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Lo que cuesta un Community Manager

Por Eva Diz

Las tarifas y los sueldos que cobran los Community Manager y los Social Media Strategist (no, no son lo mismo) han sido y siguen siendo motivo de debate y duda permanente en el sector y entre los propios clientes. Los primeros, porque han visto como una profesión nueva y pujante, con gran proyección, está siendo amenazada por la entrada de cientos de personas que, sin la formación adecuada, acaban por desprestigiar la labor del profesional auténtico y riguroso. Los segundos, porque desconocen el trabajo real y la responsabilidad que exige la gestión en redes y prefieren pagar menos. Siempre.

La idea de que en Internet todo es gratis se ha extendido como la pólvora y ha cuajado en muchas mentes de las cuales es difícil arrancar esa imagen de lowcost que pesa sobre casi todos los servicios que se prestan a través o para plataformas digitales. ¿A nadie le ha llamado la atención la polémica surgida alrededor del anuncio de la aplicación de mensajería Whatsapp de cobrar 0,79 céntimos al año por usar su servicio?

A mí sí: cómo es posible que nos quejemos a voz en grito de que nos quieran cobrar 0,79 céntimos de euro por la aplicación que más utilizamos en nuestros teléfonos y que nadie haya levantado la voz por el coste de los SMS o de la conexión a Internet que nos cobra nuestro operador de telefonía o, simplemente, por el hecho de que todavía, a estas alturas de la película, la conexión wifi a Internet en centros públicos (sedes de ayuntamientos, centros de organismos públicos, plazas, parques o bibliotecas) se ofrezca con tiempos limitados o incluso con cuotas de pago por hora

Bueno, quizás no sean cuestiones muy comparables y, ciertamente, sí  existen grupos de usuarios y consumidores que no han dejado de alzar la voz ante ambas situaciones pero, desde luego, no deja de ser sorprendente cómo se llega a perder la noción del valor de las cosas en el mundo digital… y en el que no lo es tanto. Uno se compra un iPad, se deja una pasta y luego ratea a la hora de descargar una aplicación de pago que podría facilitarle la vida y que, con un solo clic, podría transformar su iPad de un mero juguete de diseño a un centro de trabajo (y sí, conozco casos, así, en plural). Del mismo modo, uno ve las posibilidades de Internet y quiere tener una web y presencia en redes sin soltar un duro.

Tareas diarias de un community manager

Pues lo siento pero NO. Lo gratis no existe, aunque lo parezca. En Internet todo vale dinero, porque el tiempo -¿¡quién lo duda!?- es oro y una buena presencia en red exige mucho, pero que mucho tiempo, esfuerzo, dedicación, recursos, creatividad y conocimiento. Existen profesionales que gestionan la presencia en red de las empresas porque una buena estrategia en red requiere un trabajo profesional y no un primo abriendo un perfil de Facebook. Cierto es que para muchas empresas el primo de Facebook es una opción válida ya que, total, para sus objetivos de negocio, lo más probable es que Facebook ni siquiera les aporte nada. Y están, porque hay que estar, porque está el vecino y está de moda.

Recurro al paralelismo que la situación del Community Manager en España me invita a hacer con la que padece desde hace años el periodismo: cualquiera puede escribir (cuántas veces lo habré escuchado), cualquiera puede ponerse delante de un micrófono, cualquiera puede realizar una crónica de un suceso o sacar una fotografía de portada, cualquiera puede sentarse en un plató de televisión y opinar… Sí, cualquiera puede hacerlo, pero un periodista de los de verdad lo hará de forma profesional, abarcando las perspectivas que sean necesarias, escuchando a su interlocutor antes de rebatir, antes de preguntar, buscando contexto, usando un lenguaje apropiado, hilando fino para que todo sea correcto, adecuado y aporte a la audiencia una visión útil de la realidad que se debate, se narra, se describe. Es, como diría un buen compañero y gran profesional, “elegir entre tener chóped o jamón serrano”.

Community Management informe 2013

Allá cada cual, pero es trabajo de los que nos movemos profesionalmente en este entorno insistir en esa diferencia, la que hace que un trabajo tenga valor y, por tanto, deba pagarse por el esfuerzo, la responsabilidad, la experiencia y la profesionalidad del que lo ejecuta. Si me duele algo, yo prefiero a un médico bien pagado y no a un curandero que me ofrezca una consulta gratis; un fisioterapeuta y no un centro de estética donde ofrezcan masajes relajantes… Pero, insisto, allá cada cual porque ahí es donde radica la libertad de elección, en el conocimiento de las opciones, con todas sus consecuencias (sí, letra pequeña incluida y bien grande, si puede ser).

La misma libertad que hoy utilizo en este blog para expresar mi indignación por casos que escucho (cada vez más) y que me llevan a pensar que nunca aprenderemos. Porque buena parte de la situación se debe a nosotros, a los propios profesionales que, dadas las circunstancias (y porque todos tenemos que comer), bajamos los precios hasta cantidades irrisorias que pervierten toda competencia y trabajo digno. Y lo digo desde la más profunda autocrítica, ya que esto no deja de ser una reflexión en voz alta.

Creo que hay que poner más empeño en enseñar al cliente, en defender el valor del trabajo, en insistir en que todo esfuerzo merece ser recompensado y que, además, ésa es la mejor forma de obtener siempre un buen resultado: nadie trabaja igual cuando cree que está siendo justamente tratado que cuando lo hace por sobrevivir. El que paga al día y paga lo que corresponde se merece un trato acorde y muy diferente del que tarda 6 meses en pagar y regatea hasta el último céntimo. De lo contrario estaríamos estafando a los buenos clientes, que son consecuentes y honrados.

La historia se repite…

Muchos periodistas que conozco están apostando por la reconversión de sus conocimientos hacia el medio online. Se forman, se renuevan, trabajan duro y están ofreciendo sus servicios como responsables de gabinetes de comunicación en la red. Se mudan a una profesión nueva, todavía en desarrollo que, por desgracia, ya luce una de las lacras que lucía su profesión anterior: el intrusismo y, lo que es peor, la infravaloración del trabajo. Y no hablo solo de dinero, porque el primo de Facebook podría también cobrar (y muchos lo hacen y no se quedan nada cortos pidiendo si atendemos a su experiencia real).

Es cierto que Internet ofrece costes mucho más reducidos que en el mundo offline para muchísimas acciones, pero eso no significa que sea gratis. Al igual que es cierto que buena parte del trabajo (si no todo) de un periodista es vocación, pero el periodista come y se viste como todo hijo de vecino. Es decir, ha de cobrar por su trabajo, aunque lo haga encantado y le eche más horas que un reloj.

Un gestor de comunidad online y el responsable de estrategias en redes sociales son profesionales preparados, que se han formado (y se forman continuamente) para sacar lo mejor de un mundo cambiante como nunca, de unas herramientas gratuitas en cierta medida que pueden reportar grandes beneficios a las empresas que las utilicen adecuadamente. Esos beneficios pueden ser ventas o imagen de marca, más o menos fáciles de medir, pero lo que ya nadie duda es que están ahí.

Trabajo community Manager

Uno puede lograr grandes cosas llevando él mismo su página de Facebook, pero para hacerlo correctamente, ha tenido que leer y formarse, tiene que dedicar horas cada día a nutrir de contenido la red, a escuchar y hablar con su comunidad, a responder a sus dudas y a atender sus debates. El community manager no está en Facebook o en Twitter pasándoselo bien, está trabajando y con toda la responsabilidad de representar a una marca, a sus jefes, a sus empleados, a sus productos, a sus servicios y, en buena medida, a sus clientes. Y no todo el mundo está preparado para llevar eso con ética, dignidad y, sobre todo, profesionalidad.

Sea como sea, en el sector muchas son las voces que reclaman una guía de tarifas que marque una pauta base para los que aterrizan nuevos en este mercado y no saben muy bien qué pedir a cambio de su tiempo, su esfuerzo y su responsabilidad. Algunos expertos, como Dolores Vela, han ofrecido datos al respecto muy interesantes, con guías sobre cuánto cobra de media un community manager que pueden ayudar a los que estén muy perdidos en el terreno. Aquí os dejo algunos enlaces más:
No obstante, es un debate sin cerrar que hace unas semanas volvía a aparecer sobre la mesa de la Asociación Española de Gestores de Comunidad y Redes Sociales (AERCO), de la que formo parte y con los que comparto que marcar unas pautas no es fácil ni correcto si atendemos al libre mercado y la competencia. Yo no me atrevo a proponer ninguna guía de precios porque, además, en la agencia de marketing de contenidos en la que trabajo tampoco manejamos unas tarifas fijas que se puedan consultar sin más, simplemente porque cada plan de redes sociales, cada estrategia para cada cliente, exige unos recursos, un trabajo distinto.
Aún así, sí contamos con unas premisas básicas y una de ellas es que la labor de un Social Media Strategist y de un Community Manager cuesta dinero porque exige tiempo, dedicación, conocimiento y responsabilidad. Es cierto que siempre habrá clientes que ante un presupuesto nublen la vista y decidan que no van a contratar el servicio porque manejar un Facebook puede hacerlo mi primo. No importa: un cliente que no valora el esfuerzo de un trabajo no te conviene. Y, además, lo más probable es que, con el tiempo, o decida salir de las redes sociales o acabe volviendo a ti para pedirte consejo (y presupuesto, claro).

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Aerco: la unión hace la fuerza

Por Eva Diz
La unión hace la fuerza. Y más en los tiempos que corren, en los que uno no gana para impuestos y demás sustos laborales. He de admitir que para ser periodista (y pese a lo que muchos creen) soy muy, pero que muy tímida. Pánico escénico, silencios en público, sonrojos espectaculares, conversaciones perdidas… sí, esa soy un poco yo. Por eso, el de hoy ha sido un pequeño paso para la humanidad, pero un gran paso para mí: Esta mañana he ido a mi primer evento chispas de profesionales de las redes sociales.

La reunión estaba organizada por la delegación mallorquina de Aerco, asociación nacional de responsables de comunidad y profesionales Social Media de la que soy socia desde hace más de un año.  No sabía muy bien qué iba a encontrarme y, la verdad es que, para ser el primero, no estuvo nada mal. Una primera toma de contacto agradable, apta para tímidos 😉

La idea es realizar un encuentro bimensual de todos los residentes en Mallorca que nos dedicamos profesionalmente a esto del marketing online: Social Media Strategists, Community Managers, especialistas en SEO, Content Managers, profesionales del vídeo marketing… Todos estamos invitados.

La única condición es, como en las redes sociales, aportar: tu experiencia, tu trabajo, tus dudas. Una buena forma de compartir, crecer y aprender juntos en estos tiempos revueltos. El objetivo es colaborar y conseguir, entre todos, dar un estatus profesional firme a estas nuevas formas de comunicar, no solo como imagen de valor ante las empresas sino ante otros profesionales del ramo y ante nosotros mismos. ¡Somos mucho más que un perfil de Facebook! 😉

La mañana se me hizo corta: aunque me tocó estar a mil con el iPad gestionando los perfiles de portAmérica (que empieza mañana!), pude conocer un poco más sobre las posibilidades (que son muchísimas) que ofrecen las salas de prensa online y los servicios de vídeo en tiempo real para instituciones y grandes empresas. Para pymes y autónomos sigo pensando que se escapan un poco de nuestras necesidades, pero es más que conveniente saber utilizarlas y, sobre todo, saber cómo podemos usarlas en nuestro favor o en el de nuestros clientes: Streaming is not the future, it’s the present!

La segunda aportación de la jornada (atenta @masquenube!!) fue el descubrimiento de una herramienta de monitorización para redes sociales que tiene muy buena pinta: Twittchannel. Todavía tengo que trastear y brujulear bien qué ofrece, pero así, de pronto, en la exposición me pareció bastante sencilla de manejar y completa en sus informes (si alguno la conocéis ya, animaos a compartir qué os parece!). Yo actualmente uso varias:

  • alertas de Google,
  • los informes de pago de Hootsuite
  • Social Bro
  • Twinitor
  • Twitalyzer
  • Crowdbooster (una de mis favoritas)

La ventaja que, a primera vista, le veo a Twittchannel es que permite monitorizar varias  redes a la vez (no solo de Twitter vive un Community Manager) y el precio es bastante competitivo (30 euros/mes la suscripción básica). También estoy pendiente de ShoTools, de @alexpuig, aunque esta herramienta es más de gestión. De las dos, os iré dando feedback 😉

Pero si he de quedarme con algo, me quedo con la exposición de @jorge_morell: un entretenidísimo análisis de las principales cuestiones jurídicas que debe conocer un Community Manager… y, en definitiva, todo aquel que utilice habitualmente las redes sociales. Os dejo su blog sobre términos y condiciones (que se llama así, por cierto) y donde encontrarás de todo sobre jurisprudencia relacionada con Social Media, Internet y otros animales.

Y para terminar, a Patricia Bárcena (@ipatri para los tuiteros), organizadora de todo esto, delegada en Baleares de Aerco y compañera en este mundillo apasionante en el que ando metida, darle desde aquí las felicidades por el evento y las gracias por contar conmigo.

Nos seguimos en #aercomallorca: estáis todos invitados 😉

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SEO, Community Manager y Social Media Strategist

Por Eva Diz
Sí, soy SEO, community manager y Social Media Strategist. ¿Y eso qué es? Pues… ¿ves todas esas pestañas del navegador? Eso.

Más gráfico imposible: esta es la pantalla de mi ordenador un sábado por la mañana. Estas son las pestañas de Google Chrome… No os enseñaré las de Firefox: más o menos, están por el estilo. Parece un lío tremendo, pero os garantizo que me apaño divinamente, que me gusta y que ya no sabría qué hacer si un día me levanto, me siento delante del ordenador y no tengo más de una pestaña para abrir.

Os dejo aquí algunos de mis imprescindibles, a ver si saco tiempo y hacemos una reseñita de los más útiles un día de estos:

  • Google Reader
  • WordPress
  • Hootsuite
  • Pinterest
  • Youtube
  • Del.ici.ous
  • ScoopIt
  • 8tracks
  • Gmail
  • SEO Quake
  • SEM Rush
  • Alexa
  • y por supuesto, ZinKfo 😉

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Mamá, quiero ser community manager

Por Eva Diz
Ser community manager en estos tiempos se está convirtiendo en algo tan deseado que muchos son los que se lanzan a este mundo sin pensarlo dos veces. Y no es que haya mucho que pensar: la profesión que han consolidado las redes sociales (porque sí, el gestor de comunidad existe desde que los foros son foros y el IRC funcionaba sobre aquella pantalla negra con letras de colores… ¡qué tiempos!) es una de las pocas que no está sufriendo los efectos devastadores de la crisis. Y una de las que mantiene un nivel salarial medio digno (aunque eso depende de a quién le preguntes…)

Conozco a mucha gente (muchos de ellos periodistas como yo) que se han planteado iniciar esta nueva aventura… Y todo el mundo tiende a creer que ese trabajo consiste en poco más que abrir un Facebook y ponerse a hablar con la gente, decir qué hemos comido hoy o qué vamos a tomar esta noche. Lo siento, pero no. Siento romper ilusiones, decepcionar a la audiencia y quebrar sueños pero el que crea que como community manager puede ganarse la vida posteando estados en Facebook sobre el color de las zapatillas que lleva puestas hoy, va muy desencaminado.

No se trata de hacer una tesis doctoral o redactar sesudos comentarios sobre el tema que ocupe a nuestra comunidad, pero ser commnunity manager requiere esfuerzo, planificación, buen contenido, mejor redacción, vigilancia permanente y atención cuidada, rápida y eficaz a todos los miembros de la comunidad. De lo contrario, estaremos fracasando, engañándonos y desvirtuando una profesión que, sí -lo creo realmente-, puede sacarnos de pobres y hacernos volver a disfrutar en el trabajo.

Aunque lleva años en vigor, el gestor de comunidades es un perfil profesional del que poco se había hablado hasta ahora. Sus funciones y responsabilidades pueden variar en función del tamaño de la empresa/marca para la que trabaje,  del proyecto/campaña y de si se trata de un profesional en plantilla, freelance o de agencia.

Tomemos como muestra un botón y pensemos en una empresa de pequeño mediano tamaño. ¿Qué tendría que hacer su community manager? Pues… de todo un poco. Hugo Zunzarren lo detalla en un pequeño listado, ampliable o reducible de acuerdo con el tamaño del departamento de comunicación online que tenga la empresa ( o si no tiene):

  1. Encontrar buenas fuentes que alimenten su discurso.
  2. Tener una buena cultura de la empresa para poder responder eficazmente a quienes lo soliciten en las redes sociales (si tienen, por ejemplo, dudas sobre un producto, sistema de pago, atención al cliente, etc.).
  3. Tener nociones de comunicación para poder atajar crisis incipientes (clientes insatisfechos, ex empleados descontentos, acciones de la competencia, etc.)
  4. Tener  circuitos internos de información que le indiquen las novedades, las acciones que la empresa va a emprender o interlocutores a quienes comunicar las tendencias en cuanto a necesidades que va detectando (producto, Marketing, RRHH, SAT, etc.).
  5. Conocer herramientas de comunicación online (sindicación de contenidos, alertas..).
  6. Conocer herramientas de reporting.
  7. Dominar las redes en las que esté la empresa según la estrategia de comunicación establecida para una línea editorial concreta, (Facebook, Twitter, Youtube, Pinterest, Viadeo, etc..).
  8. Tener nociones de blogging.
  9. Conocer herramientas de medición de resultados (notoriedad, influencia, alcance, impacto),
  10. Tener nociones de publicidad (ya que va a ser quien propague el mensaje corporativo en forma de publicidad).
  11. El SEM-SEO, el lenguaje HTML  no le deben, tampoco, ser desconocidos. 

En esencia, el  community manager no es el que redacta el contenido, sino que lo difunde de la mejor manera posible para llegue y sea comprendido tal y como nos interesa por el mayor número de personas que conforman nuestro target. Además, ha de recoger el feedback de ess personas y transmitirlo a la empresa. Por eso, hay que tener cuidado con el optar por un community manager para todo, ya que si está a mil cosas, pocas podrá hacer realmente bien.

El community manager es así un perfil complementario al del content curator del que hablaba el otro día, un profesional más volcado en la gente, más cerca de los servicios de atención al cliente que del redactor de un periódico. La opción ideal sería que todas las empresas tuvieran un content curator, encargado de detectar, seleccionar, filtrar, revisar y reeditar con valor añadido la información/el contenido que a la marca le interesa transmitir, y un community manager entregado a su comunidad que será el que se encargue de darle a la comunidad ese contenido de calidad que proporciona el content curator. Y aún podría haber un perfil más, el más estratega, el responsable del área de redes sociales… el social media strategist, el que piensa, define y diseña el plan de acción y contenidos en redes.

Ambos trabajos son trabajos de verdad, para los que hay que estar formado y preparado y para los que, no, no vale cualquiera. Pero todo el mundo puede aprender 🙂 o casi. Lo imprescindible es que uno tenga pasión absoluta por lo que hace, esa -en mi opinión- es la única forma de soportar los días duros de trabajo y de disfrutar de verdad los buenos.

Y bien, ¿tú de quién eres: content curator, community manager o social media strategist?

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