SEO r-Evolution: técnicas de antes, ahora y siempre

Todo cambia. De un día para otro, de un plumazo. Nunca des nada por seguro. Lo más probable es que tengas que modificar tu discurso a medida que lo recitas… Así es esta nuestra era digital, una espiral de cambios imposibles, rizos que lo rizan todo y vuelen al mundo un poco más loco, un poco más patas arriba. Día sí, día también. La vida misma. Pero, elevada a la máxima potencia, podríamos decir que ésa es la vida de un SEO.

Los cambios en el sector en el último año (y, más concretamente, en los últimos meses) ha sido un continuo camino de ida y vuelta, de ramificaciones, atajos, calles sin salida y vías muertas. Hace unas semanas comentábamos el declive de una de las prácticas más utilizadas para mejorar el posicionamiento de una web, el fin del guest blogging o guest posting. Pero éste es solo uno de los mil y un cambios que el zoo de Google nos ha ido dejando para este 2014.

novedades seo 2014

Pero hagamos un pequeño repaso y un análisis serio sobre qué realmente debemos descartar y abandonar para siempre y qué, a pesar de los pesares (y digan lo que digan) se mantiene como técnica válida para contribuir a mejorar la visibilidad de una web o blog.

¿En qué consiste el trabajo de un SEO?

Detrás de esas siglas que dan nombre a esta profesión se esconden tareas mecánicas, algunas sencillas -otras no tanto-, estrategia, miles de informes e infinitas horas de paciencia y trabajo. Pero, para entender exactamente en qué consistía y consiste el trabajo de un SEO es necesario ponerse en la piel de uno: entender a los buscadores, estudiar a fondo su funcionamiento, estar al tanto de todos sus cambios (al menos, de los más importantes) y aplicar ese conocimiento a la otra parte del juego: los usuarios, los que utilizan el buscador. Es decir, casi el 100% de las personas que hoy en día navegan por Internet.

Un buen SEO, antes de nada, ha de hacer un estudio del sector para entender cómo buscan los usuarios ese tipo de información o producto que vende el cliente. De hecho, las formas en que se busca la información en Internet, aunque a priori no lo parezcan, cambian mucho no solo entre sectores sino también en el tiempo. Si hace unos años la mayoría poníamos como mucho 2 palabras en la caja de consulta del buscador, hoy muchos ya realizamos consultas de 3-4 palabras o incluso escribimos preguntas completas, tal y como las formularían en lenguaje natural (ojo en este punto porque uno de los grandes cambios que Google ha llevado a cabo en los últimos meses va en esta línea, en la de avanzar hacia un buscador más semántico. Para más información, Google Hummingbird).

SEO cambios 2014

Una vez que el SEO ha finalizado ese proceso de investigación acerca de las búsquedas para un determinado sector o producto, comienza una de las partes más importantes de su trabajo, lo que vendría a ser la columna vertebral sobre la que se sustentará toda su estrategia de posicionamiento para ese sitio web del cliente. ¿En qué consiste? Pues se trata de seleccionar aquellos términos de búsqueda que, con un mejor margen de competencia, puedan reportar más visitas a las diferentes páginas de la web. Aquí hay que tener en cuenta la diferencia entre web (todo el conjunto de páginas que conforman mi sitio) y página (cada url única que integra mi web) porque aunque muchos son los que realizan estrategias basados en 3-4 términos para posicionar la home (que es por naturaleza la página más importante de un sitio web) pero eso no es suficiente y, sobre todo, a la larga, es improductivo.

¿Por qué si la home es la página más importante de mi web? Bien, eso es cierto y es seguro también que, aún por pocos esfuerzos que hagas, si una página de tu web ha de posicionarse ésa es la página de inicio… Pero has de tener en cuenta que olvidando el resto de páginas que integran el sitio estás perdiendo capacidad de posicionar para otras búsquedas más específicas, para otros términos y otras motivaciones.

Ante todo esto, un SEO que se enfrenta a un sitio web de nueva creación deberá iniciar un proceso de decisiones para desarrollar la mejor estructura de las diferentes páginas web del sitio posible. Aquí es cuando se elabora la arquitectura de la web, el diseño de interiores de la misma, por decirlo de algún modo. Si hay búsquedas frecuentes, con competencia baja y relacionadas con algún producto o servicio de la web del cliente, un SEO debe contemplar la posibilidad de crear páginas con contenido que respondan a esas búsquedas, organizar todo el contenido de la web y ordenarlo de acuerdo a las prioridades que ponen de manifiesto lo que busca la audiencia a la que quiere llegar el cliente.

claves seo

Por el contrario, si el SEO está ante un sitio ya creado y estructurado, es posible que, en algunos casos se vea en la necesidad de cambiar esa arquitectura para mejorar la navegación de los usuarios y favorecer el proceso de conversión (compra, suscripción, descarga de productos…) de la web. En este caso, también es habitual que, cuando el SEO vea una carencia de contenido para una búsqueda o motivación que se ha demostrado interesante, sea necesario crear contenido ad hoc para eso dentro de la web. Una buena fórmula es crear nuevas secciones o páginas de aterrizaje (landing pages) que sirvan de recepción para esos usuarios que buscan eso que nos interesa de forma concreta. Son páginas relativamente sencillas de posicionar ya que ofrecen grandes posibilidades de optimización sin exigir demasiado esfuerzo o grandes cambios en el plan de marketing de contenidos inicial.

¿Qué fue de las meta etiquetas?

Para cada página de la web, el SEO definirá las motivaciones por las cuales un usuario podría buscar esa página y redactará las meta etiquetas (el nombre y apellidos de cada página), alineándolas con las palabras de búsqueda más frecuentes detectadas online (hay varias herramientas que se pueden usar en este sentido, algunas de pago muy buenas y otras gratuitas, como la que ofrece el propio Google, antes llamada Keyword Tool y ahora Keyword Planner. Es un poco más engorrosa y orientada a publicidad en buscadores, pero aún proporciona información interesante y orientativa).

La redacción de meta etiquetas es precisamente una de las tareas del SEO de toda la vida (bueno, desde que Google marcó un antes y un después en nuestra forma de movernos por Internet) de la que mucho se ha hablado y que muchos consideran que está agotada. Desde luego, no tienen la relevancia que tenían hace unos años, cuando prácticamente un SEO podía lograr posicionar una página web en los primeros resultados del buscador trabajando ese etiquetado e insistiendo en esas palabras clave a lo largo de todo el contenido de la página. Se hablaba incluso de porcentajes de densidad. Ahora, pasarse de denso con las palabras clave puede generar el efecto contrario y acabar siendo marcado como spam por el propio buscador (keyword stuffing, se le llama en el sector). No obstante, redactar las meta etiquetas de todas las páginas de una web (especialmente Title y Description; Keywords cayó en desuso después de grandes abusos de spam por parte de muchos SEO) sigue siendo fundamental porque es un elemento básico para el buscador a la hora de interpretar y entender qué ofrece dicha página y qué la diferencia de otras similares.

Esa información, antes, era suficiente para trabajar en un posicionamiento. A día de hoy, y tras los cambios de los últimos meses, es vital todavía que cada página la tenga, pero ya no pueden lograr nada por sí sola. La información que aportan las meta etiquetas es más bien una parte de la indumentaria de una página que siempre debe estar para mostrarle al buscador que la web es impecable, pero ha de estar redactada con un lenguaje más natural, menos insistente en palabras clave. De hecho, la meta etiqueta Description a día de hoy solo es realmente interesante porque, además de dar información al buscador, es la frase que se nos muestra bajo el título de la página y la URL de la misma en la página de resultados de los buscadores (SERP) y que puede llevar al usuario a hacer clic o no en dicho resultado.

¿Y el linkbuilding?

El linkbuilding es otra de las grandes técnicas SEO que se ha ido complicando poco a poco, cada vez más, hasta el punto de que hoy ya se habla de linkearning como nuevo concepto: no se trata de construir enlaces que apunten a la página de tu cliente, ya que éstos son -en general- conseguidos de forma artificial y movidos por el interés, bien mediante intercambio, compra o incluso mediante técnicas de spam. Se trata de ganar enlaces sinceros, de usuarios que realmente valoren la página, ya sea por su información o sus productos. Es decir: otra faceta fundamental del posicionamiento que se va escapando del control directo de un SEO.

A pesar de todo, lo cierto es que el linkbuilding, hecho con moderación y de forma coherente, sostenida en el tiempo y con contenido relevante, sigue vigente y funciona: cada enlace a una página es como un voto para la misma. No todos los votos valen igual y aún quedan muchos votos (los de contenidos compartidos en redes sociales) por medir, aunque algunos buscadores llevan ya tiempo trabajando en ello. Sin embargo, todo apunta a que esa faceta social, a esas relaciones públicas 2.0 va a ser la piedra filosofal de esta nueva era del linkearning.

nuevas técnicas seo

El contenido de autor y la importancia de la marca personal en Internet (algo que ya hemos comentado en otras ocasiones) serán la claves, junto con la presencia constante en redes sociales de las marcas y la capacidad que tengan para convertirse en influenciadores o expertos que sirvan de ayuda a su comunidad. Mimar a esa gente que nos sigue supondrá, a la larga, que nuestro negocio será más visible en buscadores y, en general, en todas las plataformas que actualmente se utilizan para disfrutar de todo el contenido que nos ofrece Internet.

Ya no basta con generar enlaces desde agregadores, blogs amigos en los que colaboramos o marcadores sociales, ahora habrá que conseguir llegar a la comunidad, pero no de forma intrusiva (el trabajo sucio sigue en manos de la publicidad pura y dura) sino de un modo amable, cercano y, sobre todo, paciente. Muy paciente: cada vez menos gente regala un me gusta sin más.

¿Conclusión?

El trabajo de un SEO es cada vez más difícil. La competencia para posicionarse en buscadores es atroz en casi todos los sectores y solo hay un primer puesto para cada búsqueda en los resultados de Google. No todos pueden estar ahí y eso es algo que se le debe dejar siempre claro, desde el principio, al cliente. El que prometa un primer puesto, miente o está haciendo trampas y… ya se sabe: se pilla antes a un mentiroso que a un cojo.

Hacerlas cosas bien en SEO es fundamental para poder mantener esta carrera de fondo con buena nota. De nada vale correr si luego tenemos que volver a la casilla de salida. La paciencia ha de ser infinita y, aún así, nadie puede garantizar nada. Eso sí, y lo digo por experiencia, un buen trabajo siempre recoge sus frutos.

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SEO r-Evolution: bienvenidos al zoo de Google

Por Eva Diz

Bienvenidos al zoo de Google, señores. Seguro que los más leídos en esto del marketing en Internet habrán oído la frasecita más de una vez y habrán invertido cierto tiempo en conocer alguno de los mejores ejemplares de este zoológico tan especial (y tan odiado a veces). A mí, lo confieso, aún me cuesta entender muy bien de qué especie es cada animalito y, sobre todo, cómo son y qué es lo que más les gusta, ya que cada mes mutan y aparecen ejemplares nuevos… Por eso he pensado que escribirlo puede ayudarme un poco a aclarar ideas y, de paso, comparto que, al fin y al cabo, es de lo que se trata.

Aprovecho, además, que este mes he tenido la posibilidad de asistir a una de esas clases magistrales que solo Fernando Maciá sabe dar en esto del SEO y os dejo algunas pinceladas de los apuntes que tomé y que seguro que os sirven para sacarle más partido a este mundillo virtual, a vuestros contenidos y a vuestros sitios web.

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La historia del zoo

Google siempre ha sido famoso en el sector por su originalidad a la hora de poner nombre a las actualizaciones y modificaciones que implementan en el algoritmo que marca el modus operandi de sus rastreadores web: osos panda, pingüinos, colibrís… y otras pequeñas especies como Fuzhou, Snippy, Michandro, Mango, Kamehameha, Chicago o Korea.

Los cambios en el algoritmo de Google son constantes y la mayor parte de esas actualizaciones se pasan por alto ya que no suelen afectar de forma realmente importante a la visibilidad de los sitios web en las páginas de resultados del buscador. Son, en general, pequeñas modificaciones orientadas a mejorar el rastreo de las diferentes páginas que hay en Internet, sus diversos elementos, su clasificación en el índice de Google -del que luego se obtienen los resultados que vemos cuando buscamos algo-, la detección de contenido más actualizado, la interpretación de errores de escritura en palabras de búsqueda raras, la coherencia de resultados locales… Y un largo etcétera.

Nuevos habitantes polémicos

Google, por tanto, nos ha tenido acostumbrados a muchos cambios y mejoras, pero en los últimos 4 años ha comenzado un proceso de optimización radical que ha derivado en la incorporación de algoritmos que, en este caso sí, han provocado grandes alteraciones en los resultados de búsqueda. Esto, traducido en marketing online para empresas, ha causado la pérdida de posiciones clave en el listado haciendo que firmas de todo tamaño y condición vieran sus ingresos por tráfico orgánico (el que llega a través de los resultados de búsquedas) caer en picado. El caos, vamos.

¡El SEO ha muerto! ¡El SEO ha muerto! Vuelta a la cantinela de siempre… Y a la respuesta a la que ya deberíamos estar más que acostumbrados: el SEO no ha muerto, evoluciona, cambia y se adapta a la realidad dinámica de los usuarios en Internet.

Pero, ¿cómo ha sucedido esto? Todo empezó en primavera de 2011 con la llegada de Panda, un radical algoritmo creado especialmente para atacar y acabar con las granjas de enlaces (técnica utilizada en BlackHat SEO), de ahí que muchos lo acabaran llamando el Panda Farmer

Google Panda infografía

Luego, Google dejó al sector helado cuando apareció con su Penguin en abril/mayo de 2012: el pingüino venía a hacer limpieza y, tras varias modificaciones, muchos fueron los que se vieron afectados por no cumplir sus exigencias:

  • enlaces naturales,
  • adiós directorios, blogs creados para compartir artículos con enlaces…
  • diversidad de palabras clave en los textos ancla de los enlaces,
  • variedad de dominios con autoridad apuntando a tu página…

Penguin afectó (y sigue afectando) a muchos sitios web, es el origen de graves penalizaciones y desindexaciones completas del índice de Google para ciertos dominios y el autor de caídas catastróficas de tráfico que buena parte aún no han logrado recuperar a día de hoy. Penguin y Panda, desde su primera entrada en el zoo, han sufrido ya diversas mutaciones, todas encaminadas a hacerlos aún más eficientes detectando intentos de engañar al buscador.

Sin embargo, el toque de gracia de Google llegó con el otoño de 2013. Estaba el sector aún con ese regustillo amargo que a algunos les había dejado la actualización del pingüino cuando el colibrí (Google Hummingbird) agitó las alas e hizo volar por los aires el orden establecido de las SERPs y, de paso, ciertos estamentos básicos del SEO que han sido -y a mi juicio, seguirán siendo, al menos por el momento- un elemento indispensable para todo aquel que quiera tener una buena web visible en Internet, tanto para los usuarios como para los buscadores.

El terremoto encendió unas alarmas deseosas de sonar y no tardaron en salir de nuevo a la luz esos artículos funerarios que hablaban de una muerte anunciada para el SEO. Sí, repetimos el mantra: una vez más, aquí estamos hablando de la dichosa muerte del SEO (a veces, estas cosas me recuerdan peligrosamente a cuando uno lleva demasiado tiempo en la misma sección de un periódico y, año tras año, acaba escribiendo de lo mismo, cambiando apenas 3 o 4 cifras, nombres o lugares).

El SEO es, a estas alturas, la disciplina online más inmortal que yo conozco, se muere cada mes y luego, como el Fénix, resurge de sus cenizas con algo nuevo que incorporar a las tareas de siempre.

Pero volvamos al pequeño zoológico de Google. La primera parada para entender toda la fauna que reina hoy en Internet es el estanque helado de los pingüinos: Penguin 2.0, una de las especies más radicales para el SEO de la que se oyó hablar por primera vez en la primavera de 2012.

Claves Google Penguin

Penguin nació para eliminar las técnicas de spam que permitían a ciertos sitios web de baja calidad aparecer de forma antinatural en los primeros puestos de la lista de resultados que ofrece Google cuando se hace una búsqueda. Dado que Google ofrece un servicio a los usuarios (encontrar de la forma más rápida lo que buscan) este tipo de sitios web eran un auténtico problema que hacía que el servicio ofrecido por el buscador fuera a menudo deficiente. Así que decidió poner en marcha a su equipo de arañas pingüino y las mandó al ciberespacio a revisar los perfiles de enlaces de las páginas web.

¿Es realmente este enlace que te apunta un voto de confianza porque eres bueno y tienes buen contenido o es un enlace que has comprado? ¿Tu enlace procede de un sitio sin autoridad? ¿Ese link viene de sitios creados por ti mismo con el único propósito de generar nuevos enlaces? Estas son algunas de las preguntas que fundamental el esquema mental del Penguin de Google por eso, a partir de su llegada al zoo, muchas páginas han tenido que cuidar ciertos aspectos que antes se pasaban por alto. Si a esto le sumamos las artes y estrategias del Panda, el escenario SEO en 2014 que nos queda es un poco el que pinto a continuación:

  • Olvídate de las páginas que ubican anuncios en la parte superior de la página (above the fold — la que ves sin necesidad de hacer scroll). Da igual que sean anuncios de Adsense y que sean de Google, el buscador interpreta que lo más importante de tu página debería ir ahí y considera poco relevante ofrecer a sus usuarios un resultado en que lo más importante sea un anuncio. Monetiza, sí, pero con amor.
  • Tu contenido tiene que tener coherencia a lo largo de todas tus páginas: mima su arquitectura, la navegabilidad, la relevancia del mismo, su variedad (texto, vídeos, infografías…)
  • Atención a tener muchos enlaces con anchor text en los que se ubican palabras clave para las que se quiere posicionar:
    Ej: hotel mallorca spa | zapatos mujer verano
  • Enlaces desde directorios de baja calidad o desde redes de blogs con contenido pobre y excesivos enlaces. Ciao.
  • Abuso de las palabras clave en tu sitio web, lenguaje no natural: con Hummingbird esto aún es más importante.
  • Técnicas de redireccionamiento hechas con la idea de mostrar al buscador un contenido diferente que al usuario.
  • Contenido duplicado dentro de tu sitio web. Un problema frecuente y que se debe solucionar de forma urgente.
  • Crecimiento poco natural del número de enlaces que apuntan a tus páginas: pasar de 10 a la semana a 100, te pillarán seguro.
  • Tener enlaces solo enlazando a tu página de Inicio puede penalizarte: es cierto que la home es la más enlazada siempre, pero deberías tener contenido en páginas internas que fuera de interés para poder presumir de una buena web.
  • Actualiza tu contenido de forma frecuente: si no lo tienes aún, incorpora un blog a tu sitio web o una sección de noticias en la que puedas crear contenido nuevo cada semana que, además, pueda posicionarse de forma natural para búsquedas específicas de tu sector.
  • Cuidado con enlaces que aparecen y desaparecen: un perfil de enlaces debería mantenerse en el tiempo.
  • Los enlaces que te llegan de dominios con palabras clave tienen ahora mucho menos valor.
  • Site wide links o blog roll: los enlaces que se colocan en esas posiciones suelen provocar spam ya que esos espacios se repiten a lo largo de todas las páginas de un sitio, dando lugar a una sobrecarga de enlaces poco naturales hacia tu sitio.
  • Gana peso el “enlace social” (sí, sí, vuelvo a la importancia del SEO Social que os comentaba hace meses): likes,+1, RT… Anima a la gente a hacer comentarios de calidad.
  • Los enlaces deben llegar desde servidores variados.

Bueno, como veis, todas estas cuestiones obligan a cambiar las tareas tradicionales de un SEO, no tanto a reinventarse como a optimizarse uno mismo y a adaptarse a la nueva realidad. Verse golpeado por uno de estos algoritmos no quiere decir que seas un cafre, quiere decir que el mundo ha cambiado y tú te has dormido en los laureles. Por eso, esto del SEO es un proceso de formación continua. Agotador, sí, pero emocionante :)

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Guest blogging… ¿sí o no?

Por Eva Diz

Guest blogging… ¿sí o no? Es la pregunta de moda, el tema del que todo el mundo habla (y, sí, por supuesto, yo no iba a ser menos ;P). Se ha vuelto a sembrar el caos, la duda. Ha llegado la crisis de muchos, el hambre de otros. ¿Es un problema hacer guest blogging? ¿Me van a penalizar si sigo compartiendo mis artículos o colaborando en otros blogs? ¿Se ha terminado la breve (pero intensa) historia del autor invitado?

Okay, I’m calling it: if you’re using guest blogging as a way to gain links in 2014, you should probably stop. Why?

Sí, amigos, sí. Google la ha vuelto a liar parda. Hace unos días, el más dicharachero y mediático de sus ingenieros, el omnipresente Matt Cutts, ha soltado una de esas perlas que son capaces de hacer temblar los cimientos de muchos negocios construidos alrededor de este nuevo espacio virtual y del Gran Buscador que todo lo sabe.

Señores, paren las rotativas. O no…

Volvamos a la pregunta: Guest blogging… ¿sí o no? Si hablamos de posicionamiento web, SEO y estrategias de generación de enlaces (Link Building) pues no me queda otra que tirar del gen natural y contestaros a la gallega: depende. Depende de un montón de cuestiones, algunas sobre las que tenemos control directo, otras sobre las que no. Pero todas juntas hacen que aquella panacea que se nos presentaba en noviembre de 2012 cuando escribí aquello de ¿qué es el Guest Blogging? y las plataformas de Guest blogging en castellano un camino de corto recorrido. Sobre todo para los que basen su negocio en él o pretendan sustentar su estrategia de posicionamiento natural en buscadores en esta técnica de autor invitado.

Matt Cutts Guest Blogging

Aprovecho y respondo así desde aquí a Nicolás, que dejaba aquí un comentario hace unos días señalando la nueva aventura en la que él y su equipo se habían embarcado: un sitio en español para empresas que quieran hacer guest post. Ellos redactan y, con una buena red de distribución y plataformas en las que ubicar el contenido, ofrecen al cliente al final de mes una cifra x de enlaces de calidad a los sitios web de esas empresas. Buena idea, ¿no?

Buenísima… Hace un año.

El guest blogging como técnica para conseguir enlaces de calidad se va a acabar, Nicolás. Lo siento, pero es lo que creo. Cierto es que Cutts dice mil y una cosas por segundo y que algunas de ellas son simples amenazas que se las lleva el viento, pero, en este caso, me da la nariz que algo de esto va en serio. De hecho, sé de buena tinta que hay empresas internacionales de bastante entidad en Internet (es más, cuyo negocio es solo la venta por Internet) que han recibido llamada directa de Google y penalización por abusar de esta técnica.

Yo misma considero que se ha abusado y se abusa de esta fórmula para conseguir enlaces de calidad que beneficien al posicionamiento. Si se lee con detenimiento la definición que escribí en 2012 acerca de lo que representa hacer guest blogging y de cómo debería hacerse, muy poco es aplicable a lo que últimamente estábamos viendo todos:

  • Contenido mediocre por toneladas,
  • peticiones para participar en tu blog automáticas que te entraban en el email por decenas (al día),
  • artículos que poco o nada tienen que ver con la temática de tu blog,
  • textos con insufribles faltas de ortografía y errores gramaticales de libro,
  • artículos rehechos a partir de otros artículos (descaradamente y sin pudor)

En fin. Hablo por experiencia. Una vez intenté editar uno de esos artículos que me llegó desde el otro continente. La temática era interesante (dominios ccTLD) y encajaba perfectamente con mi blog. Contactó una chica muy amable, me pidió respetuosamente un espacio en mi blog y yo le pasé mi lista de sine qua non. Ella accedió.

Guest blogging SEO

Tardó más de una semana en enviarme el artículo y yo pensé que eso se debía a que lo estaba preparando a conciencia (a mí, personalmente, escribir una entrada aquí nunca me lleva menos de 2 horas, por corta que sea, y no cuento la fase información/documentación). Recibí un texto eterno (bien, yo también soy de párrafo largo), con 2 faltas de ortografía por frase: sí, en alguna frase toooodas las palabras tenían algo mal.

Traté de editarlo. Dos veces. Nada. Lo dejé.  Me puse de nuevo y llegué a editar hasta 300 palabras… Y abandoné: le iba a regalar a una persona (empresa) un enlace desde mi blog y encima tenía que hacerle el trabajo. Pero eso no era lo peor: tenía que dejar que aquel artículo os llegara por email y os hiciera perder el tiempo. Molestaros y enfadaros.

No. Eso no es bueno, ni para el dueño del blog, ni para el lector ni para el autor invitado, si me apuras. Eso es spam. Hasta ahí todos de acuerdo, ¿no?. Ahora es cuando empiezan las caras y los peros: sí, sí, tienes razón. No todo el guest blogging era/es así y, de hecho, hay blogs de muchísima calidad que sigo como si fueran la biblia SEO y que son puramente eso: una plataforma de colaboración en la que autores acreditados y expertos escriben sobre un tema que manejan y del que los demás pueden aprender algo.

¿Pagan entonces justos por pecadores? Sí, en eso no hay novedad. Suele pasar y va a seguir pasando. Nos comemos a nuestros propios hijos, señores. Técnica que parece que funciona, técnica que quemamos. Y en el campo quemado… ya se sabe: no hay enlace que cultivar.

No obstante, pero, sin embargo… Depende.

Desde que Matt Cutts dijo lo que dijo (aquí podéis leer el artículo completo: The decay and fall of guest blogging for SEO) han surgido peros y no osbtantes por toda la red. Blogs y más blogs se han enzarzado en una espiral infinita acerca de lo que realmente quería decir Cutts y cuáles van a ser los márgenes que se puedan manejar sin herir la sensibilidad de Google.

Yo tengo mi teoría.  Sí, si me preguntas otra vez eso de Guest blogging… ¿sí o no? Diría que depende. Que, como todo en la vida (y más en Internet), mientras se use con prudencia, no tendría por qué haber ningún problema. Que si eres una persona a la que le gusta escribir, que sabe de lo que sabe y sabe contarlo y además colaboras normalmente con sitios conocidos, en los que se te reconoce como colaborador oficial y se valora tu trabajo, no deberías tener ningún problema y podrás seguir disfrutando del privilegio y la libertad que ofrece Internet.

Pero si en tu pensamiento está seguir escribiendo artículos a los que dedicas poco más que 20 minutos de tu tiempo y en los que colocas tu enlace (o enlaces, o los enlaces de otro) como forma de ganarte la vida… Mi recomendación es que vayas buscándote otra forma de sustento. Con el paso del tiempo, aunque esta amenaza de Cutts sea finalmente solo eso, una mera amenaza para intentar frenar el spam, el orden lógico y natural de las cosas te expulsará de la rueda y, entonces, puede que sea mucho más complicado empezar de cero.

Moraleja: Use with caution.

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SEO r-Evolution: así empezó todo

Por Eva Diz

El trabajo de SEO (Search Engine Optimization) ha cambiado tanto en mis últimos meses de ausencia que me ha costado toda la semana pensar por dónde empezar y retomar el tema. Después de darle vueltas y repasar esos apuntes que siempre estoy dejando en trozos de papel por encima del escritorio, he creído que, quizás, lo mejor sea empezar por poner un poco de contexto a todo el lío y luego meternos en harina sobre cómo afrontar y mejorar nuestra forma de movernos por Internet.

Érase una vez el SEO

Hace no mucho tiempo -aunque a veces lo parezca-, cuando nació la World Wide Web, las autopistas de la información estaban casi vacías. Uno iba a una página porque conocía su dirección y la escribía tal cual en la barra de navegación, sin prisas, sin más atascos que los de la propia velocidad de su conexión y con la certeza de que eso que había ahí era prácticamente lo mejor que podía encontrar.

Por suerte, pronto, los sitios fueron proliferando (y mejorando): algunas instituciones y empresas de cierta importancia contaban ya con web corporativa, surgen los portales (Terra, Yahoo, Lycos…), se pueden leer las noticias online -el sector de la comunicación vivió entonces su primer terremoto-, el correo electrónico se convierte en una forma de captar nuevos usuarios… Y, para poner orden y concierto a todo lo que se iba creando en la red, aparecieron los buscadores, algunos de los cuales han desaparecido y de los que apenas nos queda de ellos un leve recuerdo (Altavista (1995), por ejemplo, que fue comprado por Yahoo y ha ido sobreviviendo a su sombra hasta hace poco).

Buscador Altavista Logo

Los buscadores surgieron con el objetivo de ordenar y crear un índice en el que figuraran todas las páginas existentes en la red. Herederos de los primitivos directorios (Dmoz), se desarrollaron de una forma casi sorprendente porque supieron responder a una necesidad básica y tan fundamental como es la de permitirte encontrar lo que estás buscando entre infinidad de respuestas, de forma fácil y gratuita.

Su funcionamiento es sencillo: uno introduce una búsqueda en el cajetín y da a enter, espera a ver qué resultados muestra y, si encuentra algo interesante entre los 3-4 primeros resultados, lo abre. Si no, vuelve al cajetín y repite la búsqueda. Este comportamiento puso de relieve el que es uno de los pilares básicos del SEO (sino el más básico de todos): si una web no aparece entre los primeros resultados que ofrece el buscador, nadie la verá y, por lo tanto, es como si no existiera.

Y ahí nace el SEO, el que ahora se suele llamar SEO tradicional, que no es otra cosa que mejorar tu página web de acuerdo con las guías que marcan Google y compañía para poder estar entre los primeros resultados que el buscador quiera mostrar para determinadas búsquedas (evidentemente, si vendes teléfonos móviles, no querrás salir el primero cada vez que alguien busque “lavadoras” en el buscador…).

Relevancia SEO

La relevancia es, por tanto, otro de los pilares sobre los que se sostiene el SEO y está muy vinculado a cómo buscan los usuarios, algo que, al igual que el SEO e Internet en general, ha evolucionado muchísimo en los últimos años. Tu web tiene que tener un contenido relevante para los usuarios que buscan eso a lo que tú te dedicas y tiene que dar la respuesta más aproximada posible a la búsqueda que realizan esos usuarios. ¿Cómo lo hago? Esa fue la pregunta que resolvieron los primeros SEO. Analizaron el comportamiento del robot del buscador y su algoritmo: se mueve de enlaces a enlaces, solo lee texto no imágenes y archiva las páginas de un sitio web en su índice de acuerdo con la idea principal o tema que transmite tu web.

Así -más o menos- fue como empezó la maravillosa relación del SEO con las palabras clave, la optimización de textos para búsquedas y las meta etiquetas. Conceptos que ahora están prácticamente en boca de todos, incluso de los que saben poco o nada de este trabajo, y que, por suerte -o por desgracia para algunos-, han dejado de ser uno de esos pilares básicos que sostienen al SEO.

Es cierto que cuando aún hoy trabajas para posicionar una web debes tener en cuenta cómo buscarán los usuarios la información o productos que ofreces en tu sitio para poder introducir en tus textos y en ciertos elementos principales de la página aquellas palabras que resumen mejor ese contenido y que, al mismo tiempo, dan respuesta a la pregunta que esperas que formule tu potencial visitante. Pero eso ya no es el único trabajo que debe hacer un SEO.

Más que palabras

Desde que apareció Google en escena los cambios han ido sucediéndose casi a la misma velocidad a la que ha cambiado nuestra relación cotidiana con la tecnología. El gigante de las búsquedas introdujo uno de los factores fundamentales que dieron la vuelta a la forma en que los buscadores hacían funcionar su índice: la relevancia, el Page Rank, nombre que recibe en honor a uno de los creadores del buscador -Larry Page- quien decidió que Google tendría en cuenta el número de enlaces que recibe una página desde otras páginas ajenas a ella para mostrarla o no entre los primeros resultados. Si mucha gente te enlaza es un síntoma de que tu contenido es bueno, cada enlace es un voto de confianza, un punto positivo a tu favor.

Google Logo España

Y así fue como al apasionante mundo de las keywords se sumó el del link building. Y todos los SEO empezaron a trabajar para lograr enlaces desde otros sitios que le dieran cierta “popularidad”. En eso, además de mantener optimizado su contenido para determinadas búsquedas, de garantizar que la velocidad de carga del sitio fuera suficientemente buena y de asegurarse que todo su sitio fuera rastreable por el robot del buscador.

Las cosas han cambiado mucho (muchísimo) desde entonces. Por eso, aquel que pretenda vender SEO basándose únicamente en estas premisas solo está a medio camino de llegar a hacer, de verdad, un buen SEO. Huid de los que solo hablen de keywords y enlaces. Como a todos, les guste o no, les tocará evolucionar. En la próxima entrada trataré de explicar cómo :)

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Volver al trabajo

Volver al trabajo. Abrazar la rutina y sumergirse en las mil y una tareas que nos ponemos a diario. Desconectar. Pensar que no duele. Darte un respiro. Dormir. Y si los sueños ahogan, apartarlos. Olvidarlos.

En esas estamos. Ahí es donde he pasado estos últimos meses de silencio. Ha sido un verano difícil en lo personal y el otoño no ha empezado mejor: las malas noticias cuando llegan, nunca vienen solas. Habitualmente, desde pequeña, cuando algo malo me ocurre siento una necesidad irrefrenable de escribir. (Sí, soy de esas que escribo poesía cuando muero de pena… El optimismo siempre lo he tenido por más prosaico). Sin embargo, esta vez -ahora que realmente ha pasado algo imborrable en mi vida, algo que la ha cambiado para siempre-, por extrañas razones, no he podido escribir nada hasta hoy. Dos meses exactos después. Una eternidad. O ayer. Depende de cómo se mire.

sadness tristeza

Sea como sea, aquí estoy de nuevo, para probarme (para probaros) que no he abandonado, que sigo. Que estoy. La vida -como el amor-, es injusta demasiadas veces, pero merece la pena. Por mí y por todos aquellos que ya no siguen, que ya no están.

Volver al trabajo ayuda.  Así que toca retomar el ritmo y escribir. Los cambios que se han producido en el sector del posicionamiento, la redes sociales e Internet en los últimos meses dan para mucha literatura, de modo que tomaré aliento, lápiz y papel y me pondré con ello. Un post a la semana. Prometido :)

Gracias a todos por seguir ahí. Y bienvenidos a todos los que en este tiempo os habéis unido. Espero, como siempre, vuestros comentarios y aportaciones. Siempre es interesante (y reconfortante) leeros.

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Gratis no trabajo

Por Eva Diz

No. Gratis no trabajo. Y punto. Permitidme que recupere y haga hoy más mío que nunca este mantra demoledor que, en los últimos años y alimentado por el ansia de la crisis, ha caído en el olvido y ha derivado en un desprestigio total de la profesión de redactor (on y offline).

No hablo ya de malos salarios, de horarios del infierno o del menosprecio del esfuerzo. Hablo de lo digno y de lo indigno, de lo que ya roza lo indecente. De lo viciado que está todo y de lo poco que hacemos  los que luego nos quejamos… Que de esos conozco no uno sino unos cuantos. La cosa está muy malita, sí, y la estamos poniendo peor. Gracias.

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Pero no me desvío. Sigo con mi mantra: gratis no trabajo. Pero aún trabajaría menos por 3 euros el post. Y que se den por aludidos todos esos que predican excelencia, venden calidad, pero compran lowcost. Esos que pretenden que comprendamos que el precio de mercado es el valor que tiene el trabajo de redactor. Esos que alegan la gran competencia de redactores (la mayoría de dudosa calidad, si se me permite) que existe para que se siga devaluando el precio del contenido. Leyes de mercado. No perdonan.

La historia (una de tantas que os podría contar) empieza con un email aparentemente serio que incluye perlas como las que recojo aquí:

Me gustaría saber si te interesaría aceptar un primer pedido de entre 100 y 200 artículos de 400 palabras, con un plazo de entrega de 3 semanas (1/3 cada semana), y por un precio de 2 Euros por artículo. Podría ser una forma de comenzar a colaborar y confirmar la calidad de tu trabajo y que tú también nos conozcas y veas como trabajamos. Buscamos redactores de calidad, con orientación SEO, y con los que poder colaborar de forma continuada.

Casi nada. Repito y resumo:

  • 100 – 200 artículos
  • 400 palabras cada uno
  • entrega por lotes cada semana
  • redacción de calidad
  • orientación SEO
  • dead line prefijado
  • y… TODO POR 2 EUROS el artículo!!!

Sí, todo por 2 miserables euros. 200 si decides pegarte el tute y escribir 100 artículos interesantes que, a 400 palabras cada uno y teniendo en cuenta que has de pensar el tema, documentarte, estructurar las ideas que vas a contar, redactar y revisar, vendrías a dedicarle una hora a cada uno. Total: trabajando 5 horas al día durante 20 días (fines de semana y festivos incluidos) no alcanzarías ni a pagarte la cuota de autónomo. Eso sí, está claro: si consigues otro trabajito igual, a lo mejor, te da para el autónomo y para pagar la conexión a Internet.

Aún así, la clave de todo -a mi parecer- no está tanto en esas condiciones draconianas que se imponen, si no en la desvergüenza de que a un redactor profesional se le trate como a un contertulio de medio pelo en el programa de Ana Rosa Quintana: Podría ser una forma de comenzar a colaborar y confirmar la calidad de tu trabajo.

¿¡Confirmar la calidad de mi trabajo!? Santa paciencia… Está bien que quieras pagar una cantidad irrisoria por algo (sí, yo también he comprado tuppers en los chinos, con todas sus consecuencias), pero me parece increíble que por esa cantidad alguien pretenda obtener un buen trabajo. En mi opinión, la palabra “calidad” ha perdido ya todo su sentido.

Pero la cosa no termina ahí. La sorpresa es suprema cuando uno continúa leyendo y se encuentra frases como ésta. No solo quieren que seas lo más, sino que se consideran lo más… “Y que tú también nos conozcas y veas como trabajamos.” NO. Gracias. Con este mensaje me sobra y me basta.

Total que, reuniendo toda la educación que a una le queda después de tremendo email, respondo en consecuencia (sí, tengo un modelo de respuesta estándar redactado para este tipo de peticiones que os recomiendo desde YA):

Buenos días XXX,

acaban de  remitirme tu correo. Siento decirte que nosotros no nos dedicamos a este tipo de generación de contenidos de bajo coste. En la agencia trabajamos contenidos de calidad y con profundidad SEO, sí, pero eso conlleva tiempo y esfuerzo por parte de profesionales, por lo que nuestras tarifas están por encima de las que tú señalas.
Un saludo,

En la mayoría de los casos no hay respuesta posterior. Entiendo que la vergüenza es tal que uno opta por callar y seguir buscando. Pero otros, los menos, tratan de justificar eso que, a todas luces, saben que es un auténtico menosprecio al trabajo:

Soy consciente de que el precio que te he ofrecido es bajo y que no se corresponde con lo que debería pagarse por este trabajo, pero no puedo ofrecerte un precio mejor. Hay muchos redactores trabajando con una tarifa de entre 1 y 2 Euros por artículo, y eso hace que la competencia para conseguir clientes sea muy alta y competitiva, lo que nos obliga a aceptar encargos a precios inferiores a lo que realmente valen.

Bien. Lo entiendo. Leyes de mercado y tal… Pero que nadie me pida que comparta esa filosofía de trabajo. En Zinkfo, como agencia proveedora de contenidos,  trabajamos con muchos clientes y todos saben lo que contratan. Y pagan en función de ello. Imagino que los clientes de este sujeto (y el de muchos otros) no tienen ni idea de a qué tipo de contenidos se asocia su marca. Ni quien los redacta. Ni en qué condiciones. Ni qué estudios, formación, criterio o exigencia tienen. Ni a dónde va realmente el dinero que pagan. Allá ellos. A mí sí me interesa.

Y a muchos. Por eso, creo es que los propios redactores, las asociaciones de prensa y colectivos de profesionales del contenido deberíamos velar por que este tipo de situaciones se conozcan: si una agencia busca redactores pagando esta cantidad, que se se sepa, para que el cliente pueda elegir en consecuencia.

¿Que qué propongo? Crear una lista negra, sí. No sé qué opináis, pero creo que a algunos nos ahorraría un tiempo precioso  no tener que contestar a según qué proposiciones indecentes…

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Aprovecho para dejaros unos enlaces donde que merece la pena leer para entender un poco mejor hacia dónde estamos cayendo. Son de hace algún tiempo pero, como veis, el tema sigue al orden del día:

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