Archivo mensual: abril 2013

Lo que cuesta un Community Manager

Por Eva Diz

Las tarifas y los sueldos que cobran los Community Manager y los Social Media Strategist (no, no son lo mismo) han sido y siguen siendo motivo de debate y duda permanente en el sector y entre los propios clientes. Los primeros, porque han visto como una profesión nueva y pujante, con gran proyección, está siendo amenazada por la entrada de cientos de personas que, sin la formación adecuada, acaban por desprestigiar la labor del profesional auténtico y riguroso. Los segundos, porque desconocen el trabajo real y la responsabilidad que exige la gestión en redes y prefieren pagar menos. Siempre.

La idea de que en Internet todo es gratis se ha extendido como la pólvora y ha cuajado en muchas mentes de las cuales es difícil arrancar esa imagen de lowcost que pesa sobre casi todos los servicios que se prestan a través o para plataformas digitales. ¿A nadie le ha llamado la atención la polémica surgida alrededor del anuncio de la aplicación de mensajería Whatsapp de cobrar 0,79 céntimos al año por usar su servicio?

A mí sí: cómo es posible que nos quejemos a voz en grito de que nos quieran cobrar 0,79 céntimos de euro por la aplicación que más utilizamos en nuestros teléfonos y que nadie haya levantado la voz por el coste de los SMS o de la conexión a Internet que nos cobra nuestro operador de telefonía o, simplemente, por el hecho de que todavía, a estas alturas de la película, la conexión wifi a Internet en centros públicos (sedes de ayuntamientos, centros de organismos públicos, plazas, parques o bibliotecas) se ofrezca con tiempos limitados o incluso con cuotas de pago por hora

Bueno, quizás no sean cuestiones muy comparables y, ciertamente, sí  existen grupos de usuarios y consumidores que no han dejado de alzar la voz ante ambas situaciones pero, desde luego, no deja de ser sorprendente cómo se llega a perder la noción del valor de las cosas en el mundo digital… y en el que no lo es tanto. Uno se compra un iPad, se deja una pasta y luego ratea a la hora de descargar una aplicación de pago que podría facilitarle la vida y que, con un solo clic, podría transformar su iPad de un mero juguete de diseño a un centro de trabajo (y sí, conozco casos, así, en plural). Del mismo modo, uno ve las posibilidades de Internet y quiere tener una web y presencia en redes sin soltar un duro.

Tareas diarias de un community manager

Pues lo siento pero NO. Lo gratis no existe, aunque lo parezca. En Internet todo vale dinero, porque el tiempo -¿¡quién lo duda!?- es oro y una buena presencia en red exige mucho, pero que mucho tiempo, esfuerzo, dedicación, recursos, creatividad y conocimiento. Existen profesionales que gestionan la presencia en red de las empresas porque una buena estrategia en red requiere un trabajo profesional y no un primo abriendo un perfil de Facebook. Cierto es que para muchas empresas el primo de Facebook es una opción válida ya que, total, para sus objetivos de negocio, lo más probable es que Facebook ni siquiera les aporte nada. Y están, porque hay que estar, porque está el vecino y está de moda.

Recurro al paralelismo que la situación del Community Manager en España me invita a hacer con la que padece desde hace años el periodismo: cualquiera puede escribir (cuántas veces lo habré escuchado), cualquiera puede ponerse delante de un micrófono, cualquiera puede realizar una crónica de un suceso o sacar una fotografía de portada, cualquiera puede sentarse en un plató de televisión y opinar… Sí, cualquiera puede hacerlo, pero un periodista de los de verdad lo hará de forma profesional, abarcando las perspectivas que sean necesarias, escuchando a su interlocutor antes de rebatir, antes de preguntar, buscando contexto, usando un lenguaje apropiado, hilando fino para que todo sea correcto, adecuado y aporte a la audiencia una visión útil de la realidad que se debate, se narra, se describe. Es, como diría un buen compañero y gran profesional, “elegir entre tener chóped o jamón serrano”.

Community Management informe 2013

Allá cada cual, pero es trabajo de los que nos movemos profesionalmente en este entorno insistir en esa diferencia, la que hace que un trabajo tenga valor y, por tanto, deba pagarse por el esfuerzo, la responsabilidad, la experiencia y la profesionalidad del que lo ejecuta. Si me duele algo, yo prefiero a un médico bien pagado y no a un curandero que me ofrezca una consulta gratis; un fisioterapeuta y no un centro de estética donde ofrezcan masajes relajantes… Pero, insisto, allá cada cual porque ahí es donde radica la libertad de elección, en el conocimiento de las opciones, con todas sus consecuencias (sí, letra pequeña incluida y bien grande, si puede ser).

La misma libertad que hoy utilizo en este blog para expresar mi indignación por casos que escucho (cada vez más) y que me llevan a pensar que nunca aprenderemos. Porque buena parte de la situación se debe a nosotros, a los propios profesionales que, dadas las circunstancias (y porque todos tenemos que comer), bajamos los precios hasta cantidades irrisorias que pervierten toda competencia y trabajo digno. Y lo digo desde la más profunda autocrítica, ya que esto no deja de ser una reflexión en voz alta.

Creo que hay que poner más empeño en enseñar al cliente, en defender el valor del trabajo, en insistir en que todo esfuerzo merece ser recompensado y que, además, ésa es la mejor forma de obtener siempre un buen resultado: nadie trabaja igual cuando cree que está siendo justamente tratado que cuando lo hace por sobrevivir. El que paga al día y paga lo que corresponde se merece un trato acorde y muy diferente del que tarda 6 meses en pagar y regatea hasta el último céntimo. De lo contrario estaríamos estafando a los buenos clientes, que son consecuentes y honrados.

La historia se repite…

Muchos periodistas que conozco están apostando por la reconversión de sus conocimientos hacia el medio online. Se forman, se renuevan, trabajan duro y están ofreciendo sus servicios como responsables de gabinetes de comunicación en la red. Se mudan a una profesión nueva, todavía en desarrollo que, por desgracia, ya luce una de las lacras que lucía su profesión anterior: el intrusismo y, lo que es peor, la infravaloración del trabajo. Y no hablo solo de dinero, porque el primo de Facebook podría también cobrar (y muchos lo hacen y no se quedan nada cortos pidiendo si atendemos a su experiencia real).

Es cierto que Internet ofrece costes mucho más reducidos que en el mundo offline para muchísimas acciones, pero eso no significa que sea gratis. Al igual que es cierto que buena parte del trabajo (si no todo) de un periodista es vocación, pero el periodista come y se viste como todo hijo de vecino. Es decir, ha de cobrar por su trabajo, aunque lo haga encantado y le eche más horas que un reloj.

Un gestor de comunidad online y el responsable de estrategias en redes sociales son profesionales preparados, que se han formado (y se forman continuamente) para sacar lo mejor de un mundo cambiante como nunca, de unas herramientas gratuitas en cierta medida que pueden reportar grandes beneficios a las empresas que las utilicen adecuadamente. Esos beneficios pueden ser ventas o imagen de marca, más o menos fáciles de medir, pero lo que ya nadie duda es que están ahí.

Trabajo community Manager

Uno puede lograr grandes cosas llevando él mismo su página de Facebook, pero para hacerlo correctamente, ha tenido que leer y formarse, tiene que dedicar horas cada día a nutrir de contenido la red, a escuchar y hablar con su comunidad, a responder a sus dudas y a atender sus debates. El community manager no está en Facebook o en Twitter pasándoselo bien, está trabajando y con toda la responsabilidad de representar a una marca, a sus jefes, a sus empleados, a sus productos, a sus servicios y, en buena medida, a sus clientes. Y no todo el mundo está preparado para llevar eso con ética, dignidad y, sobre todo, profesionalidad.

Sea como sea, en el sector muchas son las voces que reclaman una guía de tarifas que marque una pauta base para los que aterrizan nuevos en este mercado y no saben muy bien qué pedir a cambio de su tiempo, su esfuerzo y su responsabilidad. Algunos expertos, como Dolores Vela, han ofrecido datos al respecto muy interesantes, con guías sobre cuánto cobra de media un community manager que pueden ayudar a los que estén muy perdidos en el terreno. Aquí os dejo algunos enlaces más:
No obstante, es un debate sin cerrar que hace unas semanas volvía a aparecer sobre la mesa de la Asociación Española de Gestores de Comunidad y Redes Sociales (AERCO), de la que formo parte y con los que comparto que marcar unas pautas no es fácil ni correcto si atendemos al libre mercado y la competencia. Yo no me atrevo a proponer ninguna guía de precios porque, además, en la agencia de marketing de contenidos en la que trabajo tampoco manejamos unas tarifas fijas que se puedan consultar sin más, simplemente porque cada plan de redes sociales, cada estrategia para cada cliente, exige unos recursos, un trabajo distinto.
Aún así, sí contamos con unas premisas básicas y una de ellas es que la labor de un Social Media Strategist y de un Community Manager cuesta dinero porque exige tiempo, dedicación, conocimiento y responsabilidad. Es cierto que siempre habrá clientes que ante un presupuesto nublen la vista y decidan que no van a contratar el servicio porque manejar un Facebook puede hacerlo mi primo. No importa: un cliente que no valora el esfuerzo de un trabajo no te conviene. Y, además, lo más probable es que, con el tiempo, o decida salir de las redes sociales o acabe volviendo a ti para pedirte consejo (y presupuesto, claro).
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¿Qué es SEO?

Por Eva Diz

¿Qué es el SEO? La pregunta se repite una y otra vez… Aunque cada vez son más los que tienen una reacción normal cuando escuchan que eres SEO, a muchos otros todavía se le dilatan las pupilas y ponen cara de salir corriendo. ¿SEO? Suena raro, la verdad.

Posicionamiento SEO

SEO son las siglas en inglés de Search Engine Optimization (Optimización para buscadores) que viene a significar mejorar la situación de un sitio web en buscadores (Google, Yahoo!, Bing, Ask…). Se trata de una disciplina que se desarrolla desde hace años (desde que Google revolucionó la forma que tenemos los usuarios de enfrentarnos a la web) y consiste e preparar los sitios web para que el buscador los encuentre, lea todas sus páginas, las entienda y las guarde en su índice en el cajón que nos interesa. El objetivo de este trabajo es que, cuando un usuario realice una búsqueda relacionada con la temática de nuestra web/negocio online, el motor de búsqueda muestre en su página de resultados nuestra web antes que ninguna otra.

El SEO forma parte de las acciones de marketing online que todo negocio/página personal en Internet debería tener en cuenta ya que más del 80% de los usuarios entran y se manejan a través de los buscadores. Es una de las estrategias básicas del marketing en buscadores junto con la compra de anuncios en buscadores (más conocida como enlaces patrocinados o SEM) y consiste en un trabajo técnico, en el que la creatividad se reduce básicamente a la redacción de textos optimizados y a la capacidad que tengas de abstraer y conceptualizar en un pequeño-gran grupo de palabras todo lo que ofrece una web. Ser SEO requiere ser metódico, constante, paciente y estar siempre actualizado: aprender es un concepto inagotable en este sector en el que cada día los buscadores cambian las reglas del juego, en el que siempre están apareciendo nuevas formas de hacer negocios o de comunicarse.

Si estás pensando en aprender un poco de SEO para tu negocio o para sacarle más partido a tu trabajo online y rentabilizar tu blog, necesitas empezar de cero -aunque haya cosas que te suenen y que crees que ya sabes-, lo obvio,  a veces, no lo es tanto: para entender realmente qué es el SEO, cómo funciona y cómo debe un consultor SEO enfrentarse a su trabajo, es necesario comprender cómo funcionan los buscadores.

SEO posicionamiento en buscadores

Lo primero que hay que tener en cuenta para comprender el SEO es que el buscador, al contrario de lo que mucha gente cree, no realiza una búsqueda inmediata en toda la web cada vez que un usuario introduce una consulta en la caja del motor de búsqueda. Imagina el tiempo que tardaría si tuviera que recorrer la cantidad de páginas que existen actualmente en la red… Y, aunque realmente la velocidad de los robots de los buscadores es increíble, no lo es tanto como para que el proceso fuera práctico. Lo que sucede en realidad es que el robot del buscador se pasa la vida recorriendo la red, de enlace en enlace, sin pausa. Va leyendo las páginas que se encuentra, las interpreta de acuerdo con una serie de criterios y las va guardando en un inmenso índice: la mayor base de datos que existe.

Ese índice es el que el buscador repasa cuando un usuario hace una consulta y devuelve los resultados que encuentra relacionados con los términos de esa búsqueda en su base de datos. Si tu página no ha sido debidamente archivada por el buscador, nunca aparecerá cuando tu potencial lector/cliente haga la búsqueda y, eso, en una red sobrecargada de información como es hoy Internet equivale a no existir. Cierto es que siempre te quedará el tráfico directo, el que te llega a través de toda la gente que conoce tu nombre o el de tu negocio y escribe directamente la dirección de tu web en el navegador… Pero, créeme, la cifra es minúscula comparada con el tráfico que llega a los sitios web desde las páginas de resultados de los buscadores.

Estar posicionado buscadores

Si no estás en el índice, no estás. Pero, igualmente, si no estás en el índice para las búsquedas que a ti te interesan, tampoco tendrás los resultados que esperas. El robot del buscador vaga por la web moviéndose a través de enlaces textuales (éstos le dicen a dónde se dirige) y va recopilando información de los diferentes elementos que componen cada página a la que llega. En función de toda la información que obtiene de una página la guardará en un lugar o en otro y le colocará una nota que marca la mayor o menor relevancia de esa página para determinadas búsquedas.

Imagina que tienes una página sobre libros de cocina, el buscador leerá tus reseñas de libros y comprenderá que tu sitio debe almacenarse en el cajón de gastronomía y, dentro de éste, en el de libros de cocina. Si alguien pone en la caja del motor de búsqueda “libros de cocina”, tu web saldrá entre los primeros resultados (bueno, eso en un supuesto mundo en el que la competencia no exista o en el que tu web sea la web más grande sobre libros de cocina que exista, claro).

La forma en que el buscador se mueve por la red es la que marca en buena medida el trabajo de un SEO. Pero no solo ésto: además existen una serie de factores que hacen que el buscador valore más tu página que la de otros. Muchos de esos factores o criterios se conocen y son controlables de forma directa, otros o bien no son controlables o bien se desconocen por completo. Esto hace que el SEO sea un trabajo que exige un mantenimiento constante, en el que el consultor SEO debe invertir gran esfuerzo de monitorización y adaptación a los cambios. A veces parece magia, pero no lo es, aunque es cierto que en toda estrategia SEO -además de técnica, conocimiento y experiencia-, entra en juego mucho sentido común y un poquito de suerte.

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