hay, amigos.

Por su parte, el SEO siempre ha sido una parte del marketing online más técnica, más sobria, menos pasional. La parte friki, la que obliga a trabajar con datos cuidadosamente analizados, donde la creatividad está muy limitada (o más bien es prácticamente inexistente) y no caben más emociones que el puro sentido común. Algunos (y no les faltará cierta razón) dirán que el SEO es aburrido. Sobre todo si se lo compara con otras tareas del marketing online y si se entiende el SEO como una parte aislada del resto del engranaje de estrategias que una empresa implementa en Internet.

seo-redes-sociales

Pero, precisamente, en esa concepción es donde está el gran fallo que, poco a poco, se empieza a corregir. El SEO no debe ser un trabajo aislado dentro de tu plan de marketing sino un elemento más que juega, se combina, cambia y se adapta con el resto de acciones de visibilidad y reputación online que una marca, personal o empresarial, debe llevar a cabo en Internet.

Podemos decir ya sin miedo que SEO hay más de uno. Que hay 3 aspectos del SEO que se deben trabajar y que, por tanto, se acabó aquello de pensar que ya tienes SEO porque te han entregado una web con los elementos básicos de SEO implementados: el trabajo de posicionamiento empieza justamente ahí.

seo social marketing

En el momento en que te entregan tu web, tienes -por decirlo de algún modo- el SEO técnico de inicio y ahora necesitas trabajar lo que comúnmente se conoce como SEO Social. Toca poner en práctica estrategias de inbound marketing y de contenido para poder ganar no sólo tráfico hacia tu web sino hacer que ese tráfico sea cualificado y entienda a tu marca o empresa como un referente en sus servicios, productos o incluso en su sector.

Sí, querid@s: ya no basta con la ley del mínimo esfuerzo. La alta competencia y la lucha por los primeros puestos en el buscador sumada al hecho innegable de que existen nuevas puertas de entrada a la información en Internet nos han obligado a todos los que nos dedicamos al marketing online -a Google el primero-  a abrir los ojos, ampliar miras y cambiar perspectivas y líneas de actuación.

Es evidente que muchos usuarios ya no entran primero al buscador cuando encienden el ordenador sino que su opción natural es chequear antes de nada sus redes sociales. Luego, si quieren consultar algo concreto, es verdad que el buscador sigue siendo su oráculo de Delfos. Pero si uno centra toda su estrategia únicamente en eso, estará perdiendo buena parte de su potencial para llegar a público diferente.

seo redes sociales

Las estrategias de SEO tienen la ventaja de que nos permiten conocer muchas cosas sobre el comportamiento de los usuarios desde el momento en que buscan algo que podemos ofrecerles hasta que entran en nuestra web, analizan sus servicios y/o productos y, finalmente, éstos les convencen.

Rara vez todo esto sucede en una misma visita: nadie compra algo sin consultar todas las opciones disponibles (o, al menos, 3 diferentes). Como en la vida misma, vaya: buscamos segundas opiniones, recomendaciones de terceros, información cada vez más detallada y fiable, en definitiva, garantías de que estamos tomando una buena decisión.

SocialSEO contenido

Esa confianza y esas garantías no pueden ofrecerse con el SEO únicamente y, por tanto, sin desviarnos de él, debemos conquistar el otro territorio con estrategias que, yendo un poco más allá, parten de ese SEO inicial. Con el Big Data (ese gigante universal que todo lo sabe) de la mano, tenemos que diseñar una fórmula que nos facilite llegar a nuestro público objetivo mediante canales que podamos gestionar y con contenido que les interese, que llame su atención o que despierte en ellos determinado tipo de sentimientos: solidaridad, deseo, alarma, confianza… Es decir, tenemos que alinear los valores de lo que ofrecemos con lo que nuestros potenciales usuarios necesitan en cada momento.

Y no hay actualmente mejor vía de acercamiento a ellos desde una perspectiva más emocional que desde las redes sociales, esa especie de Atención al Cliente virtual, ese buzón de quejas y mostrador de recepción que nos facilita Internet. Siempre, ojo, sin olvidarnos de que esas redes no son nuestras, nos las prestan terceros… que siempre van a pedirnos algo a cambio (vuelvo a lo de siempre: en Internet nada es realmente gratis, aunque lo parezca).

social seo estrategias.png

Las redes sociales nos permiten acercarnos a ese público potencial, entrar en su día a día más íntimo y personal. Hablar directamente al ego virtual de cada persona. De ello podemos extraer datos, pulsar tendencias, necesidades, creencias de nuestro target y trasladar toda esa información -debidamente analizada- a nuestra estrategia de contenidos y, por ende, a nuestra línea de posicionamiento en buscadores.

Al mismo tiempo, se pueden usar esas redes sociales para llevar el contenido que elaboramos para nuestra web directamente a dónde está el usuario. Por eso esto sí que es indispensable tenerlo presente: nuestro site o blog sigue siendo el auténtico corazón de nuestro trabajo online, ayer, hoy y siempre. Y todos los esfuerzos importantes debemos volcarlos en el sitio web, entendiendo las redes sociales como herramientas satélites que nos ayudan a alcanzar X objetivos.

seo social objetivos

El SEO nos da estabilidad en la estrategia, rentabilidad directa, visibilidad ante todos aquellos potenciales clientes que desconocemos y que no nos conocen, mientras que las redes nos abren la posibilidad de fidelizar, de entrar allí donde el SEO no llega por ser demasiado técnico, demasiado tímido.

Es, por tanto, una extraña pareja esta del SEO y las redes sociales. Un tímido incorregible, un poco friki y cuadriculado que se enamora de un torbellino de emociones siempre oscilantes, una extrovertida imparable, conversadora natural y amiga de sus amigos y de los que ni siquiera lo son aún… pero pudieran serlo. El Ying y el Yang. Los polos opuestos. En realidad, la fórmula de toda la vida que, como dice mi abuela mientras mi abuelo la escucha como si se acabara de enamorar de ella otra vez: solo se trata de saber complementarse y crecer juntos.

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Habrá que tomar nota 😉

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SEO local o la virtud de cuidar tu presencia en Google My Business

Yo no quería… pero me han obligado. Así que, saliendo un poco del plan de contenidos marcado, aviso que voy a ponerme en modo madre para echar unos cuantos rapapolvos y airear los trapos sucios (sucísimos) que todos tenemos, en mayor o menor medida, sueltos por la red. Sí, queridos míos, toca bajar a la arena, remangarse los puños de la camisa y hablar de SEO local y de lo mal, pero que muy mal, que nos luce el plumero en Google a los que tenemos negocios pequeños, locales, sí, de esos de andar por casa (literalmente, al parecer y por desgracia).

Si eres de los que al leer el titular te has chispeado los ojos y te has preguntado que qué es eso de la presencia en Google My Business, tienes (DEBES) seguir leyendo porque te aseguro que después de pasearte por estas líneas tendrás mucho trabajo por delante y todo un carro de buenos frutos que recoger (eso sí, con la paciencia propia del que se dedica al SEO, incluso al SEO doityourself).

Google My Business

¿Qué es Google My Business?

La presencia en Google My Business es la madre del cordero del SEO local en un país como España, en el que el 90% de las búsquedas se realizan a diario (por cientos y miles) vía Google. Él, siempre él. Todo el rato él. ¿Quién si no? ¿Acaso cuando necesitas algo no vas directo a Google para chequear dónde está, cuándo es, cómo llegar, qué teléfono de contacto tiene…? Pues bien, como doy por hecho que la respuesta es sí (si buscas en Facebook, por favor, no dudes en dejar un comentario al respecto), no queda otra que entrar de lleno en el asunto: si tienes un negocio local y quieres que te encuentren, además de dejarte los duros en alquilar un local rebonito en alguna avenida importante de tu ciudad, tendrás que apuntarte a Google My Business.

Google My Business complementa el sitio web de tu empresa proporcionándole una identidad pública y presencia en Google. La información que facilites sobre tu empresa puede aparecer en la Búsqueda de Google, en Maps y en Google+.

Lo bueno (esto siempre hace feliz a un cliente) es que Google My Business es completamente gratis. Y ni siquiera es necesario que tengas página web, basta con que te inscribas en la plataforma que Google te ofrece y que en ella introduzcas todos (cuantos más mejor) los datos importantes de tu negocio: dirección postal, teléfono, fax, móvil, email, fotos de los productos y de tu local, horarios de apertura, rango de precios de tus servicios, tu web (si tienes)… Todo.

Información Google My Business

Con esa información, Google creará automáticamente un espacio personalizado para ti (bueno, para tu empresa), la ubicará en sus mapas, la señalizará debidamente y, cuando alguien haga una búsqueda del producto o servicio que tú ofreces, él la mostrará (sin necesidad de que pagues nada por ello) en sus páginas de resultados. Genial, ¿no? Pues aún hay más: no solo se muestra sino que se muestra de la forma más completa que jamás hayas imaginado: con mapa, rutas para llegar directamente desde la ubicación de cada usuario, el teléfono de contacto bien visible, las fotos de tu negocio, el horario… Y las reseñas y comentarios que otros clientes hayan querido dejar sobre tu negocio. Ahí, todo ordenado y bonito. Tanto que el porcentaje de conversión que tiene esta herramienta gratuita de Google es de los más altos que hay.

Bien, fin de la telepromoción. Pasemos a lo que realmente interesa: si es tan bueno, tan bueno, tan bueno… ¿Cómo he de usarlo? ¿Cómo creo una cuenta? ¿Cómo relleno el perfil de mi negocio?

Cómo usar Google My Business… y no liarla parda

Usarlo es tan sencillo como crear cualquier página de Facebook (y hablo de Facebook porque hasta el último primo segundo tiene cuenta en esta red social y no hay cliente que no dé la lata con el tema, aunque no le convierta ni le de ganancias jamás). Pero… La mayoría lo hacemos fatal de necesidad. Sí, reconócelo, tranquilamente, porque no eres el único. Hay mil. Y lo sé de buena tinta porque últimamente me paso más horas hablando con Google que con mi madre (y, creedme, a mi madre hablando le hacen sombra muy pocos).

Usar Google Business

Es más, aunque no sepas qué es Google My Business es posible hasta que tengas no una cuenta sino varias, que entre ellas choquen, que unas estén a medio completar, otras sin completar para nada y una completa casi del todo… porque es la que antiguamente era tu ficha de Google Places. He ahí el quid de toda la cuestión: Google My Business es simplemente un panel de control en el que Google ha unificado todas las herramientas que, gratuitamente, ofrece al usuario que tiene un negocio y desea que se visualice en su buscador. Hablo de Places, de Google Plus, Analytics y hasta de Adwords (existe una modalidad de Adwords Express de la que hablaremos largo y tendido y con la que se pueden hacer maravillas. Aquí ya sí, pagando).

Control My Business

Ahora lo tienes todo en un mismo sitio, ordenado (bueno, o esa era la idea) y con fácil acceso: basta con que introduzcas tu correo y hagas login y ya está, todo en una interfaz intuitiva y que se maneja en un par de clics. Rellena todos los campos posibles que te ofrece (incluso puedes customizar el nombre en la url, verás que te ofrece la opción una vez que tengas el perfil unos días activo y con una cifra mínima de visualizaciones) y no te equivoques porque cada cambio lleva su tiempo a la hora de que el algoritmo de Google lo vuelva a verificar e indexar.

Una vez introducida la información básica (dirección, teléfonos…) elige una categoría que represente a tu negocio o una aproximada, porque en esto los que aún tienen mucho trabajo por delante son los de Google, ya que algunas específicas no aparecen y tú no las puedes añadir. Marca tus horarios y, si no tienes, pon que estás siempre abierto. Piensa un buen eslogan que te defina y redacta brevemente en qué consiste tu negocio y por qué, entre todos los demás, es fantástico que te elijan a ti. Incluso, si lo deseas, puedes narrar un poco de la historia de tu empresa.

Detalle My Business

Luego, coges tu carpeta de fotos del local, las subes (te ofrece la posibilidad de arrastrarlas con el ratón y no tarda más de un microsegundo), puedes editarlas, segmentarlas por áreas del local (exteriores, interiores, fotos de equipo, fotos de producto…). Puedes crear, además, álbumes temáticos de eventos o de productos especiales,hacer actualizaciones diarias con ofertas o con los contenidos que desees, que luego se visualizarán en el buscador e incluso colecciones por temas para agrupar tus publicaciones, de modo que al usuario le resulte más cómodo encontrar exactamente lo que busca. Todo a tu gusto. También tienes una pestaña para tus vídeos (y es conveniente que puedas vincular alguno porque eso te conectará directamente con Youtube). La leche… Sí.

Y, aún así, la liamos

Todo muy bonito, muy facilón, muy 3.0… Pero, ¡ay! Los chicos de Google no contaban con nuestra especial destreza para crear el caos allí donde la paz reina. Y el estropicio es tremendo: conozco casos con más de 6 páginas de Google Plus diferentes, algunos que no recuerdan ni por asomo con qué email abrieron su Google Places y no pueden modificar ni un solo dato de su perfil, otros que han abierto tantos perfiles que lo de la personalidad múltiple a su lado parece una broma… Podría enumerar situaciones para una antología del disparate pero no es el caso, el caso es aprender y hacerlo bien. Y, si ya lo has hecho mal, solucionarlo. Cuanto antes.

gestión páginas my business

Si tienes a alguien de mano que controle el tema, mejor: si ya la has liado parda, Murphy está a la vuelta de un clic, esperándote. Puedes intentarlo, pero hazte a la idea de que te llevará tu tiempo y de que tendrás que pelearte largo y tendido con el asunto para enderezarlo todo. Eso sí, te garantizo que el servicio de atención al usuario que te prestan en Google My Business te dejará asombrado. En el país de los movistares, oranges y vodafones, que alguien te responda a lo que necesitas y que te solucione lo que quieres solucionar en una llamada es canela fina. Y ellos lo son. Para mí, como de la familia ya.

Para cada caso, las tareas que tendrás que hacer son distintas. Por ejemplo -y vamos a lo más común-, en su día hiciste clic en el +Tu Nombre que te ofrece Gmail en tu cuenta, se te abrió un perfil de Google Plus personal pero como a ti, lo de personal nada, tú eso lo querías para tu negocio, hala, te pusiste manos a la obra a rellenar todos los huecos con los datos de tu empresa, allí donde te dejaba (porque, claro, no estaba muy enfocado al tema empresarial…). Pero uno tropieza en la piedra y disimula y tira palante. Liándola del todo. Porque luego te diste perfecta cuenta de que aquello del perfil personal como que no para el negocio. Además, alguien te comentó que con las páginas de empresa podías ver estadísticas y hacer muchas más cosas… De modo que, sumado al personal, te hiciste una página de Google Plus para tu negocio. Bien. Ya van dos. Cada una con un nombre (porque no se puede repetir, evidentemente). La rellenaste a medias porque pensabas terminarla otro día que nunca llegó.

SERP Google My Business

La historia no termina ahí. Porque el chico que entró en recepción o administración dijo que no le importaba gestionar las redes sociales de la empresa y, por supuesto, no le diste tu email y tu contraseña ni le hiciste administrador (eso qué eh lo que eh?) sino el mail general de contacto o, incluso el suyo propio o, por qué no, uno creado ad hoc. Zas, tres paginitas bonitas. Otro nombre distinto, cada vez más alejado del real. El pobre, con toda su buena intención, hizo lo que pudo y fue actualizando algún que otro día… pero, jo, qué aburrido esto del Google Plus donde nadie dice nada, mejor me centro en Facebook (sí, vuelta a Facebook otra vez y al SEO, las risas).

Places, Maps y toda la pesca

Ah, pero mira tú que, para rizar el rizo, un día descubres que Google Maps, que luego fue Places (¿o era todo lo mismo?), ahora va y se une con Google Plus y tú, no sabes muy bien cómo, te abriste el perfil de Places con otra cuenta que, o no recuerdas o nada tiene que ver con ninguna de las que utilizaste para el Plus… Total que, con la de Places, ya tenemos la cuarta página en discordia que, encima, es la más importante, no la puedes conectar ni actualizar y es la que más se ve en el buscador. Fail. Absoluto.

Qué hacer Google My Business

Entonces llego el SEO (que has contratado ya en modo desesperado y al que sigues mirando con cierto recelo), se encuentra con el jaleo y se pasa las horas intentando arreglar el entuerto, abrasando a Google a incidencias y llamadas, tratando de borrar el rastro del delito, unificando, reparando, verificando y eliminando y vuelta a empezar porque, de verdad, que esas páginas se reproducen como esporas. Total que, al final, se arregla. Le dais vida a las reseñas, actualizáis a diario, ponéis las mejores fotos, compartimos enlaces directos a la web y al blog, creáis colecciones temáticas, abrís una comunidad, segmentáis seguidores por círculos, personalizáis la información… Y, un par de semanas después, ves como las visitas a la web y las llamadas empiezan a subir como la espuma. Y todos somos felices y comemos perdices. O algo por el estilo.

PD: Lo cuento así, con la risa floja, pero conviene prestar mucha atención a este punto si realmente quieres sacarle partido a tu negocio y capitalizar todo el potencial que te ofrece Internet. Hacer las cosas con cabeza, poco a poco y siempre con pies de plomo es fundamental para evitar luego tener que desandar lo andado. Porque no siempre se puede borrar del todo la huella de la catástrofe.

Respecto a la gestión de Google My Business hay mucha leña que cortar y las posibilidades, de verdad, son muchísimas. No lo pierdas de vista. To be continued 😉

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SEO r-Evolution: bienvenidos al zoo de Google

Por Eva Diz

Bienvenidos al zoo de Google, señores. Seguro que los más leídos en esto del marketing en Internet habrán oído la frasecita más de una vez y habrán invertido cierto tiempo en conocer alguno de los mejores ejemplares de este zoológico tan especial (y tan odiado a veces). A mí, lo confieso, aún me cuesta entender muy bien de qué especie es cada animalito y, sobre todo, cómo son y qué es lo que más les gusta, ya que cada mes mutan y aparecen ejemplares nuevos… Por eso he pensado que escribirlo puede ayudarme un poco a aclarar ideas y, de paso, comparto que, al fin y al cabo, es de lo que se trata.

Aprovecho, además, que este mes he tenido la posibilidad de asistir a una de esas clases magistrales que solo Fernando Maciá sabe dar en esto del SEO y os dejo algunas pinceladas de los apuntes que tomé y que seguro que os sirven para sacarle más partido a este mundillo virtual, a vuestros contenidos y a vuestros sitios web.

seo posicionamiento natural

La historia del zoo

Google siempre ha sido famoso en el sector por su originalidad a la hora de poner nombre a las actualizaciones y modificaciones que implementan en el algoritmo que marca el modus operandi de sus rastreadores web: osos panda, pingüinos, colibrís… y otras pequeñas especies como Fuzhou, Snippy, Michandro, Mango, Kamehameha, Chicago o Korea.

Los cambios en el algoritmo de Google son constantes y la mayor parte de esas actualizaciones se pasan por alto ya que no suelen afectar de forma realmente importante a la visibilidad de los sitios web en las páginas de resultados del buscador. Son, en general, pequeñas modificaciones orientadas a mejorar el rastreo de las diferentes páginas que hay en Internet, sus diversos elementos, su clasificación en el índice de Google -del que luego se obtienen los resultados que vemos cuando buscamos algo-, la detección de contenido más actualizado, la interpretación de errores de escritura en palabras de búsqueda raras, la coherencia de resultados locales… Y un largo etcétera.

Nuevos habitantes polémicos

Google, por tanto, nos ha tenido acostumbrados a muchos cambios y mejoras, pero en los últimos 4 años ha comenzado un proceso de optimización radical que ha derivado en la incorporación de algoritmos que, en este caso sí, han provocado grandes alteraciones en los resultados de búsqueda. Esto, traducido en marketing online para empresas, ha causado la pérdida de posiciones clave en el listado haciendo que firmas de todo tamaño y condición vieran sus ingresos por tráfico orgánico (el que llega a través de los resultados de búsquedas) caer en picado. El caos, vamos.

¡El SEO ha muerto! ¡El SEO ha muerto! Vuelta a la cantinela de siempre… Y a la respuesta a la que ya deberíamos estar más que acostumbrados: el SEO no ha muerto, evoluciona, cambia y se adapta a la realidad dinámica de los usuarios en Internet.

Pero, ¿cómo ha sucedido esto? Todo empezó en primavera de 2011 con la llegada de Panda, un radical algoritmo creado especialmente para atacar y acabar con las granjas de enlaces (técnica utilizada en BlackHat SEO), de ahí que muchos lo acabaran llamando el Panda Farmer

Google Panda infografía

Luego, Google dejó al sector helado cuando apareció con su Penguin en abril/mayo de 2012: el pingüino venía a hacer limpieza y, tras varias modificaciones, muchos fueron los que se vieron afectados por no cumplir sus exigencias:

  • enlaces naturales,
  • adiós directorios, blogs creados para compartir artículos con enlaces…
  • diversidad de palabras clave en los textos ancla de los enlaces,
  • variedad de dominios con autoridad apuntando a tu página…

Penguin afectó (y sigue afectando) a muchos sitios web, es el origen de graves penalizaciones y desindexaciones completas del índice de Google para ciertos dominios y el autor de caídas catastróficas de tráfico que buena parte aún no han logrado recuperar a día de hoy. Penguin y Panda, desde su primera entrada en el zoo, han sufrido ya diversas mutaciones, todas encaminadas a hacerlos aún más eficientes detectando intentos de engañar al buscador.

Sin embargo, el toque de gracia de Google llegó con el otoño de 2013. Estaba el sector aún con ese regustillo amargo que a algunos les había dejado la actualización del pingüino cuando el colibrí (Google Hummingbird) agitó las alas e hizo volar por los aires el orden establecido de las SERPs y, de paso, ciertos estamentos básicos del SEO que han sido -y a mi juicio, seguirán siendo, al menos por el momento- un elemento indispensable para todo aquel que quiera tener una buena web visible en Internet, tanto para los usuarios como para los buscadores.

El terremoto encendió unas alarmas deseosas de sonar y no tardaron en salir de nuevo a la luz esos artículos funerarios que hablaban de una muerte anunciada para el SEO. Sí, repetimos el mantra: una vez más, aquí estamos hablando de la dichosa muerte del SEO (a veces, estas cosas me recuerdan peligrosamente a cuando uno lleva demasiado tiempo en la misma sección de un periódico y, año tras año, acaba escribiendo de lo mismo, cambiando apenas 3 o 4 cifras, nombres o lugares).

El SEO es, a estas alturas, la disciplina online más inmortal que yo conozco, se muere cada mes y luego, como el Fénix, resurge de sus cenizas con algo nuevo que incorporar a las tareas de siempre.

Pero volvamos al pequeño zoológico de Google. La primera parada para entender toda la fauna que reina hoy en Internet es el estanque helado de los pingüinos: Penguin 2.0, una de las especies más radicales para el SEO de la que se oyó hablar por primera vez en la primavera de 2012.

Claves Google Penguin

Penguin nació para eliminar las técnicas de spam que permitían a ciertos sitios web de baja calidad aparecer de forma antinatural en los primeros puestos de la lista de resultados que ofrece Google cuando se hace una búsqueda. Dado que Google ofrece un servicio a los usuarios (encontrar de la forma más rápida lo que buscan) este tipo de sitios web eran un auténtico problema que hacía que el servicio ofrecido por el buscador fuera a menudo deficiente. Así que decidió poner en marcha a su equipo de arañas pingüino y las mandó al ciberespacio a revisar los perfiles de enlaces de las páginas web.

¿Es realmente este enlace que te apunta un voto de confianza porque eres bueno y tienes buen contenido o es un enlace que has comprado? ¿Tu enlace procede de un sitio sin autoridad? ¿Ese link viene de sitios creados por ti mismo con el único propósito de generar nuevos enlaces? Estas son algunas de las preguntas que fundamental el esquema mental del Penguin de Google por eso, a partir de su llegada al zoo, muchas páginas han tenido que cuidar ciertos aspectos que antes se pasaban por alto. Si a esto le sumamos las artes y estrategias del Panda, el escenario SEO en 2014 que nos queda es un poco el que pinto a continuación:

  • Olvídate de las páginas que ubican anuncios en la parte superior de la página (above the fold — la que ves sin necesidad de hacer scroll). Da igual que sean anuncios de Adsense y que sean de Google, el buscador interpreta que lo más importante de tu página debería ir ahí y considera poco relevante ofrecer a sus usuarios un resultado en que lo más importante sea un anuncio. Monetiza, sí, pero con amor.
  • Tu contenido tiene que tener coherencia a lo largo de todas tus páginas: mima su arquitectura, la navegabilidad, la relevancia del mismo, su variedad (texto, vídeos, infografías…)
  • Atención a tener muchos enlaces con anchor text en los que se ubican palabras clave para las que se quiere posicionar:
    Ej: hotel mallorca spa | zapatos mujer verano
  • Enlaces desde directorios de baja calidad o desde redes de blogs con contenido pobre y excesivos enlaces. Ciao.
  • Abuso de las palabras clave en tu sitio web, lenguaje no natural: con Hummingbird esto aún es más importante.
  • Técnicas de redireccionamiento hechas con la idea de mostrar al buscador un contenido diferente que al usuario.
  • Contenido duplicado dentro de tu sitio web. Un problema frecuente y que se debe solucionar de forma urgente.
  • Crecimiento poco natural del número de enlaces que apuntan a tus páginas: pasar de 10 a la semana a 100, te pillarán seguro.
  • Tener enlaces solo enlazando a tu página de Inicio puede penalizarte: es cierto que la home es la más enlazada siempre, pero deberías tener contenido en páginas internas que fuera de interés para poder presumir de una buena web.
  • Actualiza tu contenido de forma frecuente: si no lo tienes aún, incorpora un blog a tu sitio web o una sección de noticias en la que puedas crear contenido nuevo cada semana que, además, pueda posicionarse de forma natural para búsquedas específicas de tu sector.
  • Cuidado con enlaces que aparecen y desaparecen: un perfil de enlaces debería mantenerse en el tiempo.
  • Los enlaces que te llegan de dominios con palabras clave tienen ahora mucho menos valor.
  • Site wide links o blog roll: los enlaces que se colocan en esas posiciones suelen provocar spam ya que esos espacios se repiten a lo largo de todas las páginas de un sitio, dando lugar a una sobrecarga de enlaces poco naturales hacia tu sitio.
  • Gana peso el “enlace social” (sí, sí, vuelvo a la importancia del SEO Social que os comentaba hace meses): likes,+1, RT… Anima a la gente a hacer comentarios de calidad.
  • Los enlaces deben llegar desde servidores variados.

Bueno, como veis, todas estas cuestiones obligan a cambiar las tareas tradicionales de un SEO, no tanto a reinventarse como a optimizarse uno mismo y a adaptarse a la nueva realidad. Verse golpeado por uno de estos algoritmos no quiere decir que seas un cafre, quiere decir que el mundo ha cambiado y tú te has dormido en los laureles. Por eso, esto del SEO es un proceso de formación continua. Agotador, sí, pero emocionante 🙂

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El SEO está de moda

Por Eva Diz
El SEO está de moda, señores. Sí, y tanto que no me extrañaría nada que un día de estos saliéramos todos en manifestación de apoyo y respeto (¡Se nota, se siente, el SEO es referente!) por esta rama del marketing online que a más de uno nos da de comer, incluso en tiempos de crisis. Hablo del SEO social que, como ya he comentado en otras ocasiones, it’s the future, maifrén, pues hoy no hay SEO que valga sin aliarse debidamente con una buena estrategia en redes sociales y una planificación de contenidos cuidados, periódicos y bien estructurados.

SEO posicionamiento en buscadores

En los últimos tiempos, los propietarios de sitios web y negocios online han dejado esa obsesión ciega por estar en redes sociales y parece que están empezando a entender que una estrategia que no pivote sobre el contenido y una buena estructura web no vende. No engancha. No sirve. Y no lo digo yo, sino todos los colegas con los que a diario trabajo y que están viendo como la balanza se inclina hacia el contenido más que hacia la conversación.

Se nota también en la gran cantidad de personas con las que me encuentro y que están intentando reinventarse dando el salto al mundo del posicionamiento en buscadores: desde aquí, todo mi ánimo (Yes, we can!), porque para un periodista o un creativo no es fácil adaptarse a un trabajo tan metódico, técnico y estricto como el SEO, que exige tantas horas de ordenador, tantos excells y una redacción tan milimetrada. Pero, compensa. Y, con el tiempo, resulta emocionante (e incluso divertido, a veces ;P ).

Pasos estrategia SEO

¿Qué es el SEO?

Aunque poco a poco va calando, mucha gente sigue todavía sin saber qué es SEO o cuáles son los beneficios que puede reportar a un negocio online. De hecho, es habitual ver páginas web de reciente creación que no han tenido en cuenta una estrategia de posicionamiento en buscadores antes de ser desarrolladas, muchas incluso siendo negocios puramente basados en Internet y enfocados a la venta online. ¿Qué significa esto? Que esos negocios tendrán que multiplicar sus esfuerzos y su gasto en otras herramientas para poder ser encontrados en Internet: pagar más campañas SEM para aparecer en los resultados promocionados de Google, hacer una estrategia más fuerte en redes sociales orientada a dirigir tráfico de calidad a la web, hacer promociones offline y publicidad en medios de comunicación online y tradicionales… Y, aún así, es posible que no logre el posicionamiento deseado. O que lo logre solo por un tiempo.

El SEO (Search Engine Optimization) consiste precisamente lograr un posicionamiento adecuado y ajustado a los objetivos de negocio marcados por el cliente, prolongado en el tiempo, sólido ante la competencia y efectivo para la conversión. Se trata, en definitiva, de saber tocar las teclas indicadas para que una web salga o no en los primeros resultados de Google. ¿Quieres tener una tienda en la mejor avenida comercial de Internet? Bienvenido al SEO o posicionamiento orgánico en buscadores.

Formación SEO: no lo dudes

La mayor parte de los SEOs consolidados hoy en España son autodidactas: empezaron cuando nadie sabía ni remotamente qué era eso. Apenas conocíamos Google y, desde luego, Internet no era lo que es ahora. Ellos crecieron con el buscador. Son SEO nativos, expertos allí donde gente como yo solo ve arenas movedizas. Muchos te dirán (yo la primera) que la mejor biblioteca de SEO es, precisamente, Internet: navegando por los principales blogs de SEO de Estados Unidos (sí, el inglés es imprescindible si te quieres dedicar a esto) y siguiendo a los más destacados SEOs de España puedes conseguir una muy buena formación. Sólo necesitas fuerza de voluntad, tiempo (mucho) y capacidad de organización.

Formación SEO

Así que, lo primero e imprescindible: un buen Google Reader en el que incluyas todas esas fuentes de referencia valiosísimas que hay en Internet (prometo hacer pronto una recopilación de mis #MustRead de SEO). No solo te servirá para iniciarte en este mundo sino que, para los ya iniciados, es vital para seguir actualizado cada día: el SEO está en constante evolución. Por eso es una disciplina tan exigente.

Además de Internet, recomiendo algún libro de referencia sobre Google y cómo el gigante de las búsquedas ha cambiado la forma en que la sociedad se enfrenta a la información (¿Y Google cómo lo haría? del gran Jeff Jarvis). Tampoco debe faltar en una biblioteca SEO un libro de Fernando Macià: uno de los mayores expertos en SEO de España y, en mi opinión, uno de los que mejor lo explica todo. ¡Es incluso capaz de hacer que parezca fácil!

Y Google como lo haria

Si después de este primer acercamiento a la disciplina sigues creyendo que esto del SEO puede ser lo tuyo, te invito a que profundices en alguno de los cursos y máster que se han ido desarrollando (y perfeccionando) en los últimos años en España. Es cierto que en el tema de la formación hay que ir con pies de plomo y asegurarse muy bien de dónde está invirtiendo uno su dinero (porque sí, son caros y, no, la formación en este país no desgrava). Los profesores y el temario suelen ser clave a la hora de decantarse por uno u otro. Lo que te recomiendo es que primero investigues, te documentes y pidas opiniones. Ni siempre el más caro es el mejor, ni el barato es una oportunidad.

¡Ah! Y, si puedes, no te quedes solo en el estudio de SEO, apuesta por formación complementaria en marketing online: el SEO es solo una pata de las muchas que tiene este nuevo mundo de la promoción en Internet y todas son interesantes y están interconectadas. Te servirá para ver todo de forma más global y te ayudará a ir enfocando y concretando más tu propio estilo de trabajo. No todos los SEO somos iguales… 😉

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SEO social: la era del contenido de autor

Por Eva Diz
SEO social: la era del contenido de autor. Creo que esta frase resume de forma muy gráfica los últimos cambios de algoritmos de Google y nos introduce en una nueva manera de hacer las cosas, allí donde la calidad manda, el tiempo importa y el esfuerzo vale dinero. Hace unos meses escribí sobre ello,  sobre el SEO social según Google Panda, cuando Penguin no había siquiera asomado el pico pero ya se vislumbraba lo que podía llegar a ser la realidad actual del posicionamiento en Internet. Y, zas, sin casi darnos cuenta y en cuestión de 2 meses y medio, el pingüino de Google llegó con su frac impecable dispuesto a cambiar las reglas del juego.

Muchos son los que lo han notado. Sus posiciones en la primera página de resultados se han visto alteradas, algunos incluso las han perdido casi de golpe… Y las quejas reciben ecos por doquier y, también, críticas: dicen por ahí que el que cae con Penguin es porque ha estado jugando con fuego. Yo creo más bien que, simplemente, el que ha sufrido el castigo del pingüino es aquel que ha estado haciendo lo que hasta el momento funcionaba,  pero no se dio cuenta (o no quiso ver) que algo más estaba pasando a su alrededor, que todo estaba cambiando.

Aunque la gente sigue buscando información a través de los buscadores, aunque sigue comprando fundamentalmente en las páginas web, los usuarios han cambiado sus hábitos y han consolidado una nueva forma de interactuar en Internet: las redes sociales. Crean, consumen, coparten, opinan, piden consejo, recomiendan… Ese es el nuevo Page Rank: ya no vale un simple enlace desde un sitio muy enlazado y relacionado con nuestra temática, sino que éste enlace debe ir acompañado de un engagement, de un sentimiento positivo por parte del emisor hacia nuestro contenido.

El nuevo Page Rank mira también los +1, los “me gusta”, los RT, los favoritos y todo tipo de “share this” que nos encontremos por la web. El que no quiera verlo, que no mire, pero algo ha cambiado: hemos pasado del si te enlazan es porque eres bueno, al si te comparten es porque vales. Y poco hay más exigente que un prosumidor en Internet.

La nueva vía para estar los primeros en los resultados de los buscadores responde a esta nueva realidad que a muchos ha pillado desprevenidos. No es cuestión de abandonar la técnica y dejar el title de una página manga por hombro: no. Pero el SEO ya no camina solo y ahora pasa -más que nunca- por integrar su estrategia con las redes sociales. Para ello, el objetivo es conseguir que compartan y difundan nuestro contenido. Lograr ser reconocidos en las redes sociales por el valor de nuestro conocimiento o trabajo. ¿Cómo? El plan es relativamente sencillo de describir, aunque no tan fácil de alcanzar: crear contenido de referencia para ser un autor de referencia.

Bienvenidos a la era de las marcas personales, bienvenidos a la era del contenido de autor: bienvenido SEO social.

Crear una buena marca personal tiene su miga. Hay mil formas de lograrlo, cada uno tendrá que encontrar la suya, aquella en la que se sienta más cómodo y seguro. Pero hay un consejo que no falla: ten paciencia y sé constante, la red no se teje en un día.

Aquí os dejo algunos trucos que pueden ayudar si uno decide lanzarse a probar suerte en este nuevo mundo del SEO social, veréis que es más divertido y creativo de lo que a simple vista parece:

  1. Párate y piensa. Identifica qué tienes para comunicar, cuál es el mensaje central, qué recursos tienes, qué recursos puedes conseguir fácilmente, cuáles te costará más. Márcate un planning de actuaciones y estructura tu camino hacia la meta: conseguir que unan tu nombre a un trabajo de calidad.
  2. Trabaja todos esos recursos, la información, el tono, el estilo y crea una especie de guía que te permita ser fiel a unas pautas y llegar de forma clara al público que a ti te interesa. No conviene desperdiciar balas apuntado a todo aquel que se nos pueda poner a tiro. Mejor ser selectivos, cuidadosos y escuchar para realmente poder entender a nuestra audiencia.
  3. Llega el momento de darle forma a todo eso que tenemos. Es el momento del trabajo de calidad. Sé ambicioso, inconformista, cúrratelo. La gente está pidiendo a gritos calidad aunque los grandes productores de contenidos parece que a veces no escuchan: aprovecha, dáselo tú.
  4. Paciencia. Sí, insisto. Muuuuucha paciencia. La red no solo no se teje en un día sino que tampoco se hace con un solo contenido de calidad. Has de tener una producción constante (eso no significa crear 20 cosas buenas al día, ojo). La reputación hay que trabajarla, tiene que ser fruto de un esfuerzo: las trampas no están de moda (aunque en los tiempos que corren pueda parecer lo contrario).
  5. ¡Cuidado con las malas compañías! Como en la vida real, en la virtual también sirve el dicho de dime con quién andas y te diré quién eres. En fin, poco que añadir a la sabiduría popular, solo que lo tengáis en cuenta a la hora de enlazar y dejar que os enlacen.
  6. Contenido y calidad. Indisoluble. Volvemos a poner el acento donde nunca ha debido dejar de ponerse. No todo vale, se acabó el el contenido en formato churros, ha llegado el momento de los contenidos gourmet. El valor añadido que puedas imprimir a tus escritos, vídeos o audios son lo que realmente te van a dar branding y posicionamiento. Cuida cada detalle. Más vale poco y bien que mucho y recopiado. Innova, descubre.
  7. Las fuentes. Fundamental tener una buena información de fuente (de esto los periodistas sabemos un rato, aunque también esta faceta se haya ido oxidando con los años), busca fuentes nuevas, diferentes: ha llegado el momento de perderle el miedo al teléfono. Pide una entrevista, haz un trabajo de investigación. Tu objetivo: aportar algo a la red que valga la pena.
  8. Conectividad. Ten siempre presente que, ahora, la interacción con los usuarios es necesaria para tener un buen posicionamiento, que el contenido que los usuarios comparten de nosotros nos ayuda a tener una mejor posición, más solida y fundamentada. Por eso, al trabajar debemos pensar en que ese contenido debe lograr un +1 o un me gusta.
  9. Conversación. Difunde, conversa, comparte con otros y lo de otros: no vale con quedarse de brazos cruzados esperando a que sean os demás los que nos descubran y nos viralicen. Ahora nuestro trabajo tendrá que ser cada vez más social, abrir nuevos canales o utilizar mejor los que ya tenemos. La mejor forma de optimizar un canal social es que cada acción esté siempre encaminada a aportar algo a la comunidad en la que la realizamos. Ya sea divertir, entretener, informar, jugar, lo que sea.
  10. Todo esto te dará lo que realmente buscas: una red de prescriptores que, poco a poco, irá creciendo y te hará la vida más fácil. Ya no tendrás que venderte, tu trabajo se venderá solo, lo venderán ellos. Porque creen en ti, porque das algo que les aporta que les gusta, porque les dedicas tiempo. Y eso, hoy por hoy, no abunda 😉

¿Qué os parece? ¿Os animáis a probar?

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Posicionamiento o SEO: Tú eliges

Por Eva Diz
Posicionamiento o SEO. Permitidme que hoy dedique el post de la semana a una reflexión. Posicionamiento y SEO pueden llegar a parecer lo mismo (en la mente de mucha gente lo son), pero no. Son muy distintos. Y la diferenciación no es mía (ojalá) sino de Javier Casares, uno de los mayores expertos en SEO de nuestro país, que ahora está en pleno cambio profesional -atentos a algo llamado Kept It Simple Lab-, y eso siempre ofrece nuevas perspectivas sobre las cosas.

Posicionamiento no es lo mismo que SEO. Esta frase resume, en mi opinión, la auténtica esencia de lo que hemos venido viendo en las últimas semanas: Puedes buscar únicamente el posicionamiento, usar trucos, técnicas (incluyendo las poco éticas –BlackHatSEO-) y herramientas y llegar a obtener una buena posición… al menos durante un tiempo. Eso es posicionamiento. Pero eso no garantizará que tu tráfico sea de calidad, que tu tasa de rebote sea baja, que tus conversiones aumenten y tu imagen de marca también. Eso sucedería si, en lugar de limitarte a buscar ante todo y contra todo tu posicionamiento, buscaras hacer un buen SEO para tu web.

La mayoría (yo me incluyo hasta hace unos días) creemos que son sinónimos y, de hecho, a menudo se usan como tal, pues es cierto que un buen trabajo de SEO te reporta un buen posicionamiento. Pero, en esencia, son diferentes. Y la diferencia radica en el planteamiento. Casares, que lleva en esto desde 1999, defiende que uno no debe volverse loco en intentar posicionar una web para 4 o 5 palabras clave, cada una para su página, con sus metaetiquetas, sus palabras estratégicamente repetidas como si fueran cuentas de un rosario… NO. él aboga por un trabajo bien hecho, fino, cuidado en todos sus detalles: desde la tecnología (con el muro hemos topado, amigos periodistas), hasta el contenido y la red social. Sin obsesiones, solo buen trabajo.

¿Y cómo se hace bien? Pues pensando en el usuario. Como cuando escribes una página de un periódico y quieres que te lean a ti y no al de la página 4: Pasas tiempo con los maquetadores buscando la mejor solución; hablas con el fotógrafo, seleccionas la mejor imagen; estudias el titular una, dos y hasta mil veces; haces destacados bien pensados; el subtítulo, la entradilla con gancho, un texto redondo, de esos en los que casi estás más orgulloso del final que del principio… Todo eso que en nuestro día a día hacemos sin darnos apenas cuenta, eso, es SEO en papel, señores.

Y en Internet funciona igual. Hay gente que hace un buen titular y luego el texto no vale ni para dedicarle dos minutos. La red es peor: 2 minutos de tiempo en un blog es como para estar satisfecho. Hay usuarios que nada más entrar, en cuestión de un segundo, se van. Zas. Sin compasión. Eso es porque sales posicionado para algo para lo que no aportas realmente algo importante, interesante, atractivo, útil o curioso. Háztelo mirar.

Poco ganas a largo plazo saliendo entre los primeros en Google para las palabras clave que meticulosamente has seleccionado si luego el aporte que haces en Internet te convierte en un sitio en el que la gente no pasa ni un minuto de su tiempo. Es más, la imagen que se llevarán de ti será más bien mala que buena. Y eso, una vez pasado un tiempo, es un estigma que empieza a pesar.

Hay mucha gente que lo hace. Cuidado, puede que muchos te ofrezcan servicios encaminados a lograr una buena posición. E incluso puede que en un momento dado, para un objetivo concreto, te interese. Pero piénsalo bien…

Si tienes que elegir, elige hacer SEO. Cuida tu sitio. Cuida tu servidor, tenlo cerca. Vigila la velocidad de descarga de tu web, mímala: Baja esos malvados (aunque estupendos) elementos de javascript al final de tu código, sube los CSS (hojas de estilo), marca el tiempo de caducidad de un contenido, dile al navegador si es útil o no que el usuario se descargue según qué… Pónselo fácil. Sé que esto os suena a chino a muchos de vosotros (a mí, la primera), pero está bien conocer lo básico para poder pedírselo a tu desarrollador web de confianza. Ellos saben de qué va todo eso 🙂

Y, así, tú podrás dedicarte a lo que de verdad es lo tuyo: Generar contenido útil, innovador y multimedia que sorprenda al usuario, lo retenga y, sobre todo, lo haga volver.

Un usuario que repite es un tesoro. En prensa, se le llama suscriptor 😉

 

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SEO para periodistas (II)

El periodista SEO… Imagino que después de la versión SEO para periodistas (I) de la semana pasada muchos os habréis animado a pensar en ello como una opción. Pues bien, hoy vengo a azuzar las ganas un poco más. El SEO tiene su ciencia, como todo, y no se aprende de una día para otro, pero hay profesionales que lo tienen más fácil que otros. Sí, los informáticos, pero también los periodistas. Redactar bien es una de las claves para un buen posicionamiento. E, insisto, redactar bien, que no escribir -la literatura pura y dura, dejémosla para los ebooks-, porque escribir bien para web consiste, básicamente, en hacer una cuidada redacción periodística… de las de toda la vida.

¿Cuáles son las claves para hacer un artículo perfecto para SEO? Eso quiero contaros hoy. O eso voy a  intentar. Espero no defraudar y aclarar alguna que otra duda. Y si algo no cuadra o me dejo trucos en el cajón, invito desde aquí al Señor Muñoz –uno de los expertos invitados a mi máster en buscadores y artífice de este reto- a que nos dé algún buen consejo que llevarnos a la práctica 😉

La pirámide invertida: el Big Bang.

La pirámide invertida. Sí, con ella empezó todo. Aún cuando no había ordenadores, ni bits, ni bytes. La tecnología siempre ha marcado al periodista. Y, cuando digo tecnología, hablo de aquel telégrafo que funcionaba a ratos, cuando quería, y que dejaba las noticias a medio contar. Para evitar que la redacción se quedara sin lo realmente importante, el aguerrido periodista de entonces escribía en un orden piramidal, de mayor a menor importancia, todos los detalles del suceso. Bien, pues, siglos más tarde, con las pantallas táctiles dominando el mundo, la técnica básica sigue siendo la misma. Empezar por el principio, por redundante que sea. Esa es la clave: el qué, el cómo, el cuándo, el dónde y el por qué (si se supiera).

Un periodista digital debe conocer y manejar la pirámide invertida mejor que el teclado de su iPhone. Ha de saber que el internauta es un lector inquieto, insaciable, ansioso e impaciente y que no se quedará con un texto a menos que ese texto le dé lo que le tiene que dar. Hasta ahí casi como en el papel: Tu compites con el resto de secciones de tu periódico, de tu informativo de tele o de tu programa de radio por su atención. Solo que, en Internet, esa competencia se eleva a la máxima potencia. Y, para rizar el rizo, has de conquistar no sólo a tus lectores, sino también al buscador, que será el anfitrión de la fiesta que te presentará (o no) a nuevos lectores. ¿Difícil? No, exigente.

Bien lo saben los periodistas de agencia, que llevan la pirámide invertida por bandera: Lo principal sobre lo secundario (aunque sea más mundano y menos lucido), lo concreto sobre lo abstracto, lo descriptivo sobre lo adjetivo, lo palpable sobre lo imaginable. Directo, simple, conciso, eficaz. Comprensible, claro. Fácil de leer. Y de entender.

Ingredientes para una buena redacción SEO:

  1. La pirámide invertida para redactar los contenidos. Esta recomendación no es mía sino del gran Guillermo Franco, autor del mejor libro de redacción web: Cómo escribir para la web  (¡gracias Iván!) Sin embargo, no negaré que tengo mis reparos: Yo soy de las que defiendo que alguna que otra metáfora a tiempo, bien medida y bien usada no entorpece, es más, enriquece el texto…
  2. El título principal. Es tan importante que debería ser el primer punto de nuestra lista. Pero quisiera tratarlo aquí para no robarle protagonismo a la pirámide, base de todo lo que sigue. El título es el gancho, la única oportunidad que tenemos de ganarnos al lector y lograr que se quede con nosotros. En Internet, seguimos rizando el rizo y la victoria nos la jugamos en las tres primeras palabras de ese título: O convencen o la mayoría ni siquiera hará clic cuando aparezcamos en Google. No os digo nada cuando mandemos el enlace a campar por Twitter: cero RTs.
    Por eso, el título hay que elegirlo antes que nada y distribuir bien el resto de la información. Y aquí sí que tenemos que quitarnos el traje de escrúpulos periodísticos old-style:
    Títulos con cifras (incluso mejor si empiezan con una cifra -sí, duele al principio, pero luego uno se acostumbra)
    Títulos con estadísticas, el título de porcentaje, el “uno de cada tantos…”
    – El how to… Cómo hacer esto, cómo conseguir lo otro, cómo aquello, y así hasta el infinito.
    – El título preguntón: ¿Sabes qué tiene la zarzamora…?
    – O el título apocalíptico: Cosas que nunca debes hacer si…
    – Ah, y los dos puntos: El efecto de moda (ya lo abusa hasta El País)
  3. Las palabras clave, al principio. Si queremos posicionar bien, los conceptos esenciales de nuestro contenido han de ir al principio del primer párrafo. Y luego repetirlos poco a poco, a lo largo del texto, con un ritmo natural. Nada debe sonar forzado o artificial o los buscadores nos penalizarán y nadie querrá leernos. Por cansinos.
  4. Una idea por párrafo. Si queremos contar demasiadas cosas en muy poco tiempo o espacio, fracasaremos estrepitosamente. Tenemos que procurar que no haya demasiadas ideas por párrafo y que las frases sean cortas, directas, para mejorar la fluidez de la lectura y facilitar la comprensión. Y esto se puede aplicar también al papel, aunque la prensa escrita juega con una ventaja: Su lector es más atento que el nuestro. Adiós a mi adorado párrafo largo. Snif.
  5. Palabras conocidas y sencillas. “Escribe/locuta para que te entienda tu abuela”, esta frase que me dijeron durante la carrera siempre me funcionó cuando trabajaba en la agencia (aunque a veces la olvide) y creo que en su aplicación en la red sigue teniendo vigencia. A la hora de redactar para web hay que optar por un lenguaje simple y huir de palabras demasiado técnicas o sofisticadas. La gente busca información en Google con los mismos términos que utiliza en su vocabulario habitual, así que, si queremos ser encontrados, más nos vale ser cercanos y conectar con la gente. (Ojo, no coloquiales, que hasta ahí, aún hay un trecho).
  6. Temas útiles, divertidos, únicos o polémicos. Como la vida misma. Si quieres que te lean, has de dar algo a cambio. No solo de buena redacción web vive el lector. El que busca en Google, encuentra tu post y lee quiere aprender, que le resuelvas una duda, un problema, que le cuentes algo muy interesante o divertido, que seas el primero en hacerlo o bien el único que lo hace. Pero tienes que dar algo. Y si das algo bueno, tranquilo, porque tendrás un enlace y una recomendación (un Tweet, un Me Gusta o un +1 asegurados).
  7. Las formas importan. Más allá de los que marque la maquetación básica del periódico, tú eres el que rellenas el titular principal, el antetítulo, el subtítulo, la entradilla y los ladillos. En la web, igual. Hay que tener especial cuidado con los detalles de distribución de la información en la página. A cada concepto fundamental darle una forma diferente, importante para el lector e imprescindible para que los buscadores sepan hacerse una idea más completa (y positiva) de nuestro contenido. Esas llamadas de atención han de colocarse siempre de mayor a menor. De lo más importante, a lo menos. Si os atrevéis con el código, en la parte de <head> encontraréis unas etiquetas h1, h2, h3… que vendrían a ser como subtítulos ordenados por tamaños (por importancia).
  8. Negrita, para destacar. Las formas importan mucho y, una de las que más importa -al menos a los buscadores- es la negrita. Al buscador le sirve para saber qué palabras consideramos más importantes o representativas de nuestro contenido y al lector le ayudamos con su lectura en diagonal, tan cómoda ella.

La magia de lo hipertextual

Pero no hay pirámide invertida a la que agarrarse si no se tiene en cuenta la realidad de la web, su auténtica esencia: su naturaleza hipertextual. La gran diferencia con el papel, la interconexión que puede haber entre un texto y otro y otro y otro y otro más… Así, hasta donde el lector quiera llegar. Bienvenidos a la lectura poliédrica. Existen infinidad de puertas y el lector/buscador puede entrar por cualquiera de ellas. Nuestra labor consistirá en conseguir que, entren por donde entren a nuestra web, la vean entera. Y les guste.

Esta es mi bala en la recámara. Harina de otro costal que ya tocaremos en el próximo post. Sólo deciros que…

To be continued.

 

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