Archivo mensual: abril 2011

Sinceramente II

Por Eva Diz
Primero, mis disculpas porque mi reflexión sobre la vida, el trabajo y la felicidad llega un día tarde. Al de ayer le faltaron horas (y fuerza de voluntad, lo reconozco…), y como sé que esperáis mis letras como el café de las mañanas, entono el mea culpa y retomo el post donde lo dejé: sinceramente, ¿lo que hago me llena? ¿Es lo que siempre he querido hacer?

La respuesta, en mi opinión, cambia en función del estadio en el que se esté (no es lo mismo un veinteañero loco por hacerse un hueco que un treintañero con diez años de trabajos en la mochila) y de la trayectoria e intensidad  con la que se viva la vida (laboral, en este caso), así como de otros muchos factores. Lo que nos deja en que hay tantas respuestas posibles como personas. Esta es la mía:

Cuando me dijeron que la plaza la había pedido otra persona y que eso me dejaba fuera de juego, yo llegaba a esa conversación con casi diez años de trabajo a la espalda,  los tres últimos durísimos (y bastante ingratos) , varias mudanzas, un traslado de Galicia-Palma y un cambio de vida radical.

La primera reacción fue considerar que todo ese proceso y esfuerzo era un argumento más de peso que me hacía merecer la plaza y convertir en injustas las normas de selección de la agencia. Quería ese trabajo a toda costa porque de él dependían todos esos planes a corto plazo que, aún sin quererlo, uno se hace para poder seguir tirando con el día a día: viajes, cambio de casa, un e-book, más viajes…

Esa noche no dormí, ni un segundo. Y pensé, mucho. Desprendida ya de la posibilidad que me ataba a ese puesto de trabajo, a su salario y a su estabilidad, me pregunté ¿Pero…esto es lo que yo quería hacer toda mi vida? Entonces, la respuesta salió sola y del alma: no. No lo era y lo sabía, pero no quería indagar en ello porque la comodidad laboral es demasiado gustosa a veces…

A diario -al menos eso me pasaba a mí- uno mira el despertador y mal que bien, se levanta, saca una sonrisa y tira pa’lante. Un día, tras otro, llenando una larga lista de rutinas, por suerte tiznadas de pequeños cambios que a uno le despabilan de cuando en cuando y le dan nuevas razones para seguir perseverando. Y el tiempo pasa, sin que uno casi se de cuenta, cada vez más rápido.

Quizás si todo esto no hubiera pasado, en unos años me habría convertido en de esas personas que se quedan ahí, esperando a prejubilarse y vivir. O, con un poco de  valor, hubiera podido buscar mis prioridades fuera del trabajo y aceptarlo como es: una vía de pagarse la vida real, la que hay después del horario marcado.

Esta hubiera sido mi opción si hubiera seguido en la empresa. Pero, ahora que la veo desde fuera, a punto de cumplir 31 años, creo que me habría equivocado.

Por eso no sé qué haré a partir de ahora, pero tengo claro que hoy por hoy mi prioridad no es tener la comodidad laboral como compañía, tratando de trampear los días para trabajar lo que toca sin quemarse uno demasiado y dejando los sueños para compartirlos con la almohada.

Esta es una profesión muy dura. Me da la sensación que cada día lo es más: demasiada exigencia (en gran parte de uno mismo), demasiada presión y demasiada ingratitud. Y la crisis no ayuda, ahoga: tres que trabajan como cinco, productividad por encima de calidad, beneficios por encima de orgullo profesional.

Conclusión: yo me quedo en esta parada proque me he dado cuenta de que el final de ese trayecto no es el mío. La felicidad está en alguna otra parte. Habrá que aprender a buscar…

4 comentarios

Archivado bajo Periodismo

Sinceramente

Por Eva Diz
Estos días ando muy monotemática:  perdonenme, estoy empezando.  Pero el título del blog me lo exige, así que volveré sobre ello. Esta vez, desde una reflexión a la que me gustaría invitaros. Esto no es como la encuesta (que tuvo su éxito, no os creáis), esto es algo sobre lo que todos tenemos mucho que decir. Estoy convencida.

Todo surge de una pregunta que me hice horas después de saber que lo mío con EFE se había terminado y que me ha ayudado mucho (esto del amor, es lo que tiene, que va y viene).

Ahí va:

¿Eres feliz en ese trabajo? ¿Realmente feliz? Si  pudieras hacer cualquier cosa, ¿qué harías? …

Lo dejo ahí por ahora. Pensad. Mañana os cuento lo que yo he pensado.

2 comentarios

Archivado bajo Periodismo

Un break

Por Eva Diz
Creo que ya sé lo que quiero. Quiero vivir sin trabajar. Escribir a ratos, cuando el cuerpo lo pida y ganar mucho dinero con ello… Pero eso no va a poder ser. Así que, tomo nota de todos vuestros votos y opiniones (la encuesta sigue abierta) y voy a darme un par de meses al menos para pensar. Para digerir y analizar cuál es la mejor forma de aprovechar esta oportunidad y para aprender un montón de cosas que he descubierto que desconozco por completo. En fin, para recuperar todo ese tiempo que nos roba el trabajo cada día y ser un poquito feliz, chupando del bote común, que para eso lo he engordado durante los últimos años.

Un par de meses de descanso no le hacen mal a nadie. Luego veremos cómo se presentan las cosas y elegiremos.

Eso no quiere decir que pare. Iré tejiendo mi abrigo para el invierno. Pero ahora, toca destaparse, salir a la calle y ver llegar el verano.

Deja un comentario

Archivado bajo Periodismo

Tengo un plan…

Por Eva Diz
… en realidad, tengo varios y eso que podría sonar estupendo -porque hay vida más allá y todo eso-, no lo es tanto. Me explico. Todos esos planes son prácticamente incompatibles, lo que me lleva a la terrible situación de tener que elegir. Pero ando con la duda detrás de la oreja, y no hay quien me la quite. Así que he pensado que quizás podríais echarme una mano y darme vuestra opinión. No os preocupéis, el voto no es vinculante. =)

5 comentarios

Archivado bajo Periodismo

A dieta

Por Eva Diz
El hambre agudiza el ingenio. Verdad, verdadera; lo he comprobado. Últimamente tengo el cuerpo a dieta de sueño y mi cabeza no para de generar ideas, de pensar proyectos, de buscar puertas por las que salir y decirle al mundo que aquí estoy yo, que se prepare.

Pero la dieta tiene también sus desventajas y los cambios de humor se hacen cada día más patentes: lo mismo ahora me como el universo que siento que no tengo fuerzas ni para hablar. Y callo. Y miro hacia abajo y hundo la cabeza y pienso que es el fin, que qué hago yo ahora si no sé nada. Es el pozo, es largo y profundo, oscuro, duro, sucio y doloroso. No os lo recomiendo.

Pero eso pasa poco (por suerte) y, a pesar de la dieta, todavía tengo energía en la reserva que me permite quemar adrenalina y ver que, aunque no sé hacia dónde voy, al menos me muevo.

Ayer tuve una entrevista muy interesante. Sin entrar en la oferta y en si será o no parte de mi futuro inmediato, al otro lado encontré a una persona valiente, con las cosas claras y los pies en la tierra. Alguien que tuvo el coraje de montar su propia empresa y, durante los tres años que lleva en ello, trabajar solo, tirando él de lo suyo y haciéndolo -por  lo que pude comprobar- muy bien. Ahora genera empleo y busca que sus empleados sean felices con lo que hacen. Su principal objetivo no es hacerse rico, es vivir a gusto consigo mismo. Desde aquí, mi enhorabuena.

Yo, desde este limbo en el que estoy desde hace justo hoy dos semanas, lo miro con envidia (sana, sanísima) y me entran unas ganas terribles de tirarme a la piscina… Pero la razón me dice que espere: el agua, ahora en abril, aún está muy fría y a mí aún me queda mucho para presumir de saber nadar.

Es viernes, tomémonoslo con calma. Salud y buen fin de semana a todos.

Deja un comentario

Archivado bajo Periodismo