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Periodistas, crisis y la larga agonía de la libertad de expresión

Vais a permitirme entrar en vuestra pantalla así, de pronto, para pediros que me acompañéis en una reflexión. Sé que no me he pasado mucho por aquí últimamente, sé que he incumplido una promesa tras otra como un político cualquiera. Lo sé. Pero estos días las malas aguas del periodismo me han revuelto el estómago. Y no me ha quedado otra que venir aquí a escupir un poco de rabia. Leedme desde el cariño, que nadie se me ofenda, por favor.

Si fuera poeta, hoy escribiría una elegía. Porque estamos casi muertos, porque vamos a morir todos. Sí, así, sin paños calientes. En las últimas semanas, sin tener demasiado tiempo para pararme y leer -como viene ser, por desgracia, habitual en mí desde hace ya una larga temporada- he visto titulares, me he encontrado amigos, he recibido llamadas y lamentos sobre todo lo que se le viene encima al periodismo. Nada que me sorprenda ya. El anuncio de la muerte de la profesión lleva demasiado pesando sobre nuestras cabezas. Personalmente, todo esto, ya solo me produce hartazgo y una profunda desilusión.

Una profesión como el periodismo no muere a menos que muera la ciudadanía (aunque hemos de reconocer que ya estamos un poco zombies…), que muera su interés por saber, por entender, por participar en lo que se supone su gobierno. El gobierno del pueblo y tal. Todo eso que nos vendieron. Lo típico. Al periodismo se le mata, se le amordaza, se le humilla y se le corrompe. Y ahí están muchos picando piedra. Tantos como para empezar a hacer daño de verdad.

EREs y silencios

Pongamos contexto para el que ande despistado. Unidad Editorial prepara un nuevo ERE que sumará a los 900 despidos que suma desde que empezó la crisis y que se añaden a la infinita lista de todos los periodistas que han acabado en la calle desde que ¡plop! la burbuja de esa vida de lujos y bienestar que tanto se prometía España estalló para siempre. Sí, adiós y hasta nunca. Una pena que tantos compañeros se queden sin trabajo, sin salario, que tengan que buscarse la vida una y otra vez desperdiciando su talento haciendo lo que cada uno buenamente puede para pagar el alquiler… Una injusticia sabiendo lo que cobran quiénes mueven los hilos. Una barbaridad si uno piensa en lo que queda en las redacciones de esos medios con los que algunos hemos crecido, en los -unos débiles y otros podridos- mimbres con los que se prepara la información.

Pero, precisamente, los peores moratones que luce la profesión de periodista no es el problema de los despidos, la crisis de los medios como negocio rentable (nunca se supuso que tuvieran que serlo…). El auténtico drama es otro. Más profundo, más cancerígeno que todo eso, más mortal. Y aquí es cuando de la desilusión paso directamente a la desesperanza, al grito, a cagarme en todo lo que estamos dejando que suceda. Todos. La sociedad al completo. Porque esta guerra de la que hablo no acabará solo con unas cuantas bajas en las filas de una redacción: esta mierda va a acabar con uno de los pilares básicos que debe tener esa democracia sana de la que siempre hemos querido presumir y que siempre ha sido -ahora lo vemos claro de verdad- una mera alucinación, como el que cree haber encontrado un oasis en pleno desierto. Yo la primera.

Sí, me he levantado filosófica y con el humor tocado. Pero es lo que hay. La realidad se lo merece. Que los medios y los grupos que manejan el cotarro informativo en este país decidan que quieren irse a la mierda y cargarse la libertad de expresión y el derecho a la información veraz que tiene el ciudadano es, como mínimo, para salir a la calle y colapsar el país. Ya no disimulan (lo de Cebrián es un ejemplo perfecto de que todo se va al carajo o, más bien, que todo se ha ido al carajo ya). Les da igual, hacen, deshacen, nos mienten abiertamente, nos manipulan… Y nos dejamos manipular.

Que nadie tire la piedra y esconda la cabeza porque, además de ser una bajeza, es de cobardes. Y el periodismo nunca ha sido una profesión de cobardes. Aunque gente ha habido siempre para todos los gustos. Por suerte -y ahora rompo una lanza por el optimismo-, hay muchos valientes aún sueltos. Y algunos saben hacer ruido. Este post es para ellos.

Los buenos

Gracias por gritar por los que no lo hacemos. Gracias porque no nos lo merecemos, pero es necesario. Sin vosotros, los que quedáis aguantando el tipo, ya todo estaría perdido. No importa si no estáis ya en un medio de comunicación de toda la vida, no importa si solo gritáis desde vuestro propio blog, desde el twitter, desde los balcones o desde una rueda de prensa, preguntando lo que hay que preguntar y se supone que no debéis ni pronunciar. Lo importante es que seguís gritando.

Porque al tiempo que Cebrián y tantos como él intentan tapar bocas y poner puertas al campo, el campo crece, se extiende y, a veces, hasta da frutos. Los papeles de Panamá son un ejemplo, pero estoy segura de que vendrán más. De que se ha abierto una puerta a la esperanza en medio de la desilusión. Yo me he ilusionado. Mucho. Y desde el lado oscuro del marketing al que ahora me dedico, me río a carcajadas de todos a los que les habéis destapado las vergüenzas, orgullosa de vuestro trabajo. Envidiosa perdida de no estar ahí, haciendo lo que toca.

Por eso escribo esto. Porque me ardía por dentro la voz y me quemaba la boca del estómago. Porque si esto es lo mínimo que puedo hacer, gritar desde este ridículo confín de un blog cualquiera, quiero hacerlo. Quiero decir que somos muchos los que os admiramos, los que os apoyamos y los que todavía creemos en esta profesión cuya tumba cavamos un poco más cada día. Que yo, por mi parte, dejaré de cavar y empezaré a levantar peldaños en la medida en que pueda. Que si hay que morir, se muere bailando. Gracias. De corazón.

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Periodismo y Twitter

Por Eva Diz

Periodismo y Twitter… No hay ninguna otra red social en la que el periodista se encuentre tan cómodo como en la famosa red de microblogging. ¿Qué será lo que nos engancha a ella? La inmediatez que ofrece para dar una noticia, la notoriedad que otorga como opinadores,  la posibilidad de marcar una agenda paralela a la habitual; la versatilidad de tonos que permite, el contacto directo autor-lector o, simplemente, la libertad y el poder que da al periodista como profesional individual frente a la gran marca colectiva y empresarial de los medios…

periodistas Twitter

La verdad es que Twitter ha abierto de forma definitiva una Caja de Pandora que ya había forzado en su momento la aparición de los blogs y todas las plataformas que permiten al usuario de Internet (en este caso, el periodista), romper la barrera de los medios tradicionales off y online y lanzarse a ser él mismo el productor del contenido: sin intermediarios, sin peajes.

Del mismo modo que ya empieza a haber medios que empiezan solo con una versión online y luego acaban haciendo ediciones en papel especiales para sus lectores más fieles, muchos son los periodistas que han sabido relanzar su carrera a través de redes sociales como Twitter apoyados en un simple blog. Muchos han conseguido trabajo, otros se han consolidado como profesores, colaboradores o consultores externos y otros muchos han decidido dar el paso de montar su propio medio de información u opinión.

periodismo twitter

En la entrevista sobre periodismo en Internet de la que os hablaba en el último post de este blog, también tratamos este tema y salieron cuestiones interesantes que seguro que, como a mí, a más de uno le rondan últimamente. Reproduzco algunas de las preguntas más interesantes para ver si, entre todos, conseguimos alimentar el debate: el espacio de comentarios es libre para todo el que quiera aportar 🙂

¿Consideras a Twitter un medio de comunicación? ¿Se puede hacer periodismo de 140 caracteres?

Sí, por supuesto (aunque muchos no lo crean y lo vean como un juguete con el que perder el tiempo). La tecnología no es buena ni mala en sí, es bueno o malo el uso que le damos. Y, como plataforma, Twitter da la posibilidad a los periodistas de hacer algo que, hasta ahora, solo podían hacer las agencias de noticias: dar Urgentes. Trabajé durante varios años en la Agencia EFE y rara vez vi un Urgente, pero era poco más que 140 caracteres: un titular (sin artículos ni preposiciones) y una frase lanzada de inmediato a la línea de los abonados. Hoy basta cambiar algunos términos para que suene igual: el Urgente de EFE es el tuit; la línea, el Time Line; los abonados, tus seguidores.

Los tiempos han cambiado… Antes un periodista en una redacción tenía los teletipos de EFE, EuropaPress, Colpisa, Servimedia, etc. abiertos mientras escribía. Hoy, todo periodista de 2013 debería tener un Hootsuite (o similar) con X búsquedas grabadas referentes a los temas que está siguiendo ese día. Asimismo, tendría que contar con listas bien organizadas con los perfiles oficiales de personalidades e instituciones de modo que pueda estar siempre al tanto de la información que aportan a través de ese canal. Del mismo modo que uno tiene un filtro en el correo para organizar las notas de prensa que le envían, las listas de Twitter permiten organizar la información de forma muy útil.

Pero, ante todo y sobre todo, un periodista en Twitter tiene que hacer de periodista: cribar, analizar, investigar, profundizar… No es hacer periodismo sacar en la televisión un reportaje sobre qué se dice hoy en Twitter o maquetar una página con los Trending Topic del día…

¿Como pueden utilizar los periodistas Twitter a su favor?

Primero: para crear su marca personal como periodistas. Yo sigo a los periodistas que sigo por lo que comparten en sus redes, no por el medio al que pertenecen (si es que pertenecen a alguno) y cada vez más esta tendencia se hará más patente. Hoy en día todavía mandamos las generaciones del papel, pero los niños de la generación iPad serán totalmente diferentes: ellos habrán crecido con el periodista, habrán tuiteado con él, no enviado una carta al director. Ellos querrán leer a ese periodista y no a otro porque les ofrece el contenido que ellos aprecian. Nuestro trabajo es ser ese periodista, no trabajar en tal o cual medio.

Segundo: para su rutina laboral diaria. Para informar, para encontrar buena información (enlaces, documentos, datos interesantes que se nos puedan haber escapado…), para ponerse en contacto con personas que tengan historias interesantes que contar, para relacionarse con otros compañeros, para escuchar a sus lectores… Ser un buen curator de contenidos en un mundo plagado de información es complicado y muy apreciado. Esa es la nueva labor del periodista, eso se espera de nosotros.

 ¿El perfil de un periodista en Twitter pertenece a los medios de comunicación o a los propios periodistas?

Esto está muy ligado a mi idea de que Internet devolverá la esencia al periodismo, el poder a los periodistas… pero dejará a los medios –tal y como los entendemos hoy- fuera de juego. De ahí que muchos medios quieran apoderarse de la cuenta de sus periodistas, porque todavía creen que el periodista se lo debe: “te siguen porque eres periodista de esta radio”.

Lo siento, pero no lo veo así. Un periodista es dueño de su cuenta de Twitter a menos que, por contrato, así lo haya decidido, en cuyo caso debería informar a sus seguidores de que su cuenta no es personal sino la cuenta oficial del periódico/radio/tv. ¿Los medios que plantean esto se plantean también apoderarse de las frases que sus periodistas dicen sentados en la mesa de una cafetería o en la cola del supermercado? Cada medio tiene su perfil en Twitter, que lo usen como deben. Para mí, esos intentos de controlar los perfiles de cada uno de sus periodistas es solo una prueba de su miedo a perder el poder que durante tantos años tuvieron sobre la audiencia.

#Ahílodejo…

 

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El periodismo emprendedor

Por Eva Diz y Aarón Añover

Estar al otro lado del micrófono, ser el entrevistado en vez del que entrevista nunca ha acabado de gustarme. Por gracia o por desgracia en los últimos tiempos he sido carne de entrevista en más de una ocasión, siempre hablando de cómo reinventarse en un mundo en el que todo está inventado y en el que parece que hay cosas que ya no funcionan. O no funcionan como antes. El periodismo es una de esas cosas. La última de esas entrevistas estaba centrada en el futuro de la profesión. Su autor, Aarón Añover, estudiante de periodismo, planteó preguntas que desde hacía meses tenía en el tintero como temas para tratar en el blog, así que he decidido recopilar esas reflexiones y exponerlas aquí con el objetivo de abrir el eterno debate y animaros a todos a plantear opciones, opiniones e ideas al respecto.

Periodismo

Una de las primeras preguntas de la entrevista hacía referencia al periodismo emprendedor, un concepto que me ha resultado muy llamativo: ¿así es cómo las nuevas generaciones llaman a buscarse la vida en la profesión? Pues no me parece mal de todo. Emprender es algo que teníamos muy atrofiado y que nunca debimos dejar de hacer. Los periodistas acomodados en una rutina de agendas marcadas por otros no tienen lugar en el nuevo escenario que ha creado Internet… Pero creo que tampoco lo tenían antes, solo que, bueno, a veces es más fácil dejarse llevar que nadar contracorriente.

¿Crees en el periodismo emprendedor? Mi respuesta fue y es la siguiente:

Creo porque no queda otra que creer. Y ya que hay que tener fe en algo, qué mejor que tenerla en uno mismo o en la profesión que uno ha elegido. A mí me tocó emprender. No lo he hecho abriendo otro medio (aunque no me quito de la cabeza alguna que otra idea que me ronda) sino aplicando mis recursos y conocimientos como periodista a otras disciplinas que, hoy por hoy, tienen mejor salida laboral que el periodismo en los medios de comunicación (Comisarios de información, expertos en SEO o en marketing de contenidos…).

A los periodistas nos quedan tantas salidas como puertas a las que queramos llamar. Si hay una profesión preparada para casi todo, esa es la de periodista: entrega, valor, facilidad para adaptarse a las circunstancias, capacidad resolutiva, iniciativa, visión crítica y analítica, creatividad… En nuestro día a día estamos acostumbrados a enfrentarnos a un sinfín de retos si bien, las rutinas y las prisas hacen que, muy a menudo, se nos olvide exactamente qué hacemos, lo complejo e importante que es nuestro trabajo. En los últimos tiempos, por desgracia, he hablado mucho de esto con compañeros y la frase es unánime: “Y si no trabajo en un medio, ¿qué puedo hacer?” Pues casi todo lo que te propongas.

A continuación, la entrevista derivaba en la eterna pregunta, el trillado dilema que, a mi juicio, no es tal: ¿Es Internet la culpable de la crisis del periodismo o una oportunidad para relanzarlo? A lo que respondí como buena gallega y con unas risas:

Ni lo uno ni lo otro y todo a la vez.  Internet ha traído dudas, ha cambiado rutinas de trabajo, ha facilitado cuestiones y ha complicado otras… Pero, precisamente, creo que Internet es lo que me permite decir que un periodista hoy por hoy puede hacer casi todo lo que se proponga. Las facilidades económicas y recursos que proporciona la red a un periodista es algo único que debemos aprender a aprovechar. Es hora de dejar de ver la red como un enemigo y utilizar lo que nos ofrece a nuestro favor.

Y, entonces, llegó la pregunta que todos nos hacemos con mayor o menor angustia: ¿Queda opción para el periodismo más allá de Internet?

Sí, por supuesto. Creo que Internet puede (y debe) ser una parte más de todo proyecto periodístico porque es una forma rápida, económica y cómoda de conectar con la audiencia, lograr difusión y, sobre todo, escuchar a nuestros lectores. Pero creo que sí hay mercado para productos periodísticos en papel/TV/Radio, más enfocados al análisis, a aportar perspectivas nuevas y diferentes… Ya no se puede imprimir para mañana lo que todo el mundo ha leído hoy en Internet, pero sí se puede imprimir algo que dé un valor añadido a eso que he leído hoy. Hay que jugar mucho más con conocimientos de marketing, segmentar bien el producto que se ofrece al lector y, sobre todo, apostar por la calidad, la excelencia. Solo por algo realmente bueno la gente estará dispuesta a pagar. Existen algunos ejemplos de que sí hay opciones. Por ejemplo, el magazine Jot Down, que nació como una revista en Internet y, gracias a su buena acogida, se publicó en papel. Estoy segura de que, de ahora en adelante, veremos más proyectos como éste.

Redacción periodismo

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El inmovilismo de los medios

Por Eva Diz
Antes era suscriptora de dos periódicos, ahora leo mi Google Reader. Sí lo confieso sin sonrojo. Antes llegaban a la puerta de mi casa dos periódicos, uno local y otro nacional, en papel, recién salidos de imprenta y con páginas y páginas en las que invertir al menos una buena hora cada mañana.

Poco a poco, fueron adelgazando, ofreciendo poca o ninguna información que no hubiera leído el día anterior en Internet. Empezaron a fallar en los contenidos: carencia de análisis, datos sin sopesar ni digerir, periodismo de declaraciones e insultos, temas manidos, demasiado pegados a la agenda diaria marcada por políticos e instituciones, ausencia de historias humanas, noticias planas… Y malas noticias. Solo malas noticias.

Periodismo-RamonetFallaron (y fallan) en lo básico, y también en las entregas: imagínate que pagas la suscripción a un periódico y, domingo tras domingo, nunca te llegan los suplementos. Imagina que te quejas y te dicen que lo van a arreglar. Imagina que les das una oportunidad… Y nada cambia. Solo que además, de cuando en cuando, no es que no te lleguen los suplementos, es que el periódico no llega o es que si llega no trae nada de interés que merezca la pena el pago que haces (en mi época, eran unos 400 euros al año).

Pues bien. Soy periodista, a mi casa ya solo llega un periódico en papel (local) y no trabajo en ningún medio porque el mercado está como está (o como han dejado algunos que esté). Nadie paga por algo que no cumple sus expectativas, nadie paga por algo que no vale lo que cuesta. Y menos por algo que puede leer en Internet casi al mismo tiempo que sucede. ¿Es injusto? Puede. ¿Internet es la muerte del periodismo? No lo creo en absoluto.

Datos Periodismo DigitalLo que trato de decir es que los tiempos cambian… pero los medios (los de siempre) no. Mis necesidades informativas son otras muy distintas a las que tenía hace 5 años, en un mundo muy distinto al que existía hace 5 años. Y ante esto, no vale llorar por la bajada de beneficios, hacer EREs en las plantillas, recortar salarios hasta dejarlos exiguos, pretender que los periodistas trabajen 24/7 y que no bajen un ápice su calidad, abrazar la autocensura, rendirse a sus intereses políticos/económicos… No sé cuál puede ser la mejor solución para mantener a salvo a la prensa pero, desde luego, no creo que sea aceptar o defender el inmovilismo de los medios.

La prensa tiene que enfrentarse a un cambio, a una revolución, pero reducir costes e inversión no es la vía para hacerlo. Cierto, estamos en crisis. Todos estamos en crisis. Pero para salir de ella no basta quedarse en casa haciendo lo que siempre hemos hecho, ganemos o no algo con ello. Donde ahora hay pérdidas, antes hubo beneficios. Y no, los periodistas -al menos la gran mayoría- no hemos vivido por encima de nuestras posibilidades… Porque nuestras “posibilidades” nunca fueron muy altas. Es una cuestión de valentía. De saber (y querer) empezar de cero.

Pero los que mandan actualmente en los medios de comunicación parece que ya no creen en el negocio y han preferido invertir sus ganancias en otras cosas. Algunas con más y otras con menos éxito, pero desde luego, solo los “locos” parecen querer invertir en la prensa. Y así es muy difícil ganar batallas.

Pero algunas se ganan. Y, como mínimo,  merece la pena intentarlo. Hay pequeñas batallas que, al menos a mí, me parecen grandes victorias porque representan la luz al final del túnel, aunque esta sea tenue y parpadeante. Os dejo algunos artículos que hablan de esta nueva línea de publicaciones que están sabiendo abrirse camino en la era de Internet en España. No sé si éste es el camino final por el que acabará yendo el periodismo… Pero se le parece.

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El día de los periodistas

Por Eva Diz
El día de los periodistas llegará (seguro). Pero no será hoy, por mucho que alguien se haya empeñado en decir que lo es porque en el calendario cristiano, católico y apostólico hoy es San Francisco de Sales. Hoy puede ser todo menos el día del periodismo, porque hoy es el día en el que se ha mostrado en papel y en primera plana en qué situación está la profesión y hacia dónde la están llevando los que reinan en ella a sus anchas.

Chavez Portada El País

El País (cabecera de la que durante años fui suscriptora fiel y lectora inquebrantable) ha publicado en portada y a un tamaño más que considerable una foto patética y, encima, falsa que le obligó a retirar su primera edición impresa. Sí, compraron un clip de Youtube en el que aparecía un hombre entubado que no era en absoluto Chávez, a pesar de lo que afirmaban en la noticia a la que acompañaba.

Pero lo peor no ha sido eso. Lo peor ha sido que, tras sus pocos escrúpulos y la metedura de pata (sí, todos cometemos errores, incluso El País), la reacción del diario bandera del Grupo Prisa fue buscar una excusa, una malísima excusa, tratando de volcar la culpa del error sobre la agencia que se le vendió la fotografía.

Entonces, si la agencia es la mala de la película… ¿dónde está la responsabilidad del periódico de publicar una foto -poco (o nada) informativa sino más bien morbosa- en portada sin confirmar con fuentes diferentes y fiables su procedencia, su autor y el momento en el que fue tomada? ¿Quién estaba en esa reunión de portada? ¿Qué dijo el redactor? ¿Qué le dijeron sus jefes? ¿Quién tomó la decisión definitiva? No se trata de buscar culpables sino de ver en qué eslabón de la cadena se perdieron los escrúpulos, en qué momento pesó más la avaricia y la vanidad que la ética.

Quizás la ética se fue con el ERE de El País . Y con todos los EREs que ha vivido la profesión en España en los últimos años. Se fue con todos esos profesionales a los que me cruzo en el día a día tratando de reinventar el periodismo, para que no muera (o más bien, para que no nos lo maten). Quizás los que se han quedado en la redacción ya no tengan tiempo para ética, ni para pensar, ni para informarse. Y así no se hace periodismo. Se hace Sálvame Deluxe.

Otras noticias, opiniones y versiones de historia:

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Marketing de contenidos: el periodismo de marca

Por Eva Diz
Marketing de contenidos, periodismo de marca, branded content… Algunos habréis oído hablar hasta la saciedad de estos conceptos, cada día más de moda en el mundo de la comunicación y más apreciados por las empresas y grandes marcas. Hoy me ha parecido más que oportuno traerlos a colación, al hilo de las reflexiones que planteaba el otro día sobre qué debe saber un periodista en 2013 para sobrevivir en este mundanal ruido de crisis, redacciones escuálidas, paro y trabajos mal pagados.

Periodismo de marca

Sé que, después de la sangría de los últimos años, muchos compañeros están buscando una salida, una forma de afrontar una situación a la que no están nada acostumbrados: lejos de las redacciones, nuestro hábitat natural, todo parece más difícil y el miedo y el desconocimiento de hacia dónde tirar nos paraliza. Por eso, aunque por suerte algunos han encontrado nuevos caminos, me gustaría mostrar algunas de las ventajas que ofrece escoger el que yo he escogido.

Periodismo-nuevo

Como pasa con casi todo, en Internet hay una extensa literatura sobre el tema. Si os decidís a leer e investigar sobre ello os daréis cuenta de que las puertas del optimismo para la profesión se abren de par en par y, para mí, es particularmente gratificante: todo lo que está pasando viene a reforzar la postura que decidí adoptar hace dos años cuando ideé ZinKfo como una agencia de marketing de contenidos. Muchos todavía me preguntáis que qué es lo que hacemos exactamente, que qué es eso de marketing de contenidos… Pues bien, básicamente utilizamos nuestros conocimientos y habilidades como periodistas para ofrecer a las marcas la posibilidad de contar con su propio equipo de redactores que les permitirá ofrecer contenido de calidad, útil y actual a sus clientes y potenciales consumidores. La ventaja para las marcas radica en alimentar una imagen positiva frente a su audiencia, ganar difusión y llegar a públicos que, de otro modo, no podrían alcanzar.

periodismo-de-marca-claves

Muchos dirán que eso no es periodismo, que si estás trabajando para una marca eso es publicidad y marketing. Y puede que tengan su parte de razón, pero… ¿alguno se ha parado a sustituir la palabra “medio” por “marca”? Muchos llevamos toda la vida trabajando para marcas porque los medios de comunicación son -no lo olvidemos- empresas que tienen una audiencia a la que le quieren vender algo y a la que desean fidelizar. Es cierto que los medios de comunicación tienen ese sentido de servicio público… pero, ¿realmente lo hacen valer? Que levante la mano quien trabaje (o haya trabajado) en un medio que nunca, y digo NUNCA, le haya pedido que cubriera un tema concreto por intereses que fueran más allá de la estricta actualidad o necesidad de información de la opinión pública, que redactara un breve sobre una nota de prensa de una empresa determinada, con un sesgo ideológico específico o sobre un personaje o producto vinculado a ese grupo de comunicación…

Periodismo-marketing

La frontera ha estado difusa y muchas veces solo controlada por la ética profesional de cada periodista que, en un momento dado, se atrevía a decir hasta aquí hemos llegado. Por eso, pregunto: ¿qué es mejor, redactar información útil para la audiencia de una marca de forma transparente o hacerlo escondido tras el buen nombre del servicio público y la independencia mediática?

El futuro del periodismo existe. Y pasa por tender la mano al enemigo: el marketing. Para muchos será duro, pues pasa por un cambio radical de mentalidad y obliga a vencer algunos escrúpulos. Pero, de verdad, creo que es necesario. El buen periodista no necesita de un medio de comunicación para ser lo que es: periodista. Se puede hacer periodismo y muy bueno desde un gabinete de comunicación o desde tu propio blog. Porque periodismo no es solo escribir de política, destapar escándalos de corrupción o informar de sucesos varios. Los que antes sepan asumirlo, antes podrán afrontar lo que nos espera.

Periodismo-futuro

Es el momento de rescatar del baúl de los recuerdos aquellos dos años que muchos compartimos en la facultad con asignaturas puramente dedicadas a la publicidad y al marketing. Es el momento de hacer valer lo que eres por ti mismo, no como parte de un medio: tu estilo, tus técnicas de documentación e investigación, tu capacidad para explicar determinados hechos o realidades complicadas a la audiencia, tu facilidad para redactar con calidad y sobre casi cualquier cosa, tu valía para encontrar temas noticiosos y para convertir en interesantes aquellos que, a priori, no lo son tanto. Sí, todo eso es útil para las empresas y para las marcas. Ellos se han dado cuenta. ¿Tú aún no?

Por si a alguno le interesa leer más opiniones sobre el tema, aquí dejo algunos enlaces:

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