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Periodismo y Twitter

Por Eva Diz

Periodismo y Twitter… No hay ninguna otra red social en la que el periodista se encuentre tan cómodo como en la famosa red de microblogging. ¿Qué será lo que nos engancha a ella? La inmediatez que ofrece para dar una noticia, la notoriedad que otorga como opinadores,  la posibilidad de marcar una agenda paralela a la habitual; la versatilidad de tonos que permite, el contacto directo autor-lector o, simplemente, la libertad y el poder que da al periodista como profesional individual frente a la gran marca colectiva y empresarial de los medios…

periodistas Twitter

La verdad es que Twitter ha abierto de forma definitiva una Caja de Pandora que ya había forzado en su momento la aparición de los blogs y todas las plataformas que permiten al usuario de Internet (en este caso, el periodista), romper la barrera de los medios tradicionales off y online y lanzarse a ser él mismo el productor del contenido: sin intermediarios, sin peajes.

Del mismo modo que ya empieza a haber medios que empiezan solo con una versión online y luego acaban haciendo ediciones en papel especiales para sus lectores más fieles, muchos son los periodistas que han sabido relanzar su carrera a través de redes sociales como Twitter apoyados en un simple blog. Muchos han conseguido trabajo, otros se han consolidado como profesores, colaboradores o consultores externos y otros muchos han decidido dar el paso de montar su propio medio de información u opinión.

periodismo twitter

En la entrevista sobre periodismo en Internet de la que os hablaba en el último post de este blog, también tratamos este tema y salieron cuestiones interesantes que seguro que, como a mí, a más de uno le rondan últimamente. Reproduzco algunas de las preguntas más interesantes para ver si, entre todos, conseguimos alimentar el debate: el espacio de comentarios es libre para todo el que quiera aportar 🙂

¿Consideras a Twitter un medio de comunicación? ¿Se puede hacer periodismo de 140 caracteres?

Sí, por supuesto (aunque muchos no lo crean y lo vean como un juguete con el que perder el tiempo). La tecnología no es buena ni mala en sí, es bueno o malo el uso que le damos. Y, como plataforma, Twitter da la posibilidad a los periodistas de hacer algo que, hasta ahora, solo podían hacer las agencias de noticias: dar Urgentes. Trabajé durante varios años en la Agencia EFE y rara vez vi un Urgente, pero era poco más que 140 caracteres: un titular (sin artículos ni preposiciones) y una frase lanzada de inmediato a la línea de los abonados. Hoy basta cambiar algunos términos para que suene igual: el Urgente de EFE es el tuit; la línea, el Time Line; los abonados, tus seguidores.

Los tiempos han cambiado… Antes un periodista en una redacción tenía los teletipos de EFE, EuropaPress, Colpisa, Servimedia, etc. abiertos mientras escribía. Hoy, todo periodista de 2013 debería tener un Hootsuite (o similar) con X búsquedas grabadas referentes a los temas que está siguiendo ese día. Asimismo, tendría que contar con listas bien organizadas con los perfiles oficiales de personalidades e instituciones de modo que pueda estar siempre al tanto de la información que aportan a través de ese canal. Del mismo modo que uno tiene un filtro en el correo para organizar las notas de prensa que le envían, las listas de Twitter permiten organizar la información de forma muy útil.

Pero, ante todo y sobre todo, un periodista en Twitter tiene que hacer de periodista: cribar, analizar, investigar, profundizar… No es hacer periodismo sacar en la televisión un reportaje sobre qué se dice hoy en Twitter o maquetar una página con los Trending Topic del día…

¿Como pueden utilizar los periodistas Twitter a su favor?

Primero: para crear su marca personal como periodistas. Yo sigo a los periodistas que sigo por lo que comparten en sus redes, no por el medio al que pertenecen (si es que pertenecen a alguno) y cada vez más esta tendencia se hará más patente. Hoy en día todavía mandamos las generaciones del papel, pero los niños de la generación iPad serán totalmente diferentes: ellos habrán crecido con el periodista, habrán tuiteado con él, no enviado una carta al director. Ellos querrán leer a ese periodista y no a otro porque les ofrece el contenido que ellos aprecian. Nuestro trabajo es ser ese periodista, no trabajar en tal o cual medio.

Segundo: para su rutina laboral diaria. Para informar, para encontrar buena información (enlaces, documentos, datos interesantes que se nos puedan haber escapado…), para ponerse en contacto con personas que tengan historias interesantes que contar, para relacionarse con otros compañeros, para escuchar a sus lectores… Ser un buen curator de contenidos en un mundo plagado de información es complicado y muy apreciado. Esa es la nueva labor del periodista, eso se espera de nosotros.

 ¿El perfil de un periodista en Twitter pertenece a los medios de comunicación o a los propios periodistas?

Esto está muy ligado a mi idea de que Internet devolverá la esencia al periodismo, el poder a los periodistas… pero dejará a los medios –tal y como los entendemos hoy- fuera de juego. De ahí que muchos medios quieran apoderarse de la cuenta de sus periodistas, porque todavía creen que el periodista se lo debe: “te siguen porque eres periodista de esta radio”.

Lo siento, pero no lo veo así. Un periodista es dueño de su cuenta de Twitter a menos que, por contrato, así lo haya decidido, en cuyo caso debería informar a sus seguidores de que su cuenta no es personal sino la cuenta oficial del periódico/radio/tv. ¿Los medios que plantean esto se plantean también apoderarse de las frases que sus periodistas dicen sentados en la mesa de una cafetería o en la cola del supermercado? Cada medio tiene su perfil en Twitter, que lo usen como deben. Para mí, esos intentos de controlar los perfiles de cada uno de sus periodistas es solo una prueba de su miedo a perder el poder que durante tantos años tuvieron sobre la audiencia.

#Ahílodejo…

 

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Periodismo, crisis y vocación

Por Eva Diz
El primer post del año de Diario de una periodista en paro no podría hablar de otra cosa más que de periodismo. Un tema que, por suerte y por desgracia, está de moda. La desgracia está clara: El paro en la profesión aumenta por segundos y ya no hace falta ser bueno para sobrevivir, sino barato. Pero también hay algo de suerte en  todo este descalabro.

Desde que estoy en paro he decidido encontrar la parte positiva de todo y he descubierto que todo la tiene. En este caso puede que no lo parezca, pero la hay. Ahora más que nunca se habla de periodismo y es cierto que, en la mayoría de casos, es para decir adiós a un nuevo medio o un hola a un flamante ERE. Pero no es menos cierto que cada vez que sale una noticia mala sobre el sector o la situación de sus profesionales, sale una buena y reivindicativa, una que reclama un cambio,una revolución, una unidad frente a todo esto con lo que nos han hecho comulgar hace ya demasiados años. La suerte de esta crisis (sea culpa de quien sea) es que hemos decidido dejar de mirar hacia otro lado y hemos descubierto que si queremos que algo cambie, tenemos que empezar por nosotros mismos.

El periodismo no ha muerto, el periodismo lo llevamos dentro -bendita vocación, digan lo que digan- y nos gusta, solo que llevamos años practicándolo muy poco porque muchos estaban así más cómodos. Los periodistas nos volvimos escribanos, seguidores de tendencias que nadie cuestionaba, redactores de insultos y majaderías políticas, taquígrafos de donde dije digo digo diego, multitarea a trompicones, polivalentes por obligación, malpagados, presionados… Y, aún a veces -a pesar de todo eso-, conseguíamos sacar el tiempo justo para colarle a los editores reportajes de investigación, buenas historias, coberturas y crónicas completas y artículos de opinión que merecían la pena. Todo eso que nos hacía volver a sentir la bendita vocación del periodismo. Y nos mantenía en una ilusión de ser libres.

En paralelo, uno tras otro fuimos abriendo bitácoras, nuestro pequeño medio de información particular, y nos fuimos dando cuenta de la independencia y libertad que nos ofrecía la red. Es un auténtico placer leer esos blogs y reconozco que, hoy por hoy, les dedico mucho más tiempo que a los medios de toda la vida. Algo está cambiando, compañeros. Esto no es el fin del mundo. Solo un cambio. Adaptémonos. ¡Rebelémonos!

En ZinKfo, hemos decidido ponernos manos a la obra y hemos puesto en marcha un proyecto colectivo para dar un poco más de impulso a esas bitácoras independientes de periodistas, fotógrafos y demás profesionales de la información que generan contenido de calidad. Hoy, de regalo de reyes hemos estrenado el listado de blogs de #periodismoenblog en inforia.es #periodismoenred

El objetivo de esta iniciativa es configurar un espacio único desde el cual los lectores que busquen temas escritos con calidad y buena letra puedan encontrar todos esos blogs escritos por profesionales de la comunicación y disfrutarlos: Gastronomía, ecología, política, cine y hasta astronomía, todo tiene cabida en el proyecto si el objetivo es informar y ser útiles a la sociedad. Un metablog cuya portada se irá actualizando a medida que se actualicen los blogs participantes, con breves intros que apunten hacia los nuevos post. Desde aquí te invito a participar: Déjanos la url de tu blog en http://www.facebook.com/ZinKfo o en Twitter con el hashtag #periodismoenblog. Es gratis 🙂

Y ya para cerrar (son muchas letras juntas para lo poco que llevamos de año), aprovecho y os dejo aquí algunos artículos sobre periodismo, imprescindibles. Y si tenéis alguna recomendación más -que seguro que sí-, dejadla abajo en los comentarios. ¡Gracias por compartir!

 

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Libertades y otras crisis

Por Eva Diz

RTVM

Fmdo. Iñaki Oteiza

Se os va a echar de menos. Mucho. Más de lo que muchos creen, más de lo que creéis vosotros mismos. Alguien no ha sabido entender las cosas y el que no entiende no puede actuar con inteligencia. Y hace mal las cosas. Y ni se arrepiente. Porque no ha entendido nada.

Radiotelevisión de Mallorca dice adiós. Agoniza poco a poco. Es una auténtica muerte en directo, un espectáculo desagradable para el que lo mira sin poder hacer nada, sin poder pararlo. Pero, sobre todo, para vosotros, la gente que está detrás. Para los que veis el final cada día un poco más cerca y, sin embargo, seguís ahí, tan profesionales como siempre.

[M] se va. Y su adiós nos hace a todos un poco menos libres. Nos apaga la voz, nos vuelve más sordos, nos amordaza, nos limita. La libertad está en crisis y su crisis nos hace más pobres, más pequeños, más insignificantes. Y los que están cercenando esa libertad, los que están haciendo mal las cosas, ni se arrepienten, porque no han entendido nada. Ni lo entenderán nunca. Una pena.

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A todos los compañeros de RTVM: Gracias y ánimo. Queda mucho futuro por delante. De verdad.

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Loading…

Por Eva Diz
Sigo aquí aunque no me veáis. Sigo aquí y me muevo, lentamente, para no malgastar la energía que estoy recargando para poder dar un poco de forma a todo lo que se me pasa últimamente por la cabeza. Poco a poco he ido tomando asiento, ubicándome y he encontrado el ritmo, la cadencia. Ya no voy corriendo a todas partes, ya no devoro sin saber qué cómo o por qué. Espero, selecciono, pienso, reflexiono, duermo, mastico, paro y observo, y luego, decido. Estoy volviendo a ser más humana, menos máquina. Y eso me hace feliz.

Desde hace tres días, tengo una sensación de libertad que hacía siglos que no sentía. Creo que hasta me siento un poquito más joven (y eso que la semana que viene cumplo años…), más aventurera, más espontánea, más gamberra, más yo.

Supongo que es la fase de barbecho personal que el cuerpo me pedía desde hace un par de añitos. El descanso que precede a una mejor producción de mí misma, Eva 2.0. Para ello, estoy buscando abono ya: me he matriculado en un curso de marketing online de la ESIC y el ICEDM y me estoy dando a los libros de divulgación sobre la red. Navego en una maraña de links y desayuno leyendo páginas sobre Social Media… Y me doy cuenta de que llevo diez años viviendo en la edad de piedra de la comunicación.

Dicen que más vale tarde que nunca; así que, ahí voy, pasiño a pasiño, descubriendo un montón de cosas que hace apenas una semana no sabía ni cómo se escribían. La vida es un aprender continuamente; lo había olvidado y ahora lo estoy disfrutando.

He de añadir que, por el momento, no he echado nada de menos las ruedas de prensa y compenso los encuentros con los compañeros entre declaración y declaración con citas nocturnas en bares de moda (buen cambio, eh, jajaja). Me he impuesto un horario de trabajo y organizo los días en dos rollos de película: en una hago el papel de  ama de casa feliz, cocinera espléndida, cariñosa y comprensiva “madre” de dos mascotas y novia estupenda (tengo que mejorar ciertas actuaciones, lo reconozco); en la otra, hago de estudiante aplicada, agarro mis carpetas y las gafas de pasta, voy a clase y paso horas en la biblioteca, catalán-web-web-catalán.

Sé que es pronto para hacer balance de nada, pero creo que esto del paro me ha venido mejor de lo que esperaba. A veces hasta me da un poco de cosa tanto optimismo. Será la falta de costumbre… Bye-bye.

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Sinceramente II

Por Eva Diz
Primero, mis disculpas porque mi reflexión sobre la vida, el trabajo y la felicidad llega un día tarde. Al de ayer le faltaron horas (y fuerza de voluntad, lo reconozco…), y como sé que esperáis mis letras como el café de las mañanas, entono el mea culpa y retomo el post donde lo dejé: sinceramente, ¿lo que hago me llena? ¿Es lo que siempre he querido hacer?

La respuesta, en mi opinión, cambia en función del estadio en el que se esté (no es lo mismo un veinteañero loco por hacerse un hueco que un treintañero con diez años de trabajos en la mochila) y de la trayectoria e intensidad  con la que se viva la vida (laboral, en este caso), así como de otros muchos factores. Lo que nos deja en que hay tantas respuestas posibles como personas. Esta es la mía:

Cuando me dijeron que la plaza la había pedido otra persona y que eso me dejaba fuera de juego, yo llegaba a esa conversación con casi diez años de trabajo a la espalda,  los tres últimos durísimos (y bastante ingratos) , varias mudanzas, un traslado de Galicia-Palma y un cambio de vida radical.

La primera reacción fue considerar que todo ese proceso y esfuerzo era un argumento más de peso que me hacía merecer la plaza y convertir en injustas las normas de selección de la agencia. Quería ese trabajo a toda costa porque de él dependían todos esos planes a corto plazo que, aún sin quererlo, uno se hace para poder seguir tirando con el día a día: viajes, cambio de casa, un e-book, más viajes…

Esa noche no dormí, ni un segundo. Y pensé, mucho. Desprendida ya de la posibilidad que me ataba a ese puesto de trabajo, a su salario y a su estabilidad, me pregunté ¿Pero…esto es lo que yo quería hacer toda mi vida? Entonces, la respuesta salió sola y del alma: no. No lo era y lo sabía, pero no quería indagar en ello porque la comodidad laboral es demasiado gustosa a veces…

A diario -al menos eso me pasaba a mí- uno mira el despertador y mal que bien, se levanta, saca una sonrisa y tira pa’lante. Un día, tras otro, llenando una larga lista de rutinas, por suerte tiznadas de pequeños cambios que a uno le despabilan de cuando en cuando y le dan nuevas razones para seguir perseverando. Y el tiempo pasa, sin que uno casi se de cuenta, cada vez más rápido.

Quizás si todo esto no hubiera pasado, en unos años me habría convertido en de esas personas que se quedan ahí, esperando a prejubilarse y vivir. O, con un poco de  valor, hubiera podido buscar mis prioridades fuera del trabajo y aceptarlo como es: una vía de pagarse la vida real, la que hay después del horario marcado.

Esta hubiera sido mi opción si hubiera seguido en la empresa. Pero, ahora que la veo desde fuera, a punto de cumplir 31 años, creo que me habría equivocado.

Por eso no sé qué haré a partir de ahora, pero tengo claro que hoy por hoy mi prioridad no es tener la comodidad laboral como compañía, tratando de trampear los días para trabajar lo que toca sin quemarse uno demasiado y dejando los sueños para compartirlos con la almohada.

Esta es una profesión muy dura. Me da la sensación que cada día lo es más: demasiada exigencia (en gran parte de uno mismo), demasiada presión y demasiada ingratitud. Y la crisis no ayuda, ahoga: tres que trabajan como cinco, productividad por encima de calidad, beneficios por encima de orgullo profesional.

Conclusión: yo me quedo en esta parada proque me he dado cuenta de que el final de ese trayecto no es el mío. La felicidad está en alguna otra parte. Habrá que aprender a buscar…

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Sinceramente

Por Eva Diz
Estos días ando muy monotemática:  perdonenme, estoy empezando.  Pero el título del blog me lo exige, así que volveré sobre ello. Esta vez, desde una reflexión a la que me gustaría invitaros. Esto no es como la encuesta (que tuvo su éxito, no os creáis), esto es algo sobre lo que todos tenemos mucho que decir. Estoy convencida.

Todo surge de una pregunta que me hice horas después de saber que lo mío con EFE se había terminado y que me ha ayudado mucho (esto del amor, es lo que tiene, que va y viene).

Ahí va:

¿Eres feliz en ese trabajo? ¿Realmente feliz? Si  pudieras hacer cualquier cosa, ¿qué harías? …

Lo dejo ahí por ahora. Pensad. Mañana os cuento lo que yo he pensado.

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Un break

Por Eva Diz
Creo que ya sé lo que quiero. Quiero vivir sin trabajar. Escribir a ratos, cuando el cuerpo lo pida y ganar mucho dinero con ello… Pero eso no va a poder ser. Así que, tomo nota de todos vuestros votos y opiniones (la encuesta sigue abierta) y voy a darme un par de meses al menos para pensar. Para digerir y analizar cuál es la mejor forma de aprovechar esta oportunidad y para aprender un montón de cosas que he descubierto que desconozco por completo. En fin, para recuperar todo ese tiempo que nos roba el trabajo cada día y ser un poquito feliz, chupando del bote común, que para eso lo he engordado durante los últimos años.

Un par de meses de descanso no le hacen mal a nadie. Luego veremos cómo se presentan las cosas y elegiremos.

Eso no quiere decir que pare. Iré tejiendo mi abrigo para el invierno. Pero ahora, toca destaparse, salir a la calle y ver llegar el verano.

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